Skaftafell y el glaciar Vatnajokull

Esta entrada pertenece a la serie Islandia
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Sin pensar.

Te montas en la furgoneta por la mañana y te vas con los dos niños al glaciar más grande de Europa. Sin pensarlo demasiado.

Te plantas en la agencia que organiza los Tours con Hugo en un brazo y le preguntas “¿Tienes algo que pueda hacer en el Glaciar con esto?”. Te dicen que no.

Te lo piensas un poco. Haces turnos de dos en dos (Fani-Sandra / Sebas-Jordi) para cuidar de los enanos mientras la otra pareja se va al Glaciar. Te subes al próximo tour, que sale en 10 minutos.

Sin planificarlo.

Te subes al autobús escolar que conduce la versión islandesa de “Otto” (joven con pinta de fumeta, buen rollo y desprecio por las normas que dicen que no hay que mandar SMS mientras conduces un autobús).

Te llevan a la base de una de las tantas lenguas del glaciar y el paisaje es como el de Mordor después de la lluvia.

Alucinas.

Caminas sobre arena negra y ceniza volcánica reciente, rodeado de musgo superverde hasta que te paras y te pones los crampones (clavos de hierro para pisar sobre el glaciar sin resbalar). También te dan un hacha que te mueres por clavar en la cabeza de algún Zombie polar, pero no aparece ninguno.

Entonces pisas por primera vez el glaciar con tus crampones, y la sensación es increíble. El hielo cruje bajo la bota y sientes una pequeña vibración en tus pies. Estás en contacto con el Glaciar.

Paseas durante 90 minutos con Otto (o cómo él se hace llamar, Ingvar) y te explica un montón de cosas interesantes sobre la dinámica de un glaciar. Recuerdas las siguientes:

  1. El Glaciar se derrite por el sol. Cuando se acumula ceniza (de volcán) sobre el hielo, si la capa es fina, acumula el calor del sol y hace que se derrita más rápido.
  2. El agua que se origina por el derretimiento baja por la superficie del glaciar. Cuando encuentra algo en su camino (una piedra o un montón de ceniza), comienza a arremolinarse, perforando lentamente el hielo. Así se forman agujeros enormes en la superficie del glaciar, y túneles que lo recorren por debajo como a un queso gruyere.
  3. Cuando la ceniza que se acumula lo hace en capas más gruesas, tiene el efecto contrario, y evita que el hielo que hay debajo se derrita, creando un cono de basura (dirty cone).
  4. Existe un musgo que solo crece sobre las rocas que hay encima del glaciar. Lo gracioso es que crece por un lado de la roca (el que está expuesto al aire). A medida que el hielo se derrite alrededor de la roca, se crea una plataforma de hielo inclinada, que hace que al final la roca se ponga boca abajo. El resultado es que el musgo empieza a crecer del otro lado…y así la roca va girando poco a poco y el musgo va montado sobre una “Rolling Stone”.

Vuelves para encontrar a la pareja de mamis, con los enanos a cuestas, en la base del Glaciar. Su grupo se alegra de saber que los peques no subirán al glaciar (a quién se le ocurre pensarlo?).

Vuelves a cuidar de los enanos durante 3 horas, que se hacen más cortas de lo que pensabas. Te comes una sopa Islandesa (de cordero) y vuelves al hostal con la misión cumplida.

Todo sin pensarlo demasiado. Que si te lo piensas, no te sale tan bien.

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