Cargados con nuestra tortilla española en un tupper, nos fuimos al Abel Tasman National Park. Es un parque natural de costa con reserva submarina. Las carreteras aquí no son muy fáciles que digamos y aunque nos habían dicho que los 50 km hasta el parque nos los hacíamos en 1 hora, y una leche!!! íbamos escopeteados, nos perdimos alguna vez y hay una farolilla pobre que llora en silencio… no desvelaremos el porqué.
El caso es que llegamos a tiempo para coger el barco taxi, que te va dejando por algunas calas porque si decides hacer el parque andando tardas 6 días. Como nosotros lo que se dice en forma estamos – en forma de pelota - decidimos coger el taxi y hacer el trayecto más guapo a pie, unas 2 horas y media caminando.
El parque mereció la pena, pudimos ver focas y hasta un delfín que nos estuvo siguiente un buen rato. Los paisajes durante el paseo también eras bonitos y muy agradables porque estábamos prácticamente solos, pero a nosotros lo que más nos gustó fueron los animales porque no los habíamos visto antes tan de cerca, el zoo no cuenta.
Acabamos rendidos, hechos polvo (qué viejos que estamos) y con el tupper rechupao. Esa noche dormimos como lirones, no así la pobre farola.
Llegamos a Wellington después de no poder visitar la cima del volcán Tongariro por el mal tiempo y por estar todas las actividades suspendidas. Wellington no es una ciudad especial, pero es el punto de partida en ferry para la isla sur.
Sebas no estaba muy fino, asà que durmió toda la tarde, llovÃa y hacÃa frÃo, vamos un dÃa encantador. Compramos los billetes de ferry por internet: 2 personas y el coche por 4 horas de barco unos 80 euros, tampoco es muy caro.
Esa noche y cuando Sebas se recuperó fuimos a ver la peli “The happening”, que sin más preámbulos es una mierda de pelÃcula. Nos arrepentimos de habernos gastado tanta pasta en el cine, aunque las palomitas estaban de vicio.
Al dÃa siguiente – después de llevarnos de souvenir una multa por mal estacionamiento totalmente injustificada, ya que la zona era gratuita a partir de las 4 de la tarde momento en el que llegamos nosotros…. que no pensamos pagar - cogimos el ferry hacia Picton, en la isla sur.
Al entrar por el norte de la isla, pudimos contemplar al final del viaje los fiordos de Malborough Sounds, que como paisaje no están nada mal. Según habÃamos leÃdo y nos habÃan dicho, la isla sur tiene más paisajes que ofrecer.
El camino que lleva a Mordor (para los más frikies es el volcán que sale en "El Señor de los Anillos" aunque su nombre real no es tan novelesco, al pobre le han puesto el nombre de Volcán Tongariro), está plagado de cosas para ver.
Salimos temprano para ver al Geyser Lady Nox, que erupciona cada día a la misma hora, 10.15, pero nosotros teníamos que ir un poquito más tarde para evitar pagar entrada. Así que paramos para llegar a la cima del cráter de un volcán más pequeño camino del geyser.
Por fin llegamos a la zona del Geyser Lady Nox, el lugar está un poco escondido y hay que robar la información en el centro de visitantes previo pago. Sandra se hizo la despistada y le robó la información a la señora diciendo un "ahora vengo a pagarte", creo que todavía nos esperan. El geyser sigue abierto para los que pagan claro, pero entramos por la puerta trasera, y no había nadie, ya que la gente sólo va a verle erupcionar y después se pira. Genial.
De ahí a las piscinas de lodo hay un silbido, se está muy calentito y es bastante tétrico, eso es parte del encanto.
De ahí partimos en ruta hacia Orakei Korako, uno de los mejores parques termales de Nueva Zelanda, tuvimos que pagar pero mereció mucho la pena, porque se puede caminar por donde está toda la actividad termal por pasarelas seguras pero al ladito mismo.
Salimos de allí encantados, camino hacia las Wairakei Terraces, que son efectivamente terrazas naturales de sílice con agua caliente por supuesto. La sorpresa es que puedes pasearte por un pueblo maorí tranquilamente, lo mejor de todo es que siempre estamos solos.
Hicimos noche en Taupo, un pueblo que no está mal, pero el hostal no nos gustó y nos fuimos al día siguiente. Tuvimos que comprar ropa de abrigo porque hace un frío que pela, y según las previsiones el temporal de nieve iba a continuar hasta el lunes. La mañana la dedicamos a las Huka Falls y salimos para que no nos pillara el temporal.
Al final, como Frodo, llegamos a Mordor o sea Parque Nacional Tongariro. La buena noticia es que el hostal que hemos encontrado está de coña y es super acogedor. La mala noticia es que debido al temporal de nieve, las carreteras hacia la cima del volcán están cortadas y todos los trekkings suspendidos. Estamos en la base del volcán y esperamos aunque sea hacer alguna ruta corta. Pero de mientras, para los más frikies unas fotillos.
Como habíamos comentado, Rotorua sirve como base para hacer un montón de actividades, así como es centro de la ruta de la actividad geotérmica y las aguas termales.
El tiempo no quería acompañarnos, llovía y hacía frío, además de anochecer a las 17 horas cada día, pero nosotros no dejábamos un pequeño descanso en la lluvia desaprovechado. En Rotorua no puedes aburrirte, es imposible, a parte de las actividades inventadas por el hombre para estar a tope de adrenalina (paracaídas, pelotas gigantes en las que estás dentro cayendo colina abajo, etc), los paisajes naturales son una pasada.
Hicimos camino a las Okere Falls, nos costó llegar y cada vez que lo hacíamos (porque tuvimos que ir dos veces) llovía, pero al final las encontramos. Son muy pequeñas, pero los maoríes venían a bañarse aquí. Era un sitio tranquilo.
Pasearse por los lagos en la tranquilidad del invierno es muy relajante, pudimos hablar con locales, que aunque muy simpáticos tienen un acento muy cerrado y nos cuesta entenderles. Se puede hacer todas estas cosas si tienes un coche para moverte de un sitio a otro, sino es imposible ya que muchas veces los sitios no tienen ninguna señal. Nosotros le agradecemos a Chris, el dueño del hostal, todos los consejos que nos dio para poder ver las cosas gratis. Porque ya dijimos que en Nueva Zelanda nada es gratis.
La zona también es conocida por la actividad volcánica, el Volcán
Tarawera, que permanece tranquilo desde el 1886, después de enterrar un poblado entero y de ganar terreno al lago. Los kiwis que lo aprovechan todo, han sacado partido del pueblo enterrado y puedes visitarlo previo pago. Fue una de las pocas actividades por las que hemos pagado hasta el momento. El Museo ciudad está muy bien documentado y puedes pasearte por el pueblo como si nada. Del barro y el lodo ya no queda nada de nada, la vegetación a vuelto a crecer exhuberante, pero quedan algunas construcciones y un bonito paseo con cascada incluída.
Por si no nos habíamos cansado lo suficiente, fuimos al Bosque Rojo a hacer uno de los caminos, poca cosa, 2.5 Km, pero el bosque fue una de las cosas que nos sorprendió más. Árboles perfectamente alineados, enormes, muy verdes, pero de corteza roja que si hubiese hecho sol habría sido para morirse.
Por último, una visita al Museo de la Ciudad pero por fuera eh!! nos vayáis a pensar que nos hemos vuelto devoradores de museos; y una instantánea del lago Rotorua.
"Esta es la historia de una ida y una vuelta".
Así empieza "El Hobbit", el primer libro de la saga "El Señor de los Anillos", escrita por J. R. R Tolkien y llevada recientemente al cine por Peter Jakson. Éste último decidió rodar la película en Nueva Zelanda y desde entonces el mundo entero conoce los maravillosos paisajes que este país tiene.
La nuestra también empezó como la historia de una ida. Y menuda Ida!
Todo empezó en Kuala Lumpur a las 18:00. Tomamos un taxi hasta el aeropuerto y estábamos allí a las 19:00.
A las 19:15 ya estábamos con las maletas en el mostrador de check-in, donde una amabilísima musulmana nos informó de que sin visas australianas no podíamos subir al avión.
- Ejem, Ejem…somos ciudadanos europeos – le recordamos nosotros en plan chulillos
- Ya, pero si se viaja desde Malasia hace falta un visado. Lo siento
Seamos sinceros: nos cagamos vivos. Teníamos todos los vuelos cerrados hasta Japón en agosto…perder uno significaba perder mucha pasta o mucho tiempo.
Nos vino a la mente la escena con el poli ruso "Problem Problem, No Pekin". Pero el gobierno australiano no es como el ruso.
Sólo hizo falta conectarse a Internet (4 € por 20 minutos en la sala VIP del aeropuerto) y pagar 14 € por cabeza a través de Internet para tener las visas. En menos de 20 minutos todo estaba resuelto. Burocracia cero.
Esperamos a embarcar entre risas tontas de histeria superada y a las 21:00 salimos con destino a Gold Coast (Australia)
El vuelo se hizo eterno. Fueron 8 horas en las que no pudimos pegar ojo (nos sentamos atrás de todo, donde se olía a comida y las azafatas no paraban de hablar y reir). Llegamos hechos dos guiñapos al aeropuerto de Gold Coast a las 07:00 de la mañana, hora local (jet lag de 2 horas)
De ahí tuvimos que tomar una serie de autobuses y un tren de 2 horas hasta el aeropuerto de Brisbane, a unos 100 Km del primero.
En Brisbane tuvimos que esperar nada más ni nada menos que 7 horas al siguiente vuelo. Esperar en un aeropuerto con la papa de no haber dormido es genial…lo más parecido es pillarse los dedos con la puerta del coche.
A eso de las 19:30 salimos en otro vuelo hacia Auckland, Nueva Zelanda. Otras 4 horitas en las que Sebas estaba con temblores y dolores de cabeza y Sandra tampoco andaba muy fina.
Llegamos al aeropuerto a las 0:45, y al hostal a las 1:30. Nuestra reserva no sirvió de mucho, y nos dieron una habitación doble al mismo precio que un dormitorio. Estupendo, si no fuese porque a las 09:00 teníamos que cambiar de habitación.
En fin…ha sido largo, pero ya estamos en la otra punta del mundo.
Y cómo es Auckland?
De momento se puede decir lo siguiente:
Mañana nos vamos a Rotorua, uno de los puntos fuertes del viaje. Esperamos paisajes volcánicos y geisers en erupción. Las fotos serán chulas chulas.
De momento, ya nos cocinamos nuestra propia comida y nos hemos jalado un filete de ternera de 1 Kg mínimo!
Salimos de Auckland hartos de tanto pagar por todo. La prudencia nos decía que nos acostásemos temprano, pero Virgilio (un valenciano supermajo que nos encontramos en el hostal) nos decía otra cosa… El pobre se tragó las 2.000 fotos del viaje, no sólo sin quejarse, sino disfrutando y mostrando todo su interés. Y entre una cosa y la otra, nos fuimos a la cama a las 05:00 am.
A las 09:00 estábamos en pie. Sebas durmió del tirón, pero Sandra sólo 1 hora. Como zombies cogimos nuestro cochecito y empezamos la ruta hacia Rotorua.
Rotorua es el corazón de la cultura maorí, donde se concentra el 35% de los aborígenes (nada bien tratados) de estas tierras. Es, además, un foco de importante actividad geotérmica y fenómenos naturales derivados de esa actividad (géisers, calderas, aguas termales, etc.)
El camino estuvo plagado de mementos para Irlanda. Colinas verdes, ovejas y vacas, pequeños poblados y granjas perdidas. Todo muy idílico.
La llegada a Rotorua fué buena. Llegamos directamente a la oficina de información turística y de ahí (sin demasiada información) a nuestro hostal. El dueño SÍ es un verdadero punto de información. Nos puso al día de todo lo que se podía hacer GRATIS en Rotorua (no es poco ni despreciable) y donde podíamos comprar ropa de abrigo barata (incluso llamó a la tienda para saber si estaban abiertos y mantenían la oferta). Una pasada.
A la vuelta de las compras (hace demasiado frío aquí para sobrevivir con la misma ropa que en Malasia o Filipinas) aparcamos en el parque Kuriau, a la entrada del pueblo. Era una de las excursiones gratuitas de la lista y pensamos que sería algo simple y "para pasar la tarde". Y nos llevamos la sorpresa.
¡Es una pasada!
Está lleno de charcas y pequeños lagos de aguas termales. Algunas incluso expulsan gases y hacen ese típico ruido de la charca del pantano que burbujea. El vapor que hay en el aire a veces lo llena todo y uno no puede ver nada a 2 metros. Y de repente sopla el viento y se ve todo.
El olor es de huevos podridos (sulfuro), pero sin ser demasiado molesto. De hecho, te acostumbras a los pocos minutos y ni molesta. Las fotos esta vez nos han quedado geniales (estamos encantados de la cámara nueva), así que os las dejamos para que las disfrutéis. Nosotros lo pasamos bomba.
Y esta era la actividad más simple de la lista…Nueva Zelanda promete!![]()
PD: Cerca de Rotorua se rodaron las escenas de "El Señor de los Anillos" que corresponden a la ciudad de los Hobbits, Hobbiton. Nada que ver con estos pantanos…aunque bien podría ser la casa de Golum.