«Ese Día» en Namibia

A veces, cuando Sandra y yo estamos ignorándonos felizmente durante un dia de verano, nuestras miradas se cruzan y alguno le dice al otro «te acuerdas de aquel dia en tal país?»…y los dos asentimos riéndonos, pensando en las calamidades que hemos pasado juntos.

Cada país tiene un «aquel día en…». En Rusia fueron los 3 días tramitando la visa en Siberia a 36 bajo cero; en Honduras fue aquel día en la Ceiba en la que casi nos atracan por una pizza; en Canadá fue cuando teníamos que esquivar drogadictos y mercadillos de mercancía robada para llegar a nuestro alojamiento. Pilláisel denominador común no?

Bien, pues esperamos que estos dos últimos días estén en esa categoría (y que no haya nada peor que recordar de este país)

Sossusvlei y Dedvlei

Nos despertamos relativamente temprano (sobre las 07:00) después de una noche de frio polar (3 grados) y espaldas doloridas (44 años no son para dormir en colchoneta sobre madera).

Decimos «relativamente temprano» porque lo que se «lleva»en Sesriem es despertarse a las 04:30, recoger tu tienday salir a las 06:30 camino al desierto, para poder ver el amanecer en Deadvlei. Obviamente, desmontar las tiendas a las 04:30 a cero grados y con dos niños lo compensaba ni el amanecer sobre la superficie de Marte, así que pasamos.

Desde nuestro campamento al final del camino hay como una hora de jeep – así que decidimos llegat al final y ver las cosas a la vuelta. Al final del trayecto había un recorrido solo para 4×4 – nosotros llevamos uno, así que ningún problema (pensamos).

Así llegamos a nuestra primera parada Sossusvlei. Un paisaje bonito con la única masa de agua que hemos visto en 3 días. Vimos un flamenco (o algo parecido), antílopes y un chacal (además de multitud de pájaros). Las flores del desierto son especialmente bonitas.

De ahi seguimos hacia la siguiente parada – uno de los highlights delviaje – Deadvlei. Es un salar en medio de dunas rojas con árboles petrificados, una de las postales más icónicas de Namibia.

Hugo y Amalia se empecinaron en subir a pie una de las dunas (de unos 30 metros) para bajarla corriendo…les llevó un rato, pero colaboraron como hermanos y lo consiguieron.

Comimos acompañados del chacal, al quele íbamos tirando comida de vez en cuando para que no se acercara demasiado a la mesa. Ya estaba acostumbrado a los turistas y se comportó bien.

La sorpresa nos esperaba al salir de ahí…

Primera Crisis con el coche

Cuando solo quedaban 2 kilómetros para salir de la zona 4×4, el coche se nos quedó atascado. Intentamos salir, pero enseguida empezamos a oler a quemado y paramos de intentarlo.

Unos ingleses pararon y nos dijeron que se había quemado el embrague -nosotros no entendíamos por qué, no le dimos mucha caña y esperábamos que el 4×4 nos sacase de ahi, pero no. Nos dijeron que irían a por ayuda…y luego le pasaron la responsabilidad a otros que pasaron y nos dijeron a los gritos que mandarían a alguien (nadie paraba por miedo a quedarse atrapado en la arena)

No teníamos cobertura, así que era imposible llamar a nadie. Y la mayoría de las excursiones se hacen por la mañana…eran las 16:00 así que ya casi no pasaba nadie. Empezamos a contemplar la posibilidad de pasar la noche ahí en medio de la nada – abrir las tiendas del coche y esperar a que la gente pasase por la mañana. A Sandra no le hacía NINGUNA gracia, pero Sebas y los niños se lo tomaron con filosofía.

Amalia le decía a Hugo «Si me muero, te quiero mucho» – mientras seguian jugando con la arena como si nada.

Esa es Sandra mirando al infinito

Cuando ya casi habíamos abandonado toda esperanza (unos 90 minutos de espera), apareció nuestro salvador – un guía local que me explicó que además del 4×4 «alto», existe un 4×4 «bajo»(low) – algo que el de la agencia de alquiler no me contó. Con eso, y con otros trucos (desinflar las ruedas, achicar arena, empujar entre 4), nos sacó de allí para enorme felicidad de todos (especialmente Sandra.

De camino al campamento hicimos una breve parada en la duna 45 (famosa por su forma perfecta) y una visita al cañón de Sesriem. El cañón no era muy espectacular, pero la familia de monos que nos encontramos en el parking si.

Camino a Swakopmund y segunda crisis con el coche

Salimos del campamento sobre las 09:00 – desayunados y con todo recogido. Sebas mencionó que el coche no se notaba bien, y que en cuanto llegásemos a Swakopmund (ciudad grande), lo llevaríamos a revisar. Sin embargo, en cuanto tomamos carretera, todo parecía ir bien.

Elde la agencia ya nos advirtió que esta (C14) era la carretera más peligrosa del país, así que la tomamoscon mucha precaución y no pasamos de 80. Los paisajes cambiaban cada 20 kilómetros, desde las arenas rojas y las dunas hasta montañas que parecían volcánicas o cañones de roca marrón que solo podríamos describir como «hojaldre». Esta ruta es tan peligrosa como bonita.

Comimos algo rápido en el camino (bocadillos) y seguimos. Hasta que el coche dijo «hasta aquí». Empezó a ir cada vez más lento, y finalmente murió. El inglés tenía razón, el embrague estaba completamente muerto. Nota para naveantes, en países en los que vayas a usar el 4×4, hay que pillar coches automáticos (aunque sean más caros).

Estábamos literalmente en medio de la NADA más absoluta. Llanuras de desierto infinitas en todas direcciones…los coches que pasaban lo hacian a 100 km/h dejando una nube de polvo de 100 metros…nadie paraba (lo primero que te dicen es que no subas a nadie al coche).

Por surte teníamos cobertura en el movil y pudimos llamar a la agencia, que llamó a una grúa. La grua tardo unas 2 horas en llegar – tiempo que usamos para jugar con los niños a limpiar el desierto (recogiendo latas, botellas, etc.) y explorando en busca de escarabajos y otros insectos.

El embrague está fuera de la cobertura, con lo que nos toca pagarlo a nosotros (unos 600 € – por suerte la mano de obra es más barata que en España) y nos trastoca todos los planes…pero no nos agobiamos. Sobretodo después de ver lo que nos esperaba durante el camino en Grua a Swakopmund.

La verdadera crisis en coche (no para nosotros)

Cuando llevábamos unos pocos kilómetros con el dela grua, nos encontramos un Jeep completamente destrozado y volcado a un lado de la carretera. El chico estaba como ido, mirando las maletas en el suelo. La chica sentada en el suelo con sangre seca chorreando por las piernas. Trozos de coche por todos lados, maletas aqui y allá.

Bajamos corriendo. Sandra empezó a chequear a la chica y a buscarle la mejor postura. Sin equipamiento ni medicinas,hay poco que se pueda hacer más que asegurarse que la espera a la ambulancia se hace de la mejor forma posible – además de confortar, que es mucho.

Sebas se puso a sacar maletas del jeep y a separar las cosas valiosas (que irían en la ambulancia). Estuvimos con ellos, calmándolos y ayudándolos mientras venía la ambulacia. Nuestra grúa llamó a otra grúa y habló con su agencia de alquiler. Entre todos les hicimos la experiencia un poco menos traumática – pero la gravedad de lo ocurrido no se podía esonder.Estaban vivos de milgro. Conducían a más de 120 km/h en una carretera de gravilla clasificada comolamás peligrosa de Namibia.

La experiencia fue impactante para todos, y nos dió perspectiva sobre lo pequeño que era nuestro problema. Estábamos casi agradecidos de que nuestro problema fuese solo cuestión de tiempo y dinero.

Llegamos muertos a Swakopmund, para encontrarnos con un anfitrion excelente (Eazy Sleep Accommodation) y una cena de pescado muy rica. Después de la ducha caliente nos dió el bajón y nos dimos cuenta de que las emociones del día nos habian dejado baldados.

Mañana tocará replanificar y adaptarse – no es la primera vez. This is Africa!

Un comentario sobre “«Ese Día» en Namibia

  • Dora Cabrera 22 agosto, 2021 at 16:37 Reply

    Hola chicos, madre mía! estamos leyendo y no podemos creer lo que han pasado, y eso es lo que nos da temor, están en Africa, lejos de la zona de confort que ofrecen otros países más occidentales. También nos cuesta tragar que la agencia no se haga cargo del embrague y que en ese país cobren 600 euracos es un robo descarado. Nuestros nietos son sin lugar a dudas unos campeones en todos los sentidos y el comentario de Mali es para grabarlo mi vida! De verdad esperamos como decis al principio que estos dos días solo sean esos dos días. De más está decirles que como madre, suegra y abuela en esta vida redoblen los cuidados y la precaución, se los ruego encarecidamente. Hoy vengo de estar en vuestra casa, nos fuimos ayer con tu hermana y volvimos hoy que ya iba Desiré, Mía anduvo con un bebé de los de Amalia y yo pensaba, si te ve tu prima no sé como le va a sentar jaja! Namibia es un país por lo que ustedes muestran con paisajes espectaculares pero agreste con mucho que hacer en temas de seguridad y medios. Los extrañamos y los queremos Besos enormes a los cuatro

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