DÃa 5 de Febrero de 2008, cogimos nuestro tren de Ulan-Ude a PekÃn. Eran las 16.15 horas cuando salÃamos de la estación, la simpática rusa que era la encargada de nuestro vagón nos indicó amablemente donde estaban situadas nuestras camas. Nos puso donde le dio la gana porque los números no coincidÃan con nuestro billetes pero ya todo nos daba lo mismo, sólo querÃamos salir de allÃ.
Fue toda una sorpresa, nuestro tren era nuevo, limpio, mucho más moderno de lo que esperábamos, la cama mucho más confortable, asà que estábamos pletóricos, por algo pagamos más dinero por el mismo billete. Otra sorpresa fue nuestra compañera de compartimento, Tania, una chica rusa de 21 añitos casada con un chico inglés con el que habÃan fundado una compañÃa de comercio internacional entre Rusia-China-Australia. Gracias a eso la chica hablaba ruso, ingles y chino, con lo que pasó a ser nuestro segundo oráculo.
Pasamos una tarde muy agradable los cuatro, hablando, riendo, sà algunos rusos que no viven en su paÃs pueden llegar a reÃr y ser gente amable.
El dÃa siguiente se presentaba duro. Llegamos a la frontera, a un pueblo cuyo nombre no recuerdo pero sobre el que Tania nos habÃa contado algunas cosas. El gobierno ruso y chino llegaron a un acuerdo de destinar la misma cantidad de dinero a sus dos ciudades fronterizas. El tren paró en la ciudad rusa, no he visto muchas veces una ciudad tan deprimente, gris y a medio construir. Pasamos allà 7 u 8 agradables horas paseando por la ciudad, comimos en un café-discoteca por poco dinero.
Nos encontramos con un grupo de europeos donde entre todos ellos habÃa un chico madrileño que alucinó cuando le contábamos nuestra odisea con las visas. La espera se nos hizo corta y de nuevo nos subimos al tren. Se acercaba el momento….
Aparecieron los militares de nuevo, esta vez con nuestros pasaportes de vuelta sin problemas. A los pocos minutos apareció un militar con más estrellas que en la VÃa Láctea que nos preguntaba por toda la pasta que sacábamos de Rusia , que pudimos entender gracias a Tania. No hubiese mentido ni el más profesional de los profesionales, ni siquiera el hermano de Sandra, ese hombre asustaba, intimidaba pero… pasamos la prueba.
Nos Ãbamos de Rusia para siempre…
1. Averigüe donde se tramita la visa. Utilice el papel que las autoridades militares de la frontera le han dado, con instrucciones precisas en ruso. Si tiene problemas para entender el ruso, vaya al punto 1.1
1.1 Encuentre a alguien que hable inglés en un hotel. Si no encuentra a nadie en el personal del hotel, vaya al punto 1.2
1.2 Pruebe con el personal de alguna agencia de viaje. Normalmente tendrá que probar con más de una.
2. Haga que la persona que habla inglés y ruso compruebe por usted la dirección. En caso de la dirección no sea la misma por la facilitada por las autoridades militares, vaya al punto 2.1. En caso de que sea la misma, vaya al punto 3.
2.1 Pida un taxi a la dirección facilitada por la persona que habla inglés y ruso. El taxista le cobrará el doble que a los rusos. Es normal.
2.2 Prepárese para hacerse entender en ruso con los responsables de tramitar visas internacionales. Si la oficina a la que fué resulta finalmente no ser la que necesitaba (es lo más probable), olvide a la persona que hablaba inglés y vaya al punto 3
3. Pida otro taxi a la dirección facilitada por las autoridades militares. Intente averiguar cual de los 20 despachos es el que corresponde. A la entrada del edificio encontrará una amable mujer rusa que, sin el uso de palabra alguna, podrá ayudarle. O no. En cualquier caso, dirÃjase a donde vea más gente esperando y vaya al paso 4.
4. Ponga cara de pena y presente los papeles. Siga con su cara de pena mientras le entregan el formulario en perfecto ruso y sin ningún tipo de ayuda.
5. Si algún alma caritativa capaz de hablar inglés y ruso se apiada de usted, pase al paso 7. De lo contrario pase al paso 6
6. Vuelva al paso 5
7. Péguese como garrapata al alma caritativa. Tendrá que conseguir lo siguiente de esta pobre alma caritativa (todos los puntos son obligatorios para pasar al paso 8. De lo contrario, vuelva al paso 5):
a. Que rellene sus formularios (puede que intente hacer que usted rellene algo, como su nombre. Insista en que lo haga todo él).
b. Que lo acompañe hasta el final del proceso, incluso si esto significa más de 4 horas de trámites.
c. Que hable por usted en todo momento. Si él abandona la sala, usted se sentirá como un niño perdido en un supermercado. Un niño mudo y tonto.
8. Con el alma caritativa a su lado, a la que a partir de ahora llamaremos “El oráculo”, pague los 300 rublos que cuesta la visa. No en estas oficinas (sabemos que a su taxista le cuesta llegar a final de mes), asà que tendrá que hacerlo en la otra punta de la ciudad. Al taxista no le importará que ustedes 3, el oráculo, su amigo y una amiga (7 personas en total) suban al taxi siempre y cuando el que va delante lleve el cinturón y paguen el doble.
9. Si consiguen pagar sólo los 300 rublos (y no los 2.000 que ya pagaron en la multa y que el banco intentará cobrar de nuevo), siéntase afortunado. Después de sentirse afortunado, siéntase presionado. El horario de tramitación es de 14:00 a 17:00 y ya han perdido 2 horas hasta este paso. Si su amigo noruego no tiene una fotocopia de su pasaporte, pase al paso 10. De lo contrario, vaya al paso 11.
10. Pida al taxista que los lleve (a los 7) a una copisterÃa. Haga las copias. Siéntase más nervioso cuanto más cerca de las 17:00.
11. Vuelva a las oficinas inteligentemente construidas a 10 km. de la ciudad.
12. Vuelva al último despacho en el que estuvo. Tras unos 15 minutos de cola (16:45), le informarán de que ese no es el despacho, y que suba al piso de arriba, a un despacho determinado que El Oráculo entenderá.
13. Entre en el despacho que el Oráculo le indique. Siéntese y entregue los papeles al funcionario corrupto de turno (los reconocerá porque tienen televisión encendida , nevera y microondas en su despacho). Si este era el despacho correcto, vaya al paso 15. De lo contrario, vaya al paso 14.
14. Recoja sus papeles y despÃdase del funcionario. No espere que el funcionario le indique que ese no era el despacho correcto. No espere que el funcionario le indique el correcto. De hecho, ni siquiera espere que hable o sepa exactamente qué tiene que hacer con sus papeles. El Oráculo deberÃa saberlo. Si el oráculo acierta, vaya al paso 15. De lo contrario, vuelva al paso 13.
15. Entregue sus papeles al funcionario corrupto de más alto rango (lo reconocerá por su foto, vestido de general ruso, presidiendo su mueble, junto a su nevera y demás comodidades). Seguramente pondrá alguna objeción a la calidad de las fotocopias o al tamaño de las fotos. Es sólo humor ruso de funcionario. Disfrute de un momento gracioso al pensar que podrÃa haber perdido todo el dÃa por la calidad de una fotocopia. Después de que el “Capo” ponga su firma de puño y letra en sus papeles, Vaya al paso 16.
16. Vuelva al punto de partida (al primer despacho). Espere una hora, sin saber en qué momento cerrarán las oficinas (18:00) a que le atiendan. Cuando le atiendan, pase al paso 17.
17. Espere. Espere. Espere.
18. Recoja su visa a las 18:30. Asegúrese de que su Oráculo tenga también su visa unos minutos más tarde. A las 19:00 ya es usted un turista legal!
19. Tome el taxi “familar” de 7 personas a la ciudad. Pague 350 rublos por la espera del taxista.
20. DespÃdase del oráculo. Si no fuese por él, recuerde que aún estarÃa en el paso 5. Hay leyendas de turistas muertos de inanición en el paso 5.
Sólo para la audiencia: nosotros seguimos TODOS estos pasos… Y preferimos no decir nada de la compra de los billetes de tren para el dÃa siguiente…
El Oráculo eran unos estudiantes Mongoles. Nuestras próximas vacaciones de veranos serán a Mongolia. Son gente realmente encantadora. Sólo por ellos vale la pena ir al paÃs (que además, es precioso).
NOTA: SebastÃan ha recuperado la capacidad de hablar con extraños y Sandra ya casi no tiene tics nerviosos. El amigo noruego sigue rellenando formularios compulsivamente, pero ya no escribe en las etiquetas de la comida.
En la frontera (Naovski) subieron unos cuantos militares a revisar pasaportes. Cuando llegaron al nuestro, el militar nos mira y dice:
- Problem, Problem!
La verdad es que ya sabÃamos que algo no iba bien con nuestras visas. La embajada Rusa en España se equivocó y nos dió visa hasta el 29 de enero (en lugar de 2 de febrero). Nuestro formulario era clarito, pero supongo que el nivel de español del que concedÃa las visas no era muy bueno…sea como sea, nuestra visa estaba expirada en el momento de cruzar la frontera (2 de febrero).
Pensamos que con una multa, un soborno o algo parecido podrÃamos librarnos. Al fin y al cabo, querÃamos abandonar el paÃs, no entrar en él. Ya, claro.
Nos obligar a bajar con todo el equipaje, y la frase “No Pekin” nos hundió por completo.
Coincidimos con Mortag (ni idea de como se escribe), un noruego de 19 añitos en la misma situación (su visa habÃa expirado hacÃa 9 horas). Los tres en la “aduana” del lugar. Quedaban 4 horas para que nuestro tren se fuese, y no parecÃan dispuestos a dejarnos subir.
Nos explicaron que tendrÃamos que ir a otro pueblo (volver sobre nuestros pasos unas 5 horas) para hacer una nueva visa…Intentamos sobornarlos, y en un momento de la conversación mencionaron 2000 rublos por cabeza. Aceptamos más que contentos y pensamos que habÃamos triunfado. Una media hora más tarde nos enteramos de que no era un soborno, sino una multa, y que seguÃamos igual (con lo que jode pensar que ya lo has conseguido y que luego te digan que no).
Nos sometieron a un montón de preguntas, y al final tuvimos que pagar la multa. Nuestro tren se fué, y nos quedamos solos en la estación en medio de la nada, a 27 grados bajo cero. En cuanto el tren se fué, los militares abandonaron el lugar.
Entonces apareció Vasili, un ruso que habÃa encontrado un filón en turistas tontos como nosotros. Nos ofreció dormir en su casa, llevarnos en coche a Ulan-Ude, ayudarnos con los trámites de la visa y darnos comida por 2 dÃas. Todo por 350 dólares por cabeza. Rechazamos su oferta, y bajó a 250. Un poco más tarde Sebas se lo encontró de camino a la tienda a por comida, y la ultima oferta fué de 200. Quizás debimos aceptar esa última oferta. El tiempo nos reveló que era bastante buena (aunque la casa de Vasili, que Sebas tuvo oportunidad de ver, requerÃa sacos de dormir mejores que los que tenemos)
Esperamos 5 horas más (un total de 9 horas) para el tren que, a las 03:15 de la mañana nos llevase a Ulan-Ude, la “big city” en la que nos harÃan la visa. El tren era frio y cutre, pero mejor que ir a Ulan Ude en coche con Vasili. Pudimos dormir algo.
LLegamos a Ulan-Ude a las 09:30 am. Pedimos un taxi al hotel Bureatia (recomendado por uno de los militares, el único que realmente se portó bien con nosotros).
Empezamos a sentir un auténtico sentimiento soviético desde que entramos en el hotel. Y para muestra, un botón:
Llegamos a la estación donde hacÃa un frÃo de muerte. Las estaciones en Rusia suelen estar plagadas de borrachos e indeseables (y la policÃa no es una excepción al grupo).
Comimos un par de Kebabs y nos montamos en el tren sin demasiados problemas. Eran exactamente tan cutres como esperábamos, ni más ni menos (habÃamos visto fotos en Internet). Nos encontramos con 2 sorpresas: las camas eran durÃsimas y estábamos solos en un compartimento de 4. Una cosa compensó la otra, y en general estuvimos contentos.
Esa misma noche empezó en el vagón la primera fiesta de vodka, en la que preferimos no participar. Nuestros vecinos eran veinteañeros, esa fantástica edad en que uno puede aguantar una resaca de vodka en un tren. Nosotros disfrutamos de nuestra intimidad y vimos alguna peli en el portátil.
Describir cada dÃa es un poco absurdo (estamos escribiendo esto una semana después), asà que hemos filmado una serie de vÃdeos en plan “Diario de abordo”, al puro estilo “Star Trek”, pero por problemas técnicos los colgaremos más adelante. De momento algunas fotos:
Aparte de lo que se verá en los vÃdeos, de vez en cuando podÃamos bajar a comprar comida, estirar las piernas y disfrutar de los 20 bajo cero
Y llegamos a la frontera Rusia-China.
Las 11:30. Los pakistanÃs que duermen con nosotros se han levantado ya, y como siempre, hablan en voz alta sin reparar en que las otras 4 personas de la habitación aún dormimos. Son realmente desconsiderados, pero nuestros tapones funcionan bastante bien, asà que no nos despertamos del todo. Quedamos en ese estado de sopor en el que uno decide conscientemente si quiere seguir durmiendo o levantarse. Sentimos cierta obligación moral de salir ahà fuera, a conocer la nueva ciudad a pesar de los 6 grados bajo cero y la nieve. Tras la ducha, el desayuno y algunas charlas, decidimos ir al Kremlin con nuestro nuevo amigo danés, Kim. A las 12:30 empezamos a hacer la primera cola para comprar las entradas. Ideamos un pequeño timo para usar su carné de estudiante tres veces y pagar menos. El timo funciona, pero nos tiene haciendo cola hasta las 14:00. A las 14:20 estamos en el control de seguridad, donde el soldado le dice a Kim: Militar – Big Bag. No Kremlin. (léase esto con la cara más amarga que uno pueda imaginar en un militar) Kim – But, is not that big, it’s a little backpack… Militar – Big Bag. No Kremlin Kim – But…(seguÃa intentando razonar) Militar – … (ignorando TOTALMENTE a Kim, esperando a que se cansara de hablar) Kim – Ok. La verdad es que fué MUY surrealista. Es difÃcil explicar el nivel de estupidez y lo obtuso de su postura y frases. Sólo imaginando un funcionario kafkiano y elevándolo a alguna potencia se puede uno hacer una idea. Ese tipo se encontrará 200 veces con la misma situación, y nunca se esforzará en aprender a decir en inglés “Su mochila es demasiado grande, tiene que dejarla en las taquillas que hay debajo del puente antes de entrar”.No Kremlin. Big Bag. Guau! Media hora después entramos en el Kremlin. Un lugar al que era imposible entrar hace sólo 20 años y que ahora es una atracción turÃstica. La verdad es que sacamos fotografÃas muy bonitas, pero no salimos tan impresionados como esperábamos. No es que decepcione….bueno si, decepciona un poco. Seguimos pensando que el paseo por Peterhof sobre la nieve y la Plaza Roja son las mejores experiencias de Rusia hasta la fecha. Pasamos por una armerÃa con armas y vestidos, carruajes y objetos de decoración que tampoco nos impresionaron en absoluto. Decidimos que nos merecÃamos un café. Llegamos a la cafeterÃa y nuestro recién adquirido amigo tardó unos 5 minutos en pedir su café. En el camino, pidió uno que tuvieron que tirar, y casi vuelven a tirar el segundo. Nos sentamos y hablamos durante bastante rato. En medio de la conversación, un chico (acompañado por otros dos) con rasgos orientales nos interrumpe con: Chico – My name is Sam. Kim – Eh? Chico – My Name is Sam Kim – My name is Kim, nice to meet you. Sebastian – I’m Sebastian Sandra – I’m Sandra Chico – My Name is Sam Nosotros – Eh? Chico – My Name is Sam A partir del sexto o séptimo “My name is Sam”, Kim intentó decirle en ruso “No hablo Ruso”. Eso fué definitivamente peor. Cuando le dices a alguien que no hablas su idioma, mejor hazlo en inglés. Si lo haces en su idioma tiene el extraño efecto de que entiendan lo contrario. Debe ser algo asà como “Ah! Eres capaz de decir una frase en ruso? Eso es que si hablo despacio lo entenderás todo!”. El chico empezó a hablar ruso. Las frases “No hablo ruso” y “Yo no hablo ingles” se intercambiaron unas 10 veces…dichas en ruso y en inglés de un modo caótico. Algo surrealista. Sandra y yo nos descojonábamos. Kim insistÃa con la paciencia de un santo. Sandra se dio cuenta de que el chico iba medio borracho. Al final, la segunda frase en inglés salió del desconocido oriental: I’m sorry. Todos pensamos que era una despedida, asà que bajamos la guardia. Nos giramos a nuestras mesas, y escuchamos – My name is Sam 10 minutos más tarde, por fin nos libramos de Sam. Creo que era de Kazajistán o algo asÃ. Y que se llamaba Sam, claro está. Volvimos al hostal y tuvimos una agradable charla con el recepcionista, Denis (creo que esa es la traducción que nos hace de su nombre ruso). nos recomendó un buen restaurante, y vino con nosotros a comer. De la charla con Denis sacamos muchÃsimas cosas interesantes sobre Rusia y los rusos. Las más impactantes sin duda fueron estas:
Y a pesar de todo, está siendo una experiencia muy interesante y enriquecedora. Nos alegramos de haber venido a Rusia, y lo recomendarÃamos a DETERMINADAS personas (un poco como la India). A diferencia de la India, aquà es más difÃcil que volvamos algún dÃa (quizás en verano?) Y ahora, algunas fotillos que es lo que mola pa la familia y amiguetes
Con nuestro colega Kim, junto al falsamente proclamado por los rusos como el “Cañón más grande del mundo” (en realidad el más grande está en India, y nosotros lo vimos en Jaipur)
Esto es lo que se ve dentro del Kremlin. Unas catedrales ortodoxas con cúpulas doradas y fachadas austeras. Los interiores son aún más austeros, llegando en algunos casos al primitivismo. Los Rusos no disfrutaron de El Renacimiento y de sus descubrimientos artÃsticos. La perspectiva y el escorzo no llegaron a los iconos religiosos, que permanecieron inmutables hasta la fecha. Nada impresionante, excepto por lo inusual que su estructura (pequeña y compartimentada, no preparada para grandes concentraciones) nos resulta a los acostumbrados a los templos católicos.
Se nos hizo de noche, y estas son algunas fotos de la Plaza Roja de noche. Realmente preciosa, casi más de noche que de dÃa.
![]()
Hoy era nuestro tercer dÃa en Moscú y no habÃamos visto nada de lo que ven los turistas, asà que esta mañana decidimos ir a la Plaza Roja.
La verdad es que las descripciones sobran. Las fotos hablan por sà mismas. Por hoy sólo entramos en la catedral de San Basilio y dimos la vuelta al exterior del Kremlin. Dejamos para mañana entrar en el Kremlin y quizás en la tumba de Lenin (eso no está muy claro).
Estamos teniendo algunos problemas para subir vÃdeo (la conexión en el Hostal va de pena), pero haremos lo posible por poner lo que grabemos mañana dentro del Kremlin.