Navidades en Bangkok

Dejábamos atrás los días tranquilos en Khao Lak. Pese a que fichamos en Kho Phi Phi y en Maya Bay ( la playa de la película de DiCaprio), nos gustó mucho más el snorkel de las islas Surin, el cual ya habíamos disfrutado en 2009 en un life aboard con la empresa Sea Dragons (vimos con gusto que todavía seguían operativos).

Como hemos dicho, el último día, el día del vuelo a Bangkok, pagamos por prolongar la estancia unas horas hasta la 18:00. Nos dio tiempo de aprovechar la piscina, comer en un restaurante italiano al lado del hotel, retozar en la playa y volver a la piscina cuando los niños fueron picados por algo que creemos era una medusa, pero que ninguno vio y que dejó una buena irritación en el brazo de Hugo y la rodilla de Amalia.

A las 18:00 cogimos el taxi en el hotel con dirección al aeropuerto de Phuket, donde cenamos. llegar al hotel fue fácil. Escogimos el hotel AT 21 Saladaeng, en un barrio agradable, a tres minutos de la estación de metro de Silom y el centro comercial del mismo nombre.

Pasamos la mañana del 24 buscando un sitio para hacerse fotos para la visa de Camboya, que cometimos el error de no preparar con antelación y nos tocaba hacerla en el aeropuerto (la página oficial especificaba la necesidad de llevar fotos, escribimos estos desde Camboya y nadie nos pidió nunca una).

Por la tarde fuimos a callejear  por el Weekend Market de Chatutchak, que es el mercado al aire libre más grande  que hayamos visitado con aproximadamente ,según qué fuentes leas, de unos 15.000 puestos. Obviamente no pudimos recorrerlos todos, es casi un laberinto pero hicimos algunas compras como bálsamo de tigre, unas bandoleras para los niños, unos tés de Tailandia helados y algunos perfumes baratillos. Lo divertido es perderse y ver el ambientillo. Acabamos en una bar donde un DJ pinchaba música techno-house bailando con unos tailandeses y unos ingleses que habían vivido en Sitges durante 20 años. Digo bailamos, todos, menos Hugo, que ya se sabe cómo es la adolescencia.

Fue muy divertido,y nos hubiésemos quedado más tiempo si no hubíesemos reservado cena en el restaurante “Uno más”, un restaurante español en una Roof top que está tan de moda, en el piso 55 del complejo de ocio Central World.

La llegada fue genial, con música a toda pastilla, y el sitio llenísimo de gente, con gran ambiente, decorado de Navidad y de un monográfico de Picachu.

La cena estaba buena, productos españoles pero mucho más caro , como es lógico por el lugar. Nos apetecía cenar en Nochebuena con los sabores de casa. El restaurant estaba en la planta 56 y tenia vistas de toda la ciudad.

Tras una copa nos volvimos al hotel de nuevo en Tuk Tuk, que se ha convertido en una de las experiencias preferidas de los niños (con luces led, haciendo mucho ruido de motor sin silenciador y con musica a toda pastilla, el sueño de cualquier niño).

Si el año pasado pasamos la Nochebuena en un campamento de safari en Tanzania, a la luz tenue de una lamparilla después de haber diluviado, y dormir en una tienda de campaña calada por el frío y la humedad, este año lo hacíamos en una ciudad cálida, bulliciosa y llena de color como es Bangkok.

No ha estado nada mal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *