ago
03
Escrito en Islandia por admin el 03-08-2011

 

Dormimos de coña, el desayuno del hotel nos sentó genial, un poco por la variedad (en los hostales siempre desayunamos café con leche y tostadas) y porque no tenemos que fregar los platos. Cuando salimos a dar un paseo por Husavik además hacía sol.

Parecía estar todo de nuestra parte. Con esta buena racha nos metimos en el museo de las ballenas. La verdad es que esperábamos algo más cutrecillo y no estaba mal.

Echamos en falta que hablasen un poco de la matanza de ballenas, cosa tradicional que los islandeses se empeñan en continuar aunque haya una prohibición a nivel mundial. Se suman al carro de hago lo que me da  la gana, Noruega y Japón. Por lo tanto, la visita fue algo incompleta. Además había una comparación en fotografías con la caza de ballenas que hacen los esquimales. no es exactamente lo mismo, ya que los esquimales no pueden plantar ni una puta patata..

Pero bueno, la experiencia fue agradable y como el sol seguía luciendo nos paramos a comer unas pizzas en una terracita. Por fin, sol, terracita… casi casi como en España. Las vistas desde el puerto como siempre, espectaculares.

A partir de este momento nos esperaba un recorrido no muy largo por carretera, en el que de nuevo condujo Jordi. Y por fin llegamos a Akureyri.

Teníamos reservadas  3 noches en Akureyri, que con tan solo 17.000 habitantes es la segunda capital del país. Llegamos a nuestro hostal, que no resultó ser un hostal sino un hotel. Qué bien no? pues no, porque los hoteles no tienen cocina para poder hacer la papilla de los peques. Así que teníamos un problema y había que solucionarlo.

Sebas empezó a llamar a guesthouses y hostales para encontrar sitio, estaba todo bastante lleno. Cerca del hotel había una guesthouse y conseguimos la primera y la tercera noche, de la segunda ya nos ocuparíamos después.

Y si!! cambiamos un hotel con piscina climatizada por un hostal sin piscina, y con baño compartido y encima más caro. ¿y todo por quién? por el enano, ¿y para qué? para poder cocinarle su comida y para que puedan tener una salita de recreo.

En estos tres días que van a venir nos esperan 3 check-in y 3 check-out, o como dice Sebas: 3 mete y saca (estamos hablando de maletas y bolsas de comida y llaves…).

Como siempre cuando llegamos a un hostal, lo copamos todo, entre que bañamos a los niños, les damos la cena y preparamos la nuestra, ves que la gente de alrededor se va retirando a sus aposentos, nunca sabemos si es por sueño o porque les estamos puteando. Tampoco nos importa.

Hay que reponer fuerzas porque mañana vamos a hacer una super-super-ruta.

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ago
02
Escrito en Islandia por admin el 02-08-2011

 

Salimos pitando con ganas de aventura camino de Husavik. La aventura no se hizo esperar. Empezó conduciendo Fani unos 80 Km a través de niebla, de una niebla espesa que no dejaba ver mucha cosa. Lo que sí pudimos ver era que el paisaje iba cambiando, cada vez menos verde y cada vez más árido. Se nos ocurrió cambiar de conductor y salir a estirar las pierna, joder qué frío!!

Había que calentarse y que dar de comer a los peques, lo único que había en muchos Km a la redonda era un pueblo, bueno, una casa-hostal llamada Grimsstadir por la que se accedía por una carretera no asfaltada. Estábamos desesperados por algo caliente.

Llegamos a la cafetería y la verdad que era muy cuca. Entonces el dueño nos preguntó qué queríamos, y Sebas preguntó que qué tenían. El hombre respondió tranquilamente: “café y tarta de manzana”. Pues eso, sólo tenían café o té y tarta de manzana. El café ni siquiera era espresso y además te lo tenías que preparar tú. Por 3 tés, 1 café y 4 trozos de tarta de manzana (sí estaba muy buena) nos soplaron el equivalente a 30 euros !! Pero claro, no había nada más en 60 o 70 Km en cualquier sentido, pueden cobrar lo que quieran. Aún así, habíamos parado básicamente para dar de comer a la prole y los muy glotones se pusieron morados.

Llegó el momento de la verdad, de la aventura. Para poneros en antecedentes, Fani considera que Jordi conduce bien pero es de reacciones lentas y no le dejó conducir en todo el camino. Jordi bromeaba siempre sobre la idea de conducir en los peores tramos. Con esas premisas Sebas y yo no sabíamos muy bien a qué atenernos.

La aventura empezó cuando Sandra le dio las llaves de la furgoneta a Jordi, éste las cogió y se aposentó en el asiento del conductor. Ya no había forma humana de hacer bajar a Jordi de su trono. La carretera escogida era la peor que hemos visitado hasta ahora. Era una carretera no asfaltada.

Nos sorprendió, la verdad es que sí, porque Jordi conducía muy bien incluso con el estado de la carretara. Después de unos 30 Km llegamos a Dettifoss, la primar parada del día.

La verdad es que después de tantas cascadas, es difícil que alguna nos sorprenda. Sin embargo Dettifoss lo hizo por 3 razones:

  1. Está en medio de la nada, y es una nada muy desértica. De hecho ya cuesta creer que vas a encontrar agua en un lugar así
  2. Antes de la cascada puede verse un cañón espectacular.
  3. La cascada puede verse desde muy cerca. Y cuando decimos cerca, queremos decir “Oh Dios mío, apártate de ahí!”

Hacía un frío de carajo y la disfrutamos todo lo que pudimos, hasta que el frio y la visión de tanta agua nos hizo correr al lavabo (sí, en medio del desierto había unos lavabos limpios y gratis)

Jordi volvió a coger el coche en dirección a Husavik. A medio camino decidió parar en una entrada al parque donde se veían autocares. Caminamos menos de 1 kilómetro y nos encontramos un lago a pie del cañón con la claridad de un espejo. A los peques les encantaron los patos y el paseo por el bosque (nuestro enano estaba eufórico).

De ahí ya seguimos sin más paradas hasta Husavik, encantados de volver a ver cosas interesantes después de unos días de encierro forzoso en el hostal.

Al llegar nos encontramos una sorpresita: nuestra reserva se había “perdido”, y el dueño de la Guesthouse vino a arreglar el entuerto. La solución no podía ser más elegante: nos mandó a Foss Hotel (hotel de 3 estrellas) y pagó él la diferencia. Tenemos nuestras serias dudas de que en España hicieran algo así, nos ha impresionado mucho.

Las habitaciones del hotel eran una pasada. Nos sentíamos como ricachones, y para no romper la tónica nos fuimos a quemar pasta al mejor restaurant de la ciudad (Gamli Baukur). Estábamos en racha, porque nos dieron la mejor mesa (en la buhardilla) y los peques tuvieron sus tronas, y la comida estaba exquisita (esa cena ha redimido a la cocina islandesa de lo que pensábamos hasta ahora)

Fue un día fantástico que nos ha levantado mucho la moral. Además, Husavik tiene un puerto precioso con unas vistas increíbles. Todo el pueblo gira en torno a las ballenas.

¿Veremos ballenas en Husavik? Nosotros ya estamos dudando sobre ir o no al tour.

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ago
01
Escrito en Islandia por admin el 01-08-2011

 

Nuestros días en está  última parada fue de lo más insulso, la culpa la tenía el tiempo. El pueblo estaba bajo la influencia de un microclima de lo más asqueroso, justo debajo de una nube perpetua que hacía que no parase de llover y que la humedad se te calase hasta el alma. El pueblo estaba en un entorno muy bonito pero lo hubiésemos disfrutado más con un poquito de sol.

Ese día lo dedicamos a comer fuera para hacer algo y a comprar. Fuimos a Egilsstadir y siguiendo las recomendaciones de la guía fuimos a comer un lugar llamado Giltihús Egilstödum. La comida era excelente, la decoración muy bien cuidada (es el primer lugar que tiene cambiador de enanos con pañales y bolsitas para los pañales sucios, una pasada!), pero lo mejor era el lugar.

Caminando fuera del restaurante-hostal y bajando un pequeña montañita llegabas a un lago, con una casa abandonada y unas bonitas vistas. El agua, como no, estaba helada.

Después de nuestra suculenta comida y ya relajados (las camareras no tanto porque los enanos dejaron el lugar lleno de migas de pan) nos fuimos a comprar comida para la cena.

La conclusión es siempre la misma, no hay pescado de calidad, está todo seco, envasado o ahumado y la carne da un poquito de miedo.

Estábamos contentos porque en Egilsstadir no llovía y nos dirigimos al hostal con ese estado de ánimo. La alegría duró poco, porque a medida que nos acercábamos al hostal, empezaba a llover… y no paró en toda la tarde, la noche y la mañana siguiente.

Por lo menos durante la cena pudimos cambiar impresiones y algunos consejos con una pareja de madrileños. El mensaje que más nos caló fue “Lo de las ballenas en Husavik no vale la pena”.

Al día siguiente nos faltaban piernas y brazos para cargar las cosas en la furgo y salir huyendo del lugar, convencidos de que fuera de aquí haría mejor tiempo.

No nos equivocamos.

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jul
31
Escrito en Islandia por admin el 31-07-2011

 

Ha amanecido con mal tiempo, llovía y hacía viento. Para complicarlo un poco más, y después de habernos gastado la pasta en la cena de anoche, hoy hemos decidido ahorrar yendo a degustar el desayuno que teníamos incluido.

El desayuno está en otro hostal, para el que hay que ir en coche porque está en el otro lado de la mini-ciudad. Allá fuimos. Al llegar estaba a tope y tuvimos que esperar a tener una mesa. El desayuno valió la pena.

Empacamos, hicimos unos bocatas para el camino y empezamos la ruta, que hoy prometía, casi 300 Km por carreteras curvas.

Los enanos se han portado bastante bien, y después de 2 horas de viaje por carretera difícil, había llegado la hora de sacarlos del coche y que jugaran un poco tirados por el suelo. Aprovechamos para calentarnos con unas sopitas de coliflor y darles de comer.

El camino de hora y media que nos esperaba se nos hizo más pesado, aunque paseamos por los fiordos de nombres innombrables, con paisajes  espectaculares.

Llegando a nuestro destino, Seydisfjordur, no lo vamos a escribir otra vez, empezamos a ver los picos de las montañas nevados, mientras transcurríamos entre bloques de nieve y cascadas de película. La niebla iba y venía, y cada vez eran más grandes las ganas de llegar.

Por fin vislumbramos el pueblo, que tiene apenas 700 habitantes, y llegamos al hostal. A primera vista nos pareció raro, pero hay que reconocer que es muy acogedor y la sala común es muy muy hogareña. Nos falta harina para hacer panqueques, pero hemos podido hacer unos tés mientras escribimos estas líneas.

Hoy hemos tenido un pulso con el pollo, a ver quien podía más, digamos que estamos en tablas. Después de una ducha, una teta y un poquito de juego se ha quedado frito. A ver cuanto tiempo nos da de tregua, porque es un niño insaciable en cuanto a estímulos, y nosotros ya tenemos una edad…

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jul
30
Escrito en Islandia por admin el 30-07-2011

Ya llevamos casi 1.000 kilómetros desde que iniciamos el viaje, y los enanos estaban empezando a pedir un descanso, así que pasamos 2 días en Hofn completamente apalancados en el hostal.

El pueblo no tiene nada de especial. Es un pueblo pesquero, con un puerto bastante movido y un restaurante muy visitado especializado en cigalas.

Nos pasamos 2 días calmando un poco a las fieras y nos regalamos con 300 gramos de colas de cigala por barba, por la módica cantidad de 40 € por persona.

La ruta que nos toca a partir de aquí nos adentrará en los fiordos del sureste del país…270 kilómetros hasta la próxima parada que pueden ser muy largos con estos monstruitos en la furgoneta.

Seguiremos informando.

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jul
29
Escrito en Islandia por admin el 29-07-2011

El hostal en el que dormimos (Hvoll) era una granja reconvertida y se notaba. El paisaje que lo rodeaba era lo que encontraríamos al lado de la definición de bucólico, así que nos dimos un festival de fotos con el enano.

Dejamos nuestro hogareño y limpio hostal, que pronto echaríamos de menos y nos dirigimos rumbo  Hofn.

La primera parada del camino fue un pequeño templo vikingo, reconvertido en iglesia. Nos dio ganas de gritar “Thooooor”, pero estaba cerrada, y desde fuera hace menos gracia. La foto es la típica de todas las postales.

La segunda parada en el camino fue para encontramos con Jokulsarlon, un lago que solo existe desde hace 75 años y en el que se puede ver icebergs que se dirigen camino de la playa. Sí, camino de la playa.

El glaciar va derritiéndose y dejando pedacitos de hielo que vagan por el lago, pasan un puente y desembocan en la playa, espectacular. Vimos ya icebergs en Argentina, camino del glaciar Upsala. Este lago es chiquito y con una mirada lo abarcas todo. Pero es igual de bonito.

Contratamos un coche-barca e hicimos un pequeño recorrido por el lago. Hugo se puso cabezón, tenía sueño y armó una buena dentro del barco, con un chaleco muy pequeño que le apretaba las mejillas. Sandra se las ingenió para darle la teta y se quedó frito.

La guía del barco nos explicó algunas cosas. Entre otras, nos dijo que el deshielo del glaciar no se debe al cambio climático, sino que el lago está en contacto con el mar, por lo que su contenido es mitad dulce mitad salado, y la sal derrite más deprisa el hielo.

Tuvimos la gran suerte de ver romperse un iceberg con su sonido característico, y de colofón a parte de ver una foca, nos comimos un pedazo de hielo de 300 años, sin duda, lo más viejo que nos hemos comido nunca.

El título habla de James Bond y es por algo, en este lago se han rodado escenas de algunas películas. Una de ellas es “Muere otro día” de James Bond, en que helaron artificialmente (efectos especiales) el lago para hacer la mítica escena de los 6 Aston Martin. Otra escena es la de Lara Croft, simulando ser Rusia, “Batman Begins” con la escena del aprendizaje de la espada. Seguro que hay unas cuantas escenas más.

Comimos unas sopas calientes de pescado, unos sandwiches y unos cafés. Emprendimos de nuevo el camino, y poco después llegamos a Hofn.

Hofn es un pueblo pesquero de unos 1700 habitantes, que es la leche en un país de 300000 o algo más.

Aprovechamos para hacer una buena compra que nos permitiese preparar papilla casera a nuestros enanos. La verdad, que se está convirtiendo en lo más difícil, poder hacer papillas y que se las coman, a veces de la excitación se ponen nerviosos y cuesta que coman como en casa. Hugo no para de pedir teta, teta en el hostal, teta en el coche, teta en las excursiones….

Después de una ducha, cenamos un buen salmón con ensalada y puré de patata.

Están siendo días completos, en los que acabamos agotados, pero no paramos de ver cosas increíbles. De momento el tiempo nos va acompañando casi siempre. No vamos a negarlo, hace frío, pero que carajo, estamos en Islandia.

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