Arrastrándonos por el guano!

Esta entrada pertenece a la serie Malasia
Ver Más Entradas

Tercer día en Taman Negara, segundo tour. Esta vez íbamos a las cuevas Telingga donde veríamos murciélagos y otros bichos de mal nacer.

Por la mañana la primera sorpresa fue la «exclusividad» de nuestro tour: sólo Anna y nosotros. El guía, sin ser el mejor que hemos tenido, era simpático y disfrutaba con su trabajo.

Llegamos a la cueva a través de un camino en la jungla que nos pareció más auténtico que el segmento que vimos ayer en el trek del Canopy. Vimos una avispa enorme matando (lentamente) a una especie de tarántula peluda y enorme, hormigas gigantes y otras que mordían, judías gigantes de color fucsia…además de los sonidos típicos de la jungla que salen en cualquier peli de Rambo y similares.

Pero nada de sanguijuelas (y eso que anoche llovió). Casi es una lástima, pero seguro que nos las encontramos tarde o temprano.

Al llegar a la cueva un grupo de chinos hizo que esperásemos unos 10 minutos con el objetivo de dejarlos pasar. No paraban de gritar, reir, y de hacer todo lo posible por jodernos el día espantando a los pocos bichos que pueden verse.

Al final entramos en la batcueva en un relativo silencio y fuimos recompensados con una tímida serpiente de tamaño nada despreciable. En España es la que dices «Vaya pedazo de bicha!», pero aquí ya nos hemos acostumbrado al tema de los tamaños (escarabajos de medio kilo)

El acceso a la cueva no fue fácil y la excursión incluyó:

  • Arrastrarse por piedras mojadas y resbaladizas
  • Escalar algunas piedras igualmente resbaladizas
  • Agacharse, torcerse, reptar y hacer el sabandija
  • Meterse en charcos de agua de dudosa procedencia
  • Hacer el baile del gusano
  • Arrastrarse por el guano (mierda de murciélago)
  • Esquivar murciélagos que te pasaban como kamikazes a pocos centímetros.
  • Contemplar un sapo enorme que ni se inmutó cuando 3 linternas lo dejaron medio ciego. King Size.
  • Pasar con nuestras cabecitas al lado de cientos de murciélagos durmiendo que se despertaban con las linternas y salían volando en dirección aleatoria.

En definitiva, una experiencia genial. Algo sucia, pero genial.

El guano huele fatal y los murciélagos son horribles, pero son hasta tiernos cuando los ves con sus bebés colgando (vimos una escena maternal vampírica la mar de tierna).

Aún así, hemos decidido no cambiar al gato por un murciélago.

A la vuelta pasamos por otro poblado Orang Asli. Estos eran diferentes a los que vimos en Cameron Highlands. Son nómadas (aquellos eran sedentarios) y mucho más primitivos que los anteriores (a pesar de estar «modernizados» por el contacto con los turistas).

No nos imaginamos cómo deben ser los que viven de verdad en medio de la jungla sin contacto con nadie. No los tienen ni censados.

Era como estar en una peli de aborígenes. Las mujeres con las tetas al aire, los niños desnudos y las casas (chozas) construidas para durar unos 6 o 7 meses.

La verdad es que esperábamos un tour muy empaquetado y nos ha sorprendido una experiencia auténtica (todo lo auténtico que se puede tener sin pasar semanas en la jungla). Malasia tiene esas cosas, hay que reconocerlo.

2 comentarios sobre “Arrastrándonos por el guano!

  • Anónimo 16 enero, 2009 at 00:31 Reply

    con esa ignorancia y eurocentrismo no les vale de nada viajar, no tienen idea de lo que es la cultura, con sus comentarios decimononicos y evolucionistas, es repugnante su autocomplacencia ¡que derroche de recursos!

  • El Bicho 17 enero, 2009 at 00:31 Reply

    Anda que listo!

    Alguien que sabe palabras de más de 4 silabas! Seguro que desde tu silla y tu ordenador tienes una visión superamplia del mundo.

    Tu vida debe ser superintersante eh? Me imagino la cantidad de gente ANSIOSA por escuchar tus opiniones tan doctas.

    Explícanos tu vida en un blog, anda, que seguro que está llena de experiencias enriquecedoras.

    Anda y cómprate una vida…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.