De Caulker a Flores y Tikal

Esta entrada pertenece a la serie Guatemala
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Pasamos días tranquilos en Cayo Caulker, días donde nos hartamos de comer langosta a la barbacoa, en pincho  o con salsa de ajo, estaba buenísima.

Pero lo que pasa siempre en las islas (se recorren en un día) nos empujó a seguir nuestro viaje. Nos esperaba un viaje de 5 horas en barco y autobús.

Al entrar en Guatemala volvimos a enfrentarnos a la corrupción de un país que está desgraciadamente infectado a todos los niveles por la codicia: los funcionarios del control de fronteras quisieron cobrarnos otra vez los famosos 20 quetzales (2 euros).

Ya nos pasó la primera vez. Y como la primera vez, nos negamos a pagar. Nos llevaron a un lado y en voz muy discreta nos dijeron que teníamos 90 días de estancia. Nos despacharon por lo bajito para que no armásemos lío…asqueroso.

Llegamos a Flores a las 14:30 pm y nos pasamos más de 1 hora buscando alojamiento. Al final nos quedamos en un hotel sin demasiadas comodidades (pero no tan deprimente como las opciones más baratas) y paseamos por el pueblo. El pueblo sirve como base para visitar las ruinas, pero el lugar en sí vale la pena. No es tan bonito como Antigua, pero es pintoresco.

Al día siguiente visitamos las famosas ruinas de Tikal (el motivo por el que habíamos ido a Flores).

Tikal es la más antigua de las ciudades mayas y el mejor ejemplo de su periodo clásico. La verdad es que desde un punto de vista educativo (para completar la visión completa de la cultura Maya después Uxmal, Chichen Itzá y Copan) está muy bien, pero arquitectónicamente hablando, es la menos impresionante.

No nos malinterpreteis: las ruinas están muy bien, pero las formas son básicas, bastas y algo primitivas. Nos recordó más a una construcción militar que a una religiosa.

Comparado con el entorno de Copan o con los detalles de Uxmal, Tikal no nos impresionó tanto. Por suerte no había demasiados turistas y la visita fué placentera.

Visitar estas ruinas nos costó mucho (en dinero y tiempo) porque supuso volver a entrar en Guatemala y alejarnos de la ruta…quizás por eso nuestras expectativas eran muy grandes.

Sea como sea, ya podemos dar casi por terminado nuestro acercamiento a la cultura Maya.

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