Ruta Circular!

Esta mañana Remei ha recibido malas noticias desde Alcover y tiene que cancelar el viaje y volver urgentemente – la mañana ha sido triste y movida. No contamos más para respetar su privacidad, pero nos ha dejado tocados.

Cancelamos el submarinismo (ellos iban a cuidar de los niños) – por supuesto eso fue lo de menos, pero nuestros planes han cambiado y tenemos más tiempo para la isla.

Después de recuperarnos del mal trago, salimos a explorar la isla, sin un plan demasiado definido.  Decidimos ir hacia el faro y hacer paradas en el camino en los siguientes puntos:

  • El Pozo de la Salud
  • Arenas Blancas
  • Mirador de Lomo Negro
  • Finalmente, el faro

La primera parada, el Pozo de la Salud, tenía como es ya habitual unas vistas muy fotogénicas. Además tenía una historia: los pastores se dieron cuenta de que el ganado que bebía de las aguas que brotaban de la roca estaban más sanos y tenían menos grasa. Enseguida empezaron  a publicitar usos medicinales y venderla (incluso exportarla). No sabemos como acabó la historia, pero ahora solo quedan los aparejos que usaban para la extracción y como parte del antiguo balneario.

La segunda parada fueron las Playas de Arenas Blancas. No es que sean lo que los mediterráneos entendemos por playas – pero es lo más parecido que hay en El Hierro a una playa de arena blanca (algunos lapos de arena aquí y allí, interrumpidos siempre por la omnipresente piedra volcánica)

Lo mejor de la playa es que la recorrimos como una aventura, saltando de piedra en piedra y descubriendo cangrejos, peces y caracolas. Los niños lo pasaron genial y para acabar recogimos un poco de basura de la playa para dejarla mejor de lo que la encontramos.

Lo que pasó después acompañará a Sandra durante algunos años.

Empezamos por el mirador Lomo Negro 2 – y pasamos (tras una caminata de 300 m) a Lomo Negro 1. Hasta ahí todo bien y bonito. La vegetación muy interesante y las vistas valían la pena. Sin embargo, otro cartel nos invitaba a hacer un “camino circular” de 4 kilómetros hasta el Sabinar (bosque de Sabinosas, el árbol icónico de las islas). Cuando nos habíamos resignado a no poder ver esos árboles (bosque cerrado por riesgo de incendio), ese cartel nos dio esperanza…

Pero los dos acordamos que 4 km de ida y 4km de vuelta era mucho bajo un sol de justicia y sin agua (en el coche) para los niños….y entonces Sandra gritó desde lo alto de la colina “Es un camino circular, circular!”. Cuando nos acercamos nos explicó que 4 km era en total, todo el circuito (ida y vuelta)…y a pesar del calor y el amotinamiento infantil, Sandra nos arrastró a todos.

Pasamos más calor que en día de rebajas en agosto. No había agua y el camino era peligroso hasta para las cabras…pero todos repetíamos el mantra “Circulaaaaar”.

Eso si, el Sabinar lo vimos 😊

Bueno, cuando llevábamos unos 2 kilómetros siguiendo un muro de piedra volcánica, alzamos la vista y Hugo dijo “Si es más largo que la muralla china”…así que decidimos que de circular nada, y nos inventamos nuestro propio camino de vuelta, a lo loco.

Acabamos en la carretera a unos 500 metros de nuestro coche. El agua que llevábamos (750 cl) desapareció entre los dos niños en 2 minutos.

Avanzamos con el coche para descubrir que 500 metros más adelante, en LA MISMA CARRETERA, se podían ver Sabinosas igual de bonitas que las que habíamos visto. CIRCULAAAAR.

Con una risa nerviosa de querer matar a alguien seguimos hacia el faro. El camino daba mucho miedo, con barranco a uno o a los dos lados y carreteras donde solo pasa un coche y por poco. Entre brumas y gravillas – al final llegamos.

El faro es de los de antes, de los típicos que aparecen ya solo en los dibujos animados – hasta se podía ver el enorme cristal del faro. Las vistas, espectaculares, igual que el camino de vuelta.

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