Cayo Caulker

Esta entrada pertenece a la serie Belice
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Nunca tuvimos una decisión tan acertada. La isla de primeras es mucho más tranquila, más pequeña y las calles no están pavimentadas (son de arena de playa), pero el ambiente y los precios son mucho mejores.

Por un poquito más de los que pagábamos en Ambergris, en Cayo Caulker tenemos una habitación privada con balcón (y hamaca), baño privado, tele por cable (aunque sigue siendo una mierda), nevera, máquina para hacer café, baño privado con agua caliente (no lo deis por supuesto, muchos sitios en el caribe no tienen) y wireless. Un lujo.

Da gusto pasear por la isla, es tranquilo y está llena de chiringuitos de comida casera y muy barata. La playa es una mierda, porque no existe como tal  y la que tienen no lo cuidan nada, está llena siempre de basura. Pero nosotros hemos venido aquí a bucear y a hacer snorkel.

En cuanto al buceo, es carísimo, por lo que cuesta aquí 3 inmersiones hacemos 8 en México. Pero decidimos hacer snorkel con Raggamuffin tours por 40 dólares US por persona, no es ninguna ganga.

Hemos hecho la excursión en barco velero, un paseo muy agradable y el día ha estado soleado y bien caluroso. YUuujuuuuuu!!

Hemos ido a la reserva marina de Hol Chan, allí hicimos 3 paradas.

La primera era el «Jardín de Coral». Al estar en la segunda barrera de coral más grande después de la de Australia os podéis imaginar que la experiencia fue más que satisfactoria. Un poco de sandía y piña para recuperarnos.

La segunda parada fue «Shark and ray valley», y eso es lo que vimos tiburones y rayas enormes. Los guías para colmo dan de comer a los tiburones y vinieron a mogollón. Estos no son tan grandes como los que vimos en Malasia, a penas tienen 2 metros, perooooo no son vegetarianos. De todas formas están acostumbrados a la presencia humana y no muerden, pero las verdad es que acojonan un poquillo. Las rayas son enormes y si les das de comer suben a la superfície y puedes tocarlas. Esta segunda parada fue la más intensa, aunque no tuvimos la suerte de ver Manatíes.

Después de comer una mini-hamburguesa de pescado nos fuimos a la tercera y última parada,Hol Chan. Allí vimos tortugas, rayas de diferentes tipos, morenas, pulpos y  cardúmenes de peces.

De regreso a puerto, Ron con mango y ceviche (tomate, pimiento, cebolla, un poquito de chile, cilantro y caracolas marinas que el guía se encargó de recoger del super submarino allí mismito). Nunca faltó el reagge, el reaggetón y la salsa.

Las fotos como son acuáticas no las tenemos reveladas todavía pero hemos hecho algunas fotos del barco y de las vistas.

Ha merecido la pena, y por fin hemos disfrutado de un día de sol. Disfrutando un poco de las vacaciones 🙂

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