Khao Lak y Ko Phi Phi siguen siendo lo que eran

Khao Lak tiene un lugar especial en nuestra memoria – fue la última vez que estuvimos en Tailandia y donde hicimos nuestro Live Aboard – uno de los momentos más felices que recordamos. En aquel momento nos pareció una alternativa menos desarrollada y más tranquila a otras playas como Phuket, Ko Phi Phi o Krabi.

Llegamos después de un madrugón y de más de 2 horas de taxi desde el aeropuerto de Phuket. Pasamos de largo el pueblo de Khao Lak, que sigue siendo una calle alrededor de la que se estructura todo la ciudad, pero ahora es mucho más grande que cuando vinimos (también es cierto que vinimos justo después del tsunami) y llegamos a nuestro hotel, Orchid Beach Resort.

El resort es un poco “quiero y no puedo”, pero la relación calidad precio es muy buena y la verdad que con la piscina, la playa justo enfrente y el aire acondicionado, estamos de lujo. A los niños les impresionan cosas como la barra dentro de la piscina y el buffet libre del desayuno, así que para qué queremos más.

El primer día no pensábamos hacer nada…pero a última hora encontramos un “santuario” de elefantes donde los niños podrían bañarlos y darles de comer (no montarlos). La verdad es que cuando lo hicimos nosotros el tema de los santuarios de elefantes era algo poco extendido y eran auténticos…ahora son los mismos que maltratan a los animales que se ponen la etiqueta de “santuario ético super guay del copón” y a facturar. Todo se corrompe…se lo explicamos a los niños (que no vieron con buenos ojos como les tiraban de las orejas para llevarlos de un sitio a otro) y les dijimos que si hubiésemos sabido esto no habríamos venido.

Eso no hizo que la experiencia fuese menos impresionante para ellos, sobretodo el baño (aquí Sebas fue un pionero descubriendo este negocio de bañar elefantes allá en la India). Hugo preguntó “esto se ha hecho antes no? Es seguro?” – a lo que contestamos “si, casi siempre”.

Después de los elefantes nos llevaron a unas cascadas. La mirada de Sandra al verlas fué “buah, no es gran cosa”…hasta aquí todo normal (llevamos mucho recorrido, es inevitable). Lo alarmante fue cuando Amalia dijo “Son mucho más pequeñas que las Cataratas Victoria” – sinceramente, no sé si les estamos haciendo un favor o una putada a estos niños, con tantas experiencias tan tempranas.

Volvimos de la experiencia al hotel, más piscina y playa al atardecer. La playa que tenemos delante del hotel es enorme, solitaria y limpia. No tiene ese color turquesa de las aguas donde a arena es blanca, pero por todo lo demás es perfecta y para nosotros.

Para el segundo día, y a último momento, reservamos una excursión a Ko Phi Phi – algo que nos quedaba en la lista de pendientes y que parece que divide a la gente entre “es increíble” a “es una trampa de turistas”.

Madrugamos mucho…para acabar esperando 40 minutos al conductor. Aquí en Tailandia la puntualidad no es su fuerte. Después de 2 horas de coche y otras 2 horas de preparaciones y barco, por fin llegamos a Ko Phi Phi. La excursión incluía varias cosas:

  • Snorkel – buen fondo marino, buena visibilidad, divertido, pero corto (40 minutos por sitio)
  • Ver (desde el barco) unas cuevas donde hay unas pinturas (que no vemos) y donde se recogen nidos de pájaro para hacer sopa (un rollo)
  • Una parada para comer en una isla donde no nos dió tiempo a ir a la playa
  • Una visita a la famosa playa donde se rodó “La Playa” y que atrajo a las hordas de turistas a Ko Phi Phi
  • Otra parada en una mini-isla donde la idea era relajarse tomando un cocktail y en la playa, pero donde nos dieron 30 minutos.

No nos malinterpreteis, el paisaje, las playas y el fondo marino son increíbles. Pero la experiencia la vivimos como la viven la gran mayoría de los que no se pueden pagar los carísimos tours privados o los resorts de lujo – rodeados de miles de personas y a toque de pito.

Además, durante el viaje observamos pruebas evidentes de lo mal gestionado que está el turismo masivo aquí: se alimentaba a la fauna local para atraerla a los barcos (monos), los corales de la famosa playa quedaron destrozados por los barcos que entraban en ella (ahora están prohibidos, cuando ya no queda nada), dentro del Lagoon entraban cientos de barcos al mismo tiempo, muchos con motores de diesel sonando a toda pastilla y echando muchísimo humo… En definitiva, es una joya de la naturaleza echada a perder por el turismo masificado y el desarrollismo político. Una pena.

Nosotros sacamos lo mejor de la experiencia, sobretodo gracias a los niños (Sebas lleva muy mal eso de ir en viaje organizado) – ver las cosas con ellos y ver lo bien que se lo pasan compensa de sobras los inconvenientes.

Llegamos tardísimo al hotel, muertos de cansancio y sueño…justo para cenar, hacernos un masaje tailandés (los 4) e irnos a la cama. Mañana nos toca otra excursión, a las Surin Islands (menos masificadas, esperemos).

Menos mal que esta era la parte “relajada” de las vacaciones.

2 comentarios sobre “Khao Lak y Ko Phi Phi siguen siendo lo que eran

  • Dora Cabrera 23 diciembre, 2023 at 15:04 Reply

    Hola viajeros, qué lindas fotos, qué bien se la están pasando todos y especialmente los niños. Son más grandes y valorarán más estas experiencias. Yo aquí con los preparativos de la cena de mañana, los echaremos a faltar y mucho. Sigan pasándolo bien. Me cuesta un poco seguirlos porque me quedé en Kuala Lampur y buscaba allí los nuevos posts. Hoy se me ocurrió ir a Tailandia y eureka! los encontré. Como no sé exactamente el itinerario ando rebuscando en Asia. Besotes

  • Cuñaaooo 25 diciembre, 2023 at 21:53 Reply

    Gracias por darnos envidia en navidad, disfrutad mucho y felices fiestas!!

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