noviembre
07
Escrito en Miscelánea por admin el 07-11-2009

Hacer un post para toda una semana no es demasiado “justo” con el lugar en el que hemos pasado los últimos 6 días, pero son tantas las cosas que hemos hecho que el tiempo para relatarlas se hace muy corto.

Además, casi todo lo que hemos hecho fue debajo del agua, y las fotos (que normalmente no hacen justicia a lo que vemos), aquí son del todo insuficientes. Nos servirán a nosotros 4 para recordar lo que vimos, pero no para explicárselo a nadie más.

Podríamos resumir toda la semana en que hemos hecho 14 inmersiones en 5 días (3,3,3,3 y 2) y eso os daría una idea del ritmo que hemos llevado. Lo “normal” son 2 inmersiones por día, 3 se considera “ir a piñón” y así hemos estado todos los días excepto hoy.

Para no dejarlo en algo tan escueto, y para los que no han vivido la experiencia submarina, un poco más de detalle:

Día 1: Hacemos las primeras 3 inmersiones. Lo que vemos está bastante bien (corales en buen estado, los peces habituales en climas tropicales, buena visibilidad) pero no disfrutamos al 100%. Nos costó acostumbrarnos al agua (es el segundo mar más salado del mundo, nos ha hecho falta casi el doble de peso que en otros lugares) y al equipo. En la tercera inmersión nos relajamos bastante y nos quedaron claras 2 cosas: el instructor era muy bueno y no nos íbamos a arrepentir de venir al mar rojo.

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Día 2: Decidimos ir a uno de los lugares más famosos y emblemáticos del Mar Rojo: The Canyon. Se trata de una “grieta” abierta en el fondo marino por la que nos metimos (pies por delante) uno a uno, hasta sentarnos en el lecho marino y contemplar la luz que se colaba desde la superficie. Al salir vimos como nuestras burbujas (y las de otros submarinistas) se colaban por las pequeñas gritas del fondo, creando el efecto de que la tierra respiraba. Eso fue precioso. La segunda inmersión en The Canyon nos llevó por encima, para ver el coral y los peces habituales. Acabamos con una tercera inmersión en un arrecife de coral (Recks Reef).

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PICT0112 Día 3: Segundo lugar de fama mundial, The Blue Hole (un gran agujero de 150 metros de profundidad). Aquí íbamos un poco nerviosos. Si bien nuestro instructor era muy estricto y nuestra inmersión era recreativa (no técnica), no puedes dejar de preocuparte cuando lees que hay más de 100 cadáveres de submarinistas en el fondo de ese hoyo. Antes de llegar, en la carretera, hay decenas de lápidas recordando a los submarinistas fallecidos.

Antes de que las madres nos maten, los que se han matado eran submarinistas que iban por libre, sin seguir normas y que a menudo competían entre ellos (es decir, chalados). La diferencia es que cuando se toman 10 cervezas en Salou no muere nadie, y aquí sí.

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PICT0052 La primera inmersión comenzó en “El Bells” (Las campanas”, llamado así por el sonido de las botellas de los submarinistas al chocar entre ellas. Se trata de un túnel vertical por el que descendimos de uno en uno (no caben 2) para salir por un arco hacia el mar a unos 30 metros de profundidad. Muy excitante.

Seguimos la pared de coral hasta llegar al Blue Hole. Lo atravesamos por encima, a unos 10 metros de profundidad. Cuando estás en medio es como estar en la nada, completamente rodeado de azul, sin ningún tipo de referencia visual.

En la segunda inmersión lo rodeamos (recorrimos el borde) y vimos a varias personas practicando apnea (bajar a pulmón). La que vimos habría bajado unos 30 metros, pero el récord está en 122.

La tercera inmersión del día fue nocturna. Era la primera nocturna de Jordi y la segunda para Sandra y Sebas. Fue muy agradable, estuvimos relajados y observamos cómo puede cambiar el comportamiento de los animales por la noche (algunos duermen, pero la mayoría salen a comer o se esconden de los que salen a comer). Lo cierto es que éramos como 30 personas en el mismo sitio, aquello parecía una discoteca (pero no le quitó el encanto en absoluto).PICT0143

PICT0146 Día 4: Este día fue muy especial. Contratamos 3 inmersiones en Sharm El Sheik, 2 en el Tristhelworn y una en Ras Mohamed (parque nacional). El primero es un barco carguero de la II Guerra Mundial, hundido en 1941 con toda su carga intacta (camiones, motocicletas, fusiles, bombas, botas, vagones de tren).

Las 2 inmersiones en el barco fueron de película. Son las mejores inmersiones en naufragio que hemos hecho (teniendo en cuenta que estuvimos en Coron, paraíso de naufragios, eso es mucho decir). Sólo esas 2 inmersiones hacían que venir a la península de Sinaí valiese la pena.

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thistlegorm (3) La tercera inmersión en Yolanda Reef tampoco fue menos espectacular. La corriente nos llevó muy lentamente a lo largo de las paredes de coral blando y pudimos verlo todo como en una película, casi sin movernos. Al salir estábamos eufóricos. Volvimos a casa en el barco (casi un yate) con la puesta de sol y un té calentito en la mano. Insuperable.

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PICT0139 PICT0136 Día 5: Decidimos relajarnos un poco y hacer “solo” 2 inmersiones. La primera en “Eels Garden” (jardín de anguilas). Tal y como indica el nombre, es una explanada de arena donde se pueden ver cientos de anguilas asomando medio cuerpo fuera de los hoyos que hacen en la arena. Al principio no parecía muy prometedora (un fondo arenoso no lo parece), pero el paisaje era completamente lunar. Había una belleza muy extraña en ese paisaje, y a todos nos encantó. Esa ya hubiese sido buena como último capítulo en Dahab, pero aún nos quedaba “The Islands”PICT0148

En Las Islas (en realidad son 2 elevaciones de coral dentro del agua) vimos de todo, grande y bonito. Pero lo más espectacular y que sin duda recordaremos para siempre como el epílogo de nuestras inmersiones en Dahab fue otro cono de barracudas, como el que nos tocó ver en Sipadan (Malasia). Las barracudas hacen una formación muy especial cuando se sienten amenazadas: rodean al intruso, para desorientarlo. El resultado es que Sandra y Sebas se encontraron de nuevo entre cientos y cientos de barracudas que nadaban al unísono a su alrededor.PICT0157

PICT0159 PICT0161  PICT0177 PICT0180 Jordi al final ha podido sacarse la titulación advanced de buceo, así que ya estamos todos a la par. La única pega de bucear pero que al final hemos automatizado es ponerse y quitarse el maldito traje, que ya sea seco o mojado es un infierno. No hay forma elegante ni glamurosa de vestirse con eso. En cuanto a los pesos, el BCD (chaleco), las aletas y las gafas no son mucho más cómodas pero el esfuerzo bien vale la pena. Cuando acaba la inmersión se tiene que lavar el equipo con agua dulce, otra tarea que ya hacemos sin pensar y en 5 minutos. Es un vicio.

Fuera del agua sólo estábamos por las tardes cuando anochecía, así que la piscina del hotel (una de las características que nos hizo escoger este hotel y no otro) ni la catamos.

Por las tardes caminamos tranquilos por las callecitas de Dahab llenas de luces y restaurantes tranquilos. Escogemos uno al azar y nos sentamos en el suelo a comer marisco, pescado o pizza según el día, la comida es abundante y sabrosa. Nos relajamos con la música de fondo y los gatos siempre siempre vienen a vernos a la mesa.

Nadie nos molesta, todo el mundo tiene una palabra amable y el tiempo pasa sin que nos demos cuenta. Vamos a comprar agua y algunas chucherías a nuestro badulaque habitual con un tendero que siempre nos regala alguna golosina.

La verdad es que Dahab ha sido literalmente un Oasis en el desierto. Después del caos insoportable de El Cairo y de los insistentes vendedores de Luxor, este pueblo te ofrece lo que uno viene buscando: relax, buena comida, buena gente y buen submarinismo.

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DSC_0639 P1100491 Mañana, nuestro último día (y para seguir entrenándonos para algún cuerpo de élite de la armada) hemos contratado un paseo por el Colored Canyon (2,5 horas caminando por el desierto y escalando). Esto son vacaciones!

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octubre
26
Escrito en Miscelánea por admin el 26-10-2009

SANDRA

Hace mucho tiempo que no escribíamos nada en el blog, probablemente porque teníamos miedo a aceptar que el viaje se había acabado, probablemente porque poner un punto y final con las cosas no publicadas de New York sería cerrar definitivamente el capítulo.

El retorno fue muy cálido, sin avisar a nuestras familias, pillados por sorpresa nos presentamos en sus casas, fue como si nunca nos hubiésemos ido.

Pero lo hicimos, y las cosas cambiaron desde ese mismo instante. No hablamos de depresión por volver a nuestras anteriores vidas, ni de estrés por recuperar el trepidante ritmo que hemos adquirido desde entonces.

Había algo en nosotros que era diferente, Fani lo describió muy bien, nos faltaba chispa.

Quien dice chispa, puede decir ilusión,los flashes del pasado a veces venían y vienen, interrumpen un momento de rutina y se vuelven a ir. Hemos aprendido muchas cosas en este camino, unas nos han enriquecido , otras nos han hecho más cínicos pero el hambre de conocer nos perseguía cada día.

Este post podría ser largo y deprimente,pero preferimos quedarnos con todos los buenos momentos, con toda la buena gente que hemos conocido. Y a nuestra vuelta, volver a ver a la familia y a los amigos bien paga un viaje inacabado.

Pero no hemos estado en el letargo, teníamos un fin, una meta que ha hecho más fáciles nuestros aburridos días. Somos adictos a viajar, y ese hambre ha hecho que volvamos otra vez a caminar.

 

SEBAS

Los dos volvimos a nuestros antiguos trabajos (yo con un “ascenso” inesperado). Nuestra situación económica es envidiable dados los tiempos que corren (nos podemos permitir el lujo de irnos 6 semanas de vacaciones), y todo el mundo no para de decirnos lo afortunados que somos. Y lo somos, pero ha sido difícil superar el trago de la vuelta. Nadie quiere decir adiós a la completa libertad, ni a que cada día de tu vida sea un día aprovechado.

Nos hemos pasado muchos días diciéndonos que no podía durar para siempre, que tenemos que aceptar que se acabó, pero lo cierto es que únicamente la perspectiva de volver a viajar, volver a ser libres, nos ha dado oxígeno durante estos últimos 11 meses.

No nos malinterpretéis, la vida puede ofrecerte muchas cosas más que viajar y conocer mundo (proyectos personales, hijos, amigos, experiencias), pero nos cuesta mucho bajarnos de este tren para subir al próximo.

Hay una botella de Blecua tinto, fermentado en barrica de roble americano de 65 € en casa que sólo se abrirá si tenemos un hijo o volvemos a dar la vuelta al mundo.

El tiempo (no demasiado ya) dirá, de momento escribimos estas líneas desde El Cairo. Haber escrito este post desde España era demasiado duro.

Se hace camino al andar.

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septiembre
25
Escrito en Miscelánea por admin el 25-09-2008

Otro madrugón más. Nos levantamos a las 3 y media de la madrugada para coger la furgoneta infernal que nos llevaría desde Antigua (Guatemala) a Copán (Honduras). La furgoneta como siempre iba hasta los topes.

El conductor de la furgoneta, que era prudente para los estándares del país, se presignaba cada vez que pasábamos zonas de derrumbes, lo cual era bastante frecuente. Buena onda.

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Llegamos a la frontera después de unas seis horas de viaje. No podía ser más chiringuitero. De nuevo, nos indicaron los puestos de inmigración porque no se distinguen de un puesto de venta de refrescos. El trámite fácil y ya empezaron ahí las diferencias entre centroamericano y extranjero. Ellos no pagan nada, nosotros sí.

Una vez pasada la frontera llegamos a Copán Ruinas, un pueblo pequeño que vive del turismo de la zona arqueológica, pero un pueblo con encanto. Algunas cosas nos sorprendieron, los seguratas llevan recortadas…..

Nos instalamos en un hotel sencillo, Mar Jenny, pero barato para lo que nos ofrecía. Pese no haber dormido nada y haber madrugado un montón nos fuimos a las ruinas.

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Centroamericanos 50 lempiras (2 euros aprox): extranjeros 40 dólares (un abuso). Pero allá fuimos.

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Las ruinas de Copán nos sorprendieron por su belleza y tranquilidad. Había muy poca gente, casi todo el mundo va a ver las ruinas mayas de México y Guatemala, sólo unos pocos van a ver las de Honduras. El lugar se conservaba tal cual, en medio del bosque tropical, con musgo, con hongos. Daba la sensación de que lo habíamos descubierto nosotros, de que estábamos perdidos en un cuento de aventuras a lo Lara Croft (ya sabes Fani).

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 P1080154 Como todos las ciudades mayas tenía un campo de pelota, si bien las reglas y la estructura eran distintas a las de México. Aquí no había que pasar la pelota por un aro, sino que la pelota debía tocar la punta de la nariz de las guacamayas.

P1080167 P1080170 También había una gran plaza, la acrópolis y de forma distinta a lo que hayamos visto antes, la Escalinata Jeroglífica. Parece que esta escalinata contiene el texto más largo que ha dejado la civilización maya.

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 P1080186 P1080194 P1080223 P1080206  P1080224 P1080248 El paseo estaba siendo muy agradable y nos subimos a uno de los edificios para contemplarlo todo desde arriba, cuando un hombre con camisa, pantalón, botas de agua y sombrero nos habló.

Empezamos una conversación muy tranquila, era un hombre agradable, de palabra pausada que nos explicó muchas cosas. Ambos sabíamos el objetivo de la charla, pero queríamos saber si sería capaz de ganarnos. Esta es su historia.

Su nombre es Pablo Rivera López y es un indígena chortí. Teníamos muchas curiosidad así que le acribillamos a preguntas. Sandra se está leyendo el libro de Rigoberta Menchú, una indígena guatemalteca que explicaba su historia como indígena en el año 82. Surgieron preguntas sobre cuál era la situación de los indígenas en la actualidad, era el momento de resolverlas.

Pablo gana 25 lempiras al días, algo menos de un euro. Por trabajar en las ruinas durante un mes le darán 50 lempiras diarias. Le preguntamos que a donde va el dinero que el guiri se deja en la entrada, sonríe diciéndonos que se lo queda el gobierno. Tiene que caminar 2 horas cada día desde su casa al trabajo y 2 horas de vuelta cuando termina. No tiene coche, ni caballo ni medio de transporte. A su pueblo sólo se puede acceder caminando, por un sendero, no hay carreteras.

Pablo tiene 4 hijos, las dos más pequeñas han conseguido ir a la escuela, el mayor de 16 años trabaja con él en el campo. Cuando no trabaja en las ruinas cultiva milpa, fríjoles y comen de lo que cultivan. Sólo compran azúcar para endulzar el café. Una de sus hijas cogió pneumonia pero no tenía dinero para pagar los antibióticos (no son gratuitos) así que gracias a la caridad de sus amigos pudo conseguir el tratamiento.

No suelen ir al médico, utilizan yerbas, pero ahora sí que han tenido que llevar a 3 vecinos del pueblo por un brote de Dengue  Hemorrágico. Su pueblo es su comunidad y hacen todos los proyectos en común, un total de 49 familias.

Varias veces repite que no tiene estudios y que ningún indígena puede llegar a puestos importantes como la política. “Mira como voy, pero aún así tengo muchos amigos, a la gente le gusta platicar conmigo”. La verdad que tiene una charla muy agradable. El calor nos consumía y bebimos un poco de agua,le ofrecimos porque miraba la botella con ansia. Bebió como si le fuera la vida en ello, este hombre debe llevar todo el día sin beber. Se quedó la botella vacía para poder transportar agua al trabajo desde una cañería.

Es católico, no hay la menor duda,pero sabe que no es su religión: “los indígenas no deberíamos tener religión, sólo nuestras costumbres”.

Pablo y su comunidad quisieron realizar un proyecto, construir una escuela de primaria en su pueblo, pero no tenían dinero. La comunidad logró reunir 300 lempiras que es lo que cuesta el billete a la capital, a Tegucigalpa. Pablo fue con su proyecto a distintas embajadas para ver quien se lo subvencionaba, finalmente la embajada de Japón corrió con los gastos (es que los japos son un encanto). Nos preguntamos porqué no acudieron a su gobierno, Pablo nos contaba que no hubiesen tenido éxito.

La embajada de Japón les dio 150.000 lempiras, y Pablo relataba contento y orgulloso que tienen todas las facturas y que nadie se quedó con un mango. “Sobraron 200 lempiras . “”No hay nada más importante que ser honrado”, nos dice. “La escuela es sencilla, no tiene pintura, pero al menos los niños ya pueden ir a la escuela”, eso es de lo que se siente más orgulloso.

Ahora quieren hacer una escuela de parvularios, pero no tienen dinero para el viaje a la capital. La comunidad se reúne para ver de donde sacan el dinero y tiene esperanza en lo que dice.

Bueno, nos convenció, sabíamos que la conversación iba a terminar en esto, y aunque no nos pidió dinero suponemos que era su objetivo. Le dimos 300 lempiras, algo insignificante pero que podría pagar el billete a la capital y él nos bendijo unas cuantas veces. Nos pareció una persona sincera, un relato sincero y nos dejó un mal sabor de boca, el gobierno no cuida a los indígenas.

Tenemos los datos de contacto de la oficina del indígena que él nos dio, una persona peculiar sin lugar a dudas, una experiencia grata para nosotros.

A veces nos da por pensar que la vida es una mierda, otras veces pensamos lo contrario, lo que sí sabemos es lo afortunados que somos. Vosotros también.

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julio
14
Escrito en Miscelánea por admin el 14-07-2008

Nada de taxis o shuttles esta vez. Decidimos (bueno, el bolsillo decidió) que desde el aeropuerto al hostal iríamos en transporte público. Al final no salió nada barato (el transporte en Australia es caro) y caminamos como zanguangos.

Llegamos al hostal muertos de cansancio y de entrada nos pareció bien. Cuesta un poco volver a acostumbrarse a dormir en dormitorio cuando llevas unas cuantas habitaciones privadas…y en este caso compartíamos con otras 6 personas.

A partir de aquí nuestra visita de dos días a Melbourne (recordemos que decidimos saltarnos el viaje desde Melbourne hasta Sidney para ir a Tasmania) fue una historia doble: por una parte la ciudad y por otra sus habitantes.

La ciudad nos impresionó un poco al principio (entramos a conocerla por su parte más bonita). Los rascacielos y los edificios modernos (y artísticos), junto con el río Yarra y la catedral le dan a ese punto de Melbourne un ambiente único.

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Sin embargo, a medida que caminábamos por las calles “interesantes” (si te sales del centro la ciudad es más bien un lugar de negocios) nos dimos cuenta de que Melbourne es otra ciudad occidental más: tiendas de moda, centros comerciales, edificios de oficinas, etc. Nada del otro mundo.

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P1040629La otra historia es un poco más interesante. Vamos a decirlo sin rodeos: los australianos son raros, raros, raros. Sin tener en cuenta las modas (aquí se pueden ver las últimas tendencias y últimas paridas de la moda), la gente tiene un aire de cocodrilo dundee, o “vivo como me da la gana y paso del mundo pero de buen rollo” que le da al ambiente un aire de “cualquier cosa es posible en Australia”.

Quizás sea el multiculturalismo (que los australianos abrazan sin complejos) que los ha llevado a respetar las opciones de vida más diversas, lo que ha hecho que ahora se respire esa libertad. Sea como sea, aquí la gente no encuentra tantas presiones para ir por el camino que van todos (por lo menos en lo que hace a la estética que es lo que podemos ver en tan pocos días)

En nuestro hostal, sin ir más lejos, la colección de individuos que nos encontramos fué variopinta:

  • Una libanesa loca (y no metafóricamente…era paranonica de verdad!)
  • Una chica-zombie que se pasaba todas las noches despierta hasta las tantas y luego, por la mañana, se paseaba en tirantes (con un frio de la ostia) y envuelta en su manta de cama, sin decir ni pío.
  • Uno que se emborrachaba por sistema cada noche y se dormía en el sofá delante de la tele.

El segundo día decidimos ir al Victoria Market (según los australianos el mercado al aire libre más grande del hemisferio sur…pero una leche! – véase Bangkok). Al final resultó un mercadillo muy parecido a los españoles, donde encontramos a un avispado vendiendo churros como “spanish donuts”…y encima con la imagen de un mexicano. Pa matarlo.

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En fin…un aterrizaje curioso en un país en el que tenemos muchas expectativas puestas…y sobretodo después del listón tan alto que ha dejado Nueva Zelanda.

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julio
12
Escrito en Miscelánea por admin el 12-07-2008

Si nos olvidamos de que en el universo no hay un “arriba” y un “abajo” y hacemos caso a los mapamundis, ahora estamos bocabajo en Australia. Y bocabajo todo sale al revés.

Será por eso que los planes se han ido a tomar por saco? En pocas semanas, hemos cambiado lo siguiente en nuestros planes:

  • Incluimos Nueva Zelanda en el plan (no estaba)
  • Incluimos Tasmania en la ruta australiana
  • Tomamos el vuelo a Canadá desde Corea del Sur (un país nuevo!)
  • Nuestro gato se ha roto una pierna y la operación costará 600 €…por lo que seguro que tenemos que volvernos antes a España…

En fin…esto es viajar. Imprevistos, anécdotas y saber decir a tiempo: “Que me quiten lo bailao…lo que duró duró” mientras le prendes fuego a la planificación de 200 páginas que habías hecho antes de salir.

Vivan las vacaciones. Gato puto!

julio
18
Escrito en Miscelánea por admin el 18-07-2007

 Hace una semana, el jueves 12 de julio, metí la primera caja con mis cosas del trabajo en el coche…y tomé conciencia de lo que estaba haciendo.

Parace mentira que después de tanto tiempo planificando uno se dé cuenta de lo que hace justo unas horas de hacerlo, pero es así. Cerré el maletero y pensé “Joder, acabas de dejar el trabajo”.

Hubiese sido más fácil si mis compañeros fueran gente gris, si la empresa se hubiese portado mal conmigo, si mi jefe hubiese sido un ogro o si mis tareas en el trabajo fueran agobiantes…pero fué todo lo contrario. Dejo un trabajo cojonudo, rodeado de gente que aprecio y que me aprecia, con un jefe que se ha portado de maravilla y en una empresa que está en pleno crecimiento.

Desde luego, más de uno estará pensando que soy idiota. A mi mismo me cuesta no pensarlo, la verdad, pero si lo pienso friamente, sólo era un trabajo…y no es el tipo de experiencia que uno quiere contar a sus nietos – “Yo trabajé alli 20 años!” que dicen algunos muy orgullosos.

Me esperan pasos aún más difíciles. Ahora pasaré 3 semanas en Argentina, con toda mi familia y mi pareja…la misma familia y pareja que dejaré atrás cuando me marche a Irlanda. Es como una despedida a lo grande.

Quería escribir algo más profundo, pero al final sólo me queda algo muy sencillo: tengo la sensación de que voy perdiendo poco el control de las cosas…a medida que dejo mi vida en manos de la aventura y el azar siento esa extraña sensación que uno tiene al bajar con la bicicleta una cuesta muy empinada…a veces disfrutas, y a veces te preocupas por los frenos.  

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