La mala noticia o la catastrófica?

Esta entrada pertenece a la serie Islandia
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Esta fue la frase con la que Jordi nos despertó en Skogar. Por supuesto, elegimos conocer primero la catastrófica. La mala ya ni la recordamos.

La catástrofe era una rueda pinchada. Nos acordamos de que la de repuesto estaba ahí porque la habíamos pedido, así que todo el  mundo se quedó más o menos tranquilo, excepto Sebas…que se fue directo a la furgoneta.

Sebas no tenía nada claro que pudiésemos cambiar la rueda. Alguien que se olvida de ponerte una rueda de recambio para dar la vuelta a Islandia no es alguien que pone todas las herramientas en las mejores condiciones para cambiarla (quizás debimos pensar eso antes).

Media hora más tarde ya teníamos claro que NO se podía cambiar la rueda, por una serie de motivos:

  1. Nuestro gato no funcionaba. Seguramente funcionó en algún momento, pero el muro de Berlín aún estaba en pie en aquel momento.
  2. Cuando conseguimos un gato prestado, la carrocería de la furgoneta estaba tan oxidada que se hundía y deformaba en cualquier punto en el que intentásemos anclar el gato
  3. Cuando encontramos un punto donde anclar el gato (a punto estuvimos de perforar la chapa), no se levantaba lo suficiente como para meter la única llave de cruz que nos dieron y poder desatornillar la tuerca que sujetaba la rueda de repuesto (y que ellos amablemente habían ajustado con una hidráulica)

Por todos estos motivos, decidimos llamar a Cheep Jeep y explicarles el problema. Nos dijeron que nos mandarían a alguien desde Skogar o desde Reykjavick para arreglar el problema. La verdad es que los vehículos de esa empresa son una mierda, pero la gente que trabaja ahí da un buen servicio.

Durante la espera estuvimos discutiendo sobre la seguridad de llevar a los enanos en una furgoneta tan vieja y que estaba tan mal cuidada, y decidimos pagar lo que hiciera falta para conseguir una más nueva y mejor (aunque eso implicase pelearnos para que nos devolviesen el dinero).

Estuvimos buscando y llamando, y los únicos que tenían una furgoneta para 9 personas en esas fechas fueron los de Iceland Rent a Car, por unos 1.000 € más que los de Cheep Jeep (toca a 500 por pareja)

Unas horas más tarde llegaron los de Cheep Jeep y cambiaron la rueda con un gato de profesionales (así cualquiera!) y nos ofrecieron la furgoneta con la que habían venido desde Reykjavick. Sebas no les dio oportunidad, y la rechazó antes de verla. Hubo algunas dudas en el grupo sobre si habríamos hecho bien…

Trazamos un plan:

  1. Jordi y Sandra se quedarían en el hostal con los niños.
  2. Sebas y Fani irían a Reykjavick (180 Km) a devolver la furgoneta y a reclamar la devolución del dinero (la parte más difícil)
  3. Con el dinero devuelto, Sebas y Fani tendrían que alquilar una nueva furgoneta y llevarla de vuelta a Skogar
  4. En el camino, había que comprar algo de comida para la cena, si quedaba algo abierto.

Aunque parezca increíble, todo salió bien a la primera. No nos perdimos a la ida, encontramos las direcciones dentro de la ciudad y hasta nos dio tiempo para tomarnos un chocolate caliente mientras buscábamos la dirección de la nueva agencia.

La nueva furgoneta era alucinante. Nuevecita, con 14.000 kilómetros y todas las pijerías posibles. Estábamos eufóricos.

De camino al hostal tuvimos viento, lluvia y niebla como no habíamos tenido antes, y nos reafirmamos en la decisión de pagar más para ir seguros con los enanos.

Mientras tanto, Sandra y Jordi estaban pasándolo mal. David (el hijo de Jordi y Fani) tuvo un berrinche potente, algo a lo que no los tiene acostumbrados (no como el nuestro, que es un “perla”) y Jordi tuvo un episodio de “El Resplandor” con Sandra. No llegó a la parte de “Here’s Johnny!”, pero poco faltó.

 

Por suerte llegamos antes de que la escena del laberinto, y los rescatamos con un delicioso plato de pasta-queso-jamón-huevo-duro, fruto de la mejor cocina de emergencia.

No ha sido un día perdido. Ha sido una anécdota divertida y un recordatorio importante sobre hasta donde podemos y no podemos llegar en el ahorro. Nosotros habríamos continuado con la frankein-furgoneta…pero con los enanos el listón de la seguridad sube siempre un poco más.

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