diciembre
05
Escrito en Tailandia por admin el 05-12-2009

Acabados nuestros días de aislamiento marítimo, las opciones eran muchas. Podíamos ir a Ko Phi Phi, a Ko Lanta o a muchas de las islas que pueblan estas aguas. Sin embargo la limitación de tiempo (2 días y 3 noches) nos hizo quedarnos en Khao Lak.

Khao Lak no es un lugar lleno de atracciones ni playas desiertas, ni siquiera es bonito. Es el lugar ideal para contratar un “Liveaboard” (como hicimos) y para morirse unos días en uno de las decenas de resorts que hay copando toda la playa (literalmente, hay que pasar por un resort para acceder a la playa, es asqueroso)

Optamos por relajarnos los 2 días que nos quedaban (no hemos parado a relajarnos en las 6 semanas que llevamos) en uno de los resorts (Oriental Resort) a base de piscina y cama.

La búsqueda de resorts nos llevó horas por internet…al final fuimos al que habíamos elegido (Jhao Lak Orchid Beach Resort), para abandonarlo unos minutos más tardes (está lejos de cualquier cosa y nos cobraban una burrada por Internet). Acabamos pateándonos uno a uno los resorts cercanos a la calle que concentra la acción, y al final elegimos el Oriental.

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Por suerte no nos pudieron hacer la reserva en el momento (sólo estaba el botones), lo que nos obligó a hacerlo por Internet, donde conseguimos la habitación por la mitad de precio.

Han sido 2 días de mucha piscina (la playa ni la hemos mirado), muchísima cama (no seáis malpensados) y cenas caras de langosta y pescado fresco cada noche. A estas alturas ya da igual (nos hemos gastado en 6 semanas lo que durante el viaje alrededor del mundo nos daba para 16 semanas). Ahora ya podemos decir que conocemos la parte de Tailandia que no habíamos visto (objetivo cumplido).

Estamos escribiendo esto desde el aeropuerto de Bangkok. No tenemos ganas de volver a la “rat race”, pero no podemos quejarnos. Hemos recorrido 3 países en 6 semanas en las que hemos hecho de todo (pirámides, paseos en globo, trekking por la jungla, 4×4 por el desierto, maravillas arqueológicas, compras en megacentros comerciales, paseos por el Nilo, Petra y submarinismo, muuucho submarinismo).

El gran descubrimiento del viaje: los liveaboards. Pasarse días en un barco haciendo submarinismo y perreando al sol, mientras te sueltan de vez en cuando en alguna playa. Los próximos viajes van a tener más de esto.

Hasta aquí llega mundobicho 2009. Esperemos no tener que esperar otros 12 meses para escribir de nuevo!

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diciembre
03
Escrito en Tailandia por admin el 03-12-2009

En este post tan solo pondremos algunas fotos submarinas para nuestro recuerdo. Como hemos comentado antes, ni son fotos espectaculares por una serie de motivos técnicos ni hacen justicia al maravilloso paisaje de peces y coral que hemos visto estos días.

Nombrar la infinidad de peces que hemos visto, no tiene mucho sentido  porque al fin y al cabo es una lista que puedes ver en cualquier libro o en internet. Guardamos un recuerdo especial de algunos por raros ( hay un pez que parece una gran masa de chicle rosa) o por su majestuosidad (como un par de calamares cortejándose). Hay alguna foto decente que esperamos os guste tanto como a nosotros.

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diciembre
02
Escrito en Tailandia por admin el 02-12-2009

Aterrizamos en Phuket para, directamente desde el aeropuerto y sin quedarnos a admirar sus congestionadas playas, pillar un taxi que nos dejaría en Khao Lak, una hora hacia el norte.

Llegamos a nuestro primer hostal, Khao Lak Youth Hostel. Nos alojamos en un bungalow sencillo pero con todos los lujos, la verdad que la decoración tenía un toque muy personal, y que además estaba al lado de Sea Dragon, la tienda de buceo con la que haríamos los 6 días de safari de submarinismo en barco.

Nos presentamos en seguida y en menos de una hora ya habíamos rellenado todos los papeles de seguros y normas, y habían tomado nuestras tallas para montar nuestros equipos en el barco.

Conseguimos un camarote doble para nosotros solitos y, excitados por los 6 días que venían, decidimos celebrarlo cenando langosta, gambas y calamares.

El día siguiente se nos hizo un poco largo porque no salíamos en el barco hasta las 20:30. Aprovechamos para ir a la playa, que si bien era enorme y larga con arenas blancas, el agua no era azul turquesa como recordábamos de las islas del año pasado.

Hicimos algunos comprillas y a  las 20:30 horas salíamos en furgonetas hacia el puerto que estaba más  o menos a una hora y media hacia el norte en coche.

El barco nos sorprendió gratamente, así como el número de submarinistas: 13 en lugar de los 20 que pueden alojarse en el barco. Nuestro camarote aunque un poco reducido, como tiene que ser teniendo en cuenta que es un barco, estaba genial.

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P1120669 La primera noche de barco fue bastante movida, tardamos un tiempo en acostumbrarnos al vaivén continuo.

Los tres primeros días íbamos a las islas Surin donde haríamos 9 inmersiones.Los siguientes 3 días iríamos a las Similan donde también nos esperaban 9 inmersiones más.

La vida en el barco resultó se agradable y muuuyyyy tranquila. Con sitio para tumbarse y poder leer un libro, o escuchar música, e incluso bañarnos si el barco estaba parado.

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P1120664 P1120653 P1120651 Nuestra dive master era Emma, una  chica inglesa muy simpática que había dejado su asentada vida en Inglaterra para ejercer de guía submarino. Nuestros compañeros de grupo eran Greg, un chico cachotas canadiense con un montón de inmersiones en la chepa, y Hernrik un danés que resultó ser una pesadilla.

Este último, cámara en mano, pasaba de nuestra guía, hacía lo que le venía en gana, pataleaba, te arrollaba, vamos un primor hasta que supimos como esquivarle.

El primer día hicimos 4 inmersiones, a piñón, una experiencia muy especial que nos dejó agotados. Después de cada inmersión nos cebaban a este ritmo.

Hora de despertarse (al grito de weiki weiki!): 6:30 (una putada cuando se está de vacaciones)

Primera inmersión: 7:30, antes comemos galletitas, fruta y te.

Después de la primera inmersión, desayuno a base de huevos, bacon, patatas fritas y salchichas. Ligerito, directo a la arteria, vamos.

A las 11: 30 segunda inmersión. Después comida a base de cosas picantes básicamente y el omnipresente arroz.

A las 15:30 tercera inmersión. Para merendar panqueques con miel y plátanos.

Por fin al última inmersión a las 19:30 seguido de la cena.

Y así pasaron los primeros 3 días, buceando, comiendo y desparramados tomando el sol, leyendo o acercándonos a alguna playa ideal.

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Despedimos a nuestros compañeros de 3 días sin pena, pues como eran la mayoría nórdicos, ya sabéis que de empatía esta gente poquita.

Greg, Keith y nosotros seguíamos 3 días más en el mismo barco. Esta vez nos dirigíamos a las Similan Islands.

En el barco coincidimos con dos españoles, Pablo y Ricard.

Después de acabar los 6 días y haciendo un recuento de sitios de buceo que más nos gustaron nos quedamos con 2: Richelieu Rock (lleno de coral y de bancos de peces) y Elephant Head Rock; este un sitio muy difícil con mucha corriente, pero que al ser buceo de roca, esta misma hacía pasadizos imposibles por los que teníamos que pasar. En algunos de estos pasillos la corriente te sacudía y era como estar en una lavadora o en un tobogán gigante de un parque acuático. No todo el mundo puede finalizar el sitio con suficiente aire en su botella, pero nosotros lo logramos y fue una auténtica pasada. Repetiremos.

En el siguiente post pondremos las fotos submarinas que aunque no son de muy buena calidad nos dan una idea muy muy vaga de lo que vimos. Hicimos pocas fotos porque queríamos disfrutar de las inmersiones, que además de ser bastante profundas en algunas la corriente se ponía complicada.

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noviembre
25
Escrito en Tailandia por admin el 25-11-2009

Nos levantamos temprano para coger nuestro vuelo a Bangkok desde Sukhotai. El aeropuerto de Sukhotai era muy pequeño pero con mucha personalidad. La decoración era de madera, teníamos gratis a nuestra disposición bebidas y frutas mientras esperábamos para embarcar. El personal muy amable nos puso una orquídea natural en la solapa de cada pasajero.

Después de una hora ya estábamos en el ya conocido Bangkok. La primera vez que vinimos aquí nos hospedamos en Khao San, la calle mochilera por excelencia. Comíamos por 2 euros Pad Thai (noodles con huevo, soja y con suerte carne), zumo de sandía y a veces algún kebab.

Esta vez quisimos experimentar otro lado de Bangkok, nuestro hotel estaba en la zona pija de negocios y grandes centros comerciales. El hotel superó con creces nuestras expectativas (el destino quiso que estuviese a 200 metros del primer hostal que pisamos en Bangkok antes de mudarnos a Khao San).

A las doce de la mañana ya estábamos pateando la ciudad. Teníamos algunas comprillas que hacer. El primer día puede resumirse en una buena comida italiana con vinito incluido. Centros comerciales gigantescos, mega pijos que recorrimos comprando algunas cosas que necesitábamos para los siguientes días de safari acuático. Masaje tailandés para relajarnos del “estrés” y cena a lo mediterráneo de nuevo.

P1120622 P1120632 P1120634 El día fue agotador porque no paramos de caminar. Mientras cenábamos en un bonito restaurante con unas enormes cristaleras, podíamos observar la calle perfectamente. Vimos un fenómeno del que habíamos oído hablar y sabíamos que existía, pero que nosotros no vimos la primera vez que vinimos a esta ciudad. Cuando atardeció cientos de prostitutas aparecieron en la calle, en perfecta fila como si esperasen el autobús. Si Sandra se separaba de Sebas, le hacían señas u ojitos,  aunque eran muy discretas.

Después de un sueño reparador en nuestra cama gigante, y un desayuno más que completito, empezamos nuestro segundo día.

Teníamos una misión: ir a Khao San y renovar nuestros carnets de estudiante, ejem. Recordamos la primera impresión de esta calle. Llena de tiendas con artículos de todo tipo muy bien de precio. Chiringuitos de comida callejera por precios ridículos. Carteles y  agencias de viajes. No eras nadie si no llevabas tatuajes y/o rastas y/o sandalias. Eso es lo que recordamos de Khao San, el paraíso del bajo presupuesto.

La impresión es diferente ahora. Vemos puestecillos que venden artículos de muy mala calidad, hay que regatear con lo que eso agota. Todo el mundo vende lo mismo, el olor del Pad Thai por 30 baths ya no nos parece tan ideal. Los zumos siguen estando de muerte. Las agencias nos parecen unos chupasangres ( eso también lo pensamos la primera vez). Los restaurantes son igual de caros que en la zona pija.

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Después de conseguir renovar nuestros carnets y pillar algunas series pirata para el barco, salimos de allí y nos fuimos a comer a los centros comerciales para conseguir comida europea.

Durante el paseo entre enormes edificios elegantes y glamourosos nos metimos como el que ve una puerta, o tal vez como hizo Alicia al meterse en la madriguera, por un pasillo que pasaba desapercibido entre los centros comerciales y el río. Allí descubrimos otra cara de Bangkok, casas hechas de chapa a medio acabar, pasillos estrechos, escombros, olor a comida, a cloaca, pobreza. El contraste era brutal, estábamos entre chabolas paseando entre sus habitantes y al fondo se veía la torre acristalada y esplendorosa de los centros comerciales, adornados eso sí con árboles de navidad, renos y esas cosas. Tailandia es un país budista, esto es, ni los Reyes Magos ni el fantástico Papá Noel se han pasado nunca por aquí. Business.

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P1120640 Como siempre acabamos nuestros días hartos de caminar, eso bien se merece un masaje en los pies.

Hoy cogemos un avión hacia el sur, hacia las playas, iremos a Khao Lak. Mañana cogemos un barco en el que estaremos 6 días buceando sin pisar tierra y sin poder comunicarnos. Será cansado pero estamos convencidos de que va a ser genial.

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noviembre
21
Escrito en Tailandia por admin el 21-11-2009

Sukhothai (o “el amanecer de la felicidad” que sería su traducción) es el punto medio entre Chinag Mai y Bangkok que hemos elegido para pasar un par de días y tener nuestra ración de templos y arqueología asiática.

En cierto modo, Sukhothai es para nosotros un “deja vu” de Ayutthaya, otra ciudad histórica con un parque arqueológico grande y fácilmente accesible, aunque esta es menos transitada por los turistas que la primera y tiene 2 parques arqueológicos patrimonios de la humanidad: Sukhothai y Si Satchanalai.

El primer día lo hicimos en moto (scooter) como en los viejos tiempos (cuando recorríamos las islas tailandesas en moto). La verdad es que no era tan grande como para habernos cansado, pero con la moto pudimos recorrer incluso los templos más alejados sin que se nos hiciera de noche.

La verdad es que contar hay poco que contar. Pasamos un día tranquilo viendo templos, ruinas y Budas en medio de un parque verde, lleno de estanques y flores de loto.  P1120514 P1120462

P1120555P1120567P1120471 P1120516 P1120490 P1120477 P1120527 P1120519 panoEl segundo día nos movimos 65 km hasta Si Satchanalai. Este es más pequeño, menos impresionante que el primero, pero también mucho menos turístico. Habremos visto unos 30 turistas en total (contando un grupo que venía en autobús), con lo que la tranquilidad era mayor aún. Lo recorrimos en bicicleta, sin hacer ruido y con algún que otro esfuerzo.P1120589

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Mientras pasamos el tiempo en el hostal (2 días son más que suficientes para ver esto) hemos contratado hotel en Bangkok (es más difícil elegir cuando tienes presupuesto que cuando vas de tirado) y arreglado el resto del viaje.

El próximo lo escribiremos desde Bangkok. Bangkok again.

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noviembre
17
Escrito en Tailandia por admin el 17-11-2009

Al día siguiente de nuestra experiencia con los elefantes, descansamos y preparamos nuestras maletas para hacer un trekking por la jungla.

Nos costó encontrar lo que buscábamos, un guía respaldado por una agencia que no se dedicasen a vender paquetes con actividades y ver alguna tribu de forma superficial e irresponsable (como contaminando el poblado, gastando sus recursos naturales sin aportar al poblado experiencia o refuerzo positivo alguno).

Encontramos a Trekking Collective, enseguida Karoline (la manager) detectó lo que andábamos buscando y eso nos ofreció. Un tour privado para nosotros dos, un trekking cultural que más que andar estaríamos interactuando con los poblados y hospedándonos en sus casas.

La agencia cobraba un poco más que otras agencias pero tras conocer a nuestro guía Chaiyan y los tres días de charlas, descubrimos que tanto él como Karoline (su mujer) eran una ong andante. Gracias a subir un poco el precio del tour pueden aportar algo a la comunidad tribal. Ya sea consiguiendo sábanas para los niños de las escuelas donde los niños se quedan a dormir, vacas para otro poblado, cerdos para otra o un proyecto más ambicioso como es el educar a los poblados para que abandonen sus tradicionales formas de cultivo que incluyen la quema de jungla favoreciendo la deforestación.

PRIMER DIA

Salimos con nuestras mochilas donde intentamos empacar lo mínimo, aún así se hacían pesadas para cargarlas durante todo el día. Después de unas 3 ó 4 horas de jeep, llegamos a un camino donde nuestro guía nos dice que nos bajemos que a partir de ahí avanzaríamos andando. El jeep llevaba nuestras cosas al primer poblado adelantándose a nuestra llegada y aliviando nuestras espaldas. Hacía sol y nos habíamos olvidado los gorros en la mochila. Chaiyan nos hizo unos gorros improvisados la mar de livianos y que se volaban en cuanto soplaba un pelín de viento.

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En el camino encontramos una serpiente muerta (acababa de ser atropellada por el mismo coche que nos cruzamos antes). Según el guía, era muy venenosa (si no está muerta, ni de coña tendríamos foto)

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Después de 6 Km llegamos al poblado de la tribu Lahu. Provienen del sur de China, de hecho celebran el año nuevo a la vez que el chino. El poblado era muy básico y cuando llegamos casi no había gente pues estaban todos trabajando en sus campos. Algunos tienen unas 2 horas de camino (por caminitos que en la época de lluvias son una tortura) hasta llegar a sus tierras. Todos se dedican a la agricultura, además de tener gallinas, cerdos y vacas para su subsistencia. Aprovechan todo del campo, lo que se les pueda ofrecer: renacuajos para vender en el mercado, gusanos de bambú, hierbas, lo que sea, simple life decía Chaiyan.

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P1120360 P1120376 P1120377 A nosotros nos parecía una vida bastante dura. Dimos una vuelta de reconocimiento al pueblo (de unos 300 habitantes) y fuimos a la casa de nuestro anfitrión: el hombre de los espíritus (spirit man).

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Este señor, que es un hombre normal es el que arregla los problemas de espíritu (como un psicólogo), el que se comunica con su dios Sacha (que es vegetariano) , esa clase de cosas que hacen los hombres santos.

Si tienen que matar un vaca para comer, hacen una ceremonia para pedir al dios que es vegetariano como hemos dicho antes, que no se enfade con el pueblo.

La verdad es que la función de este “spirit man” muy interesante. Cada luna llena llevan a cabo una ceremonia en el templo local (pudimos entrar en el templo gracias a que nuestro guía era considerado uno de ellos por los diversos favores que les había hecho), en la que todo bailan hasta que alguno de ellos entra en trance (mujeres, ancianos, niños, hombres, cualquier). La persona en trance habla en galimatías incomprensibles, que sólo el “spirit man” entiende y traduce.

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P1120347 En realidad es el Dios el que entiende, y le susurra al oído al hombre de los espíritus. Siempre son problemas del pueblo, lecciones o reprimendas (no te acuestes con la mujer del pepito, no le robes la comida a los cerdos de juanito, etc.). No se dicen nombres…sino algo así como “Sacha dice que alguno de nosotros se está acostando con la mujer de otro, y que si no deja de hacerlo lo castigará”.

Es como una terapia de grupo en la que el confesor del pueblo (este tío es el que intermedia en casi todo lo del día a día y se entera de todo) expone las vergüenzas del pueblo en comunidad y se “limpian” las heridas. Al hacerlo de ese modo no hay conflicto directo, se salva la cara de ambas partes y no se pone en entredicho al árbitro (que no es otro que Dios). Un buen sistema para garantizar la convivencia en una aldea pequeña y sin más ley que la que ellos se quieran poner.

Es curioso como los hombres, de forma colectiva, construyen sistemas más complejos de lo que uno solo de ellos comprendería. Es la hormiga que no entiende la inteligencia del hormiguero.

Otros datos: las mujeres se casan a los 13-16 años y empiezan a tener niños. Cuando tienen invitados no comen con ellos, comen después. Da igual si es desayuno, comida o cena, el chile picante a cara perro siempre es bienvenido.

No llevan ropas tradicionales porque se tejían con las fibras de la marihuana, y desde que es ilegal no la cultivan (las camisetas son más prácticas).

P1120364 Hay muchos otros datos sobre sus tradiciones y cultura que no pondremos para no parecer la Wikipedia, pero la experiencia fue muy interesante. No te pasas el día muerto de risa ni hay chutes de adrenalina…es todo muy pausado y cada cosa te da mucho que pensar. Estar en medio de su día a día te hace sentir en otro planeta. Casi te olvidas de la ducha a base de ollas y de la cama en el suelo (la noche fue horrible, entre ronquidos, gallos cantando y cencerros de las vacas).

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SEGUNDO DÍA

Desayunamos un par de huevos fritos, tostadas y té (cualquiera diría que era un hotel, pero era el guía que se apañaba bien con los fuegos)

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Resumiendo: nos tocaba caminar 4,5 horas hasta el siguiente poblado. Lo hicimos en 3:40, con lo que nos ganamos la consideración de “Good walkers” por parte de nuestro guía.

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P1120381 P1120386 Llegamos al pueblo de los Akka. Más arriba en la montaña vivían los Lisu, pero iríamos a verlos el tercer día. Nos hospedamos en la casa del jefe del pueblo (algo así como un alcalde)

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El alojamiento, en comparación con el anterior, era casi un resort 5 estrellas. Teníamos una mesa donde sentarnos, un lavabo y hasta una ducha fría. Todo lujos!

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Nos bañamos un poquito en el riachuelo que pasaba por el pueblo, y tuvimos a varios chavales mirándonos fijamente durante más de 5 minutos. Algunos sorprendidos, los más pequeños atemorizados. Estamos seguros de que para los más pequeños éramos los primeros guiris en su vida.

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Fuimos a hablar un rato con los Akka (el “spirit man” de los Akka y otro personaje importante). Todos por encima de los 80 años. Los Akka, a pesar de ser más risueños que los Lahu, tienen una cultura que choca más frontalmente con la nuestra.

Para empezar, es una cultura 100% machista. La mujer trabaja y obedece. Siempre. Así de sencillo. Las cuidan como tesoros hasta que se casan (antes de casarse pueden estar con varios novios a la vez, hasta que se quedan embarazadas de alguno de ellos y eligen al padre, que no tiene porqué ser el bilógico). Una vez casadas, las explotan como a burras.

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Si una mujer se separa, tiene 2 semanas para vivir en casa de sus padres hasta que encuentre nuevo marido. Si no lo encuentra, tiene que buscarse la vida fuera de todos modos. También nos explicaron otras anécdotas sobre cómo celebran el año nuevo o sobre el cortejo…pero lo que más nos impresionó fue una historia sobre superstición: una tribu Akka se asentó en un valle (en lugar de hacerlo en la ladera de una colina como siempre). Ese año nacieron gemelos. La aldea se inundó.

En el mundo que conocemos, habríamos trasladado el poblado a la colina y nos habríamos olvidado de los valles. Los Akka hicieron eso, y además mataron a los gemelos. Desde entonces, cuando nacen gemelos, los matan y destierran a sus padres por 1 año. ¿Bonito eh? Para que nos quejemos de nuestras paridas.

Volvimos a nuestro refugio y cenamos con el jefe. Le preguntamos unas cuantas cosas sobre el pueblo, sobre la política local, etc. Al final resultó ser más un “representante” del pueblo ante las autoridades que otra cosa.

Una de las cosas más interesantes es que dejaron de vestir su indumentaria tradicional desde que les prohibieron cultivar Opio. El opio les resultaba tan rentable que tenían tiempo libre para hacerse la ropa. Desde que se ganan la vida con la agricultura menos rentable (maíz, arroz, etc.) visten camisetas y tejanos.

La noche volvió a ser horrible, esta vez sin almohadas y con mucho frío.

TERCER DÍA

Otro desayuno, despedida y agradecimiento al jefe. Caminamos unas 3 horas, y el jeep que venía a buscarnos nos salvó la vida. Nos llevaron a otra aldea, Karen, pero las explicaciones fueron muy rápidas. No encontramos a nadie, estaban todos en el campo.

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Teníamos que volver pronto a Chiang Mai para tomar una ducha, empaquetar las cosas y tomar el autobús a Sukhothai. Todo según lo planeado.

El autobús tardó 5,5 horas en llegar. La cama ese día fue excelente y recuperamos sueño.

No tenemos un conclusión clara y única sobre estos 3 días. Es una experiencia que nos costará tiempo procesar, pero es algo que no se olvida. Te devuelve a un momento muy primitivo y a cosas muy básicas. Sea como sea, hemos sobrevivido y estamos contentos de haberlo hecho.

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