Nos despedimos de Penang sin demasiada pena. Nada que ver aparte de la diversidad cultural y religiosa…algo que por lo que sabemos no es extraño en el resto del paÃs (además, cuando uno es Europeo, el estilo colonial no le viene de nuevo)
Nos dirigimos a Cameron Highlands (las tierras altas de Cameron = montañas). Concretamente a un pueblo llamado “Tanah Rata”. Los atractivos de Tanah Rata son básicamente 3
La llegada fue lluviosa y surrealista. La buena noticia era que al bajar del autobús, alguien de nuestro hostal estaba esperándonos para llevarnos a salvo de la lluvia (eran 5 minutos caminando). La mala era su amigo y su furgoneta.
Su amigo estaba completamente borracho. Nada importante, siempre y cuando no pienses (como hicimos nosotros al principio) que era el conductor. Mientras esperábamos a que el conductor de verdad (no borracho) llegara, el “amigo” tiró un par de latas (aplastadas con parte de su contenido dentro) al asiento delantero del coche. Suponemos que para venderlas como aluminio. Gran amigo, si señor.
El amigo nos invitó a subir a la furgoneta y desgraciadamente accedimos para conocer el primer circo ambulante de cucarachas del mundo. Un nido entero se habÃa formado en el asiento delantero del acompañante y los pequeños insectos marrones se paseaban de a pares por todo el frontal. Nos sentimos regalados con el espectáculo pero preferimos verlo desde las gradas más alejadas…es decir, fuera de la furgoneta.
Al final llega el conductor y todos (conductor, latas, cucarachas y nosotros) nos vamos al hostal (Daniel’s Lodge). Al llegar leemos un cartel “Que jodan a la Lonely Planet, menudo montón de mierda” (en inglés). Malas vibraciones eh?
La habitación sólo podrÃa ser más deprimente con un muerto colgado del techo y la viuda llorándolo en un rincón. Los lavabos tres cuartos de lo mismo. Nos miramos. Salimos pitando de allÃ.
La providencia quiso que dejase de llover y probamos un hotel sin éxito. Se nos ocurrió volver a la estación de autobuses a ver si quedaban furgonetas a otros hostales. Tuvimos suerte y pillamos la que iba a “Father’s Guesthouse” (recomendada en el montón de mierda…o sea Lonely Planet)
El chofer era amable, la furgoneta limpia y el lugar agradable. La bienvenida fue buena, y aunque la habitación no era una pasada, sentimos que habÃamos ganado mucho con el cambio.
Nos prometieron una habitación mejor para el dÃa siguiente (y la tuvimos), pero la primera noche la pasamos en una especie de “Bunker” de lata. Muy pintoresco.
Decidimos contratar un tour (sÃ, ya…nada de tours…pero esto es la jungla!) para ver las plantaciones de té y la jungla. La excursión era corta, asà que supusimos que no habrÃa tiendas ni rollos.
Fué un éxito. El guÃa era simpatiquÃsimo y todo lo que vimos fué interesante. Las plantaciones de té son realmente bonitas (la pasta de esta se la lleva una escocesa). Son en cierto modo parecidas a las terrazas de arroz, pero se adaptan al paisaje en lugar de modificarlo tanto. Es como una alfombra verde que recubre la montaña.![]()
De ahà nos fuimos a la jungla. Fué un paseo corto e introductorio a las selvas malasias, pero para nosotros fue algo completamente diferente. Aprendimos cosas sobre plantas, animales, hábitats. Muy instructivo y muy bonito.
![]()
Al final te llevan a la factorÃa donde se produce el té (ahora sabemos más sobre té) y te dejan media hora para que te tomes una taza de té con pastelitos (Fani, esta foto es pa ti…es chocolate).
Normalmente ahà se acaba el dÃa.![]()
Peeeeeeeeroooooo….tuvimos suerte. Hoy se celebraba una festividad muy importante para los hindúes (no indÃgenas como se me escapó en el vÃdeo). En cierto modo es parecido a lo que algunos católicos llaman “una promesa”.
Es decir, la señora Juanita de España promete que si la operación de las cataratas le sale bien subirá a no se qué montaña de rodillas. Pos lo mismo, pero a lo bestia. Aquà si tu dios te da algo lo pagas amigo, y taaanto que lo pagas.
Estas son algunas fotos de los dos que este año iban “agradeciendo” los favores recibidos (mientras los demás bailaban y celebraban a su lado). A veces entran en trance. De todos modos, lo mejor es el vÃdeo. No os lo perdáis.
Sandra – Las mayores estupideces se cometen por religión.
Sebas – Las mayores estupideces SON las religiones.
Nos despedimos de Phuket, no sin cierto alivio. El último dÃa lo pasamos encerrados en el hotel intentando recuperarnos de una sopa extraña de noodles y otras delicias. Abandonábamos el paÃs, y eso significa hacer cuentas con nuestro presupuesto. TenÃamos destinados unos 30 € diarios y nos hemos ceñido casi a la perfección…si no fuese por la Ipod que compramos y por los 4 cursos de submarinismo (2 Open Water y 2 Advanced), lo que hace que en lugar de los 900 € destinados a Tailandia, nos hayamos gastado unos 1.700 €. Mal rollo. Pensándolo bien, no nos arrepentimos. Quizás un poco de la Ipod (aunque la verdad es que hace unos dÃas pensamos que el ordenador habÃa muerto y la Ipod hubiese sido lo único que salvarÃa nuestras queridas fotos) pero de los cursos no nos arrepentimos en absoluto, asà que ¡que nos quiten lo bailao! El caso es que sentÃamos que tenÃamos que flagelarnos un poco y cogimos el transporte más barato desde Phuket a Penang (la primera ciudad de Malasia en nuestra ruta) y contratamos un viaje en minibus (es decir, furgoneta acondicionada) de 12 horas. En realidad fueron varios minibuses. De hecho, nosotros cambiamos 3 veces de furgoneta, aunque una chica que nos acompañaba (y que seguÃa hasta Kuala Lumpur) ya llevaba 3 cambios cuando nos encontró a nosotros… El viaje fue interminable, pesado y mal organizado (con esperas ridÃculas y 10 minutos para comer) y con sobornos a los agentes de la frontera de regalo (el conductor sobornaba para pasar a gente de estranqui, pero el soborno lo pagábamos los guiris). La llegada a Penang fue lluviosa (monzónica). A pesar de todo, llegamos. Una vez aquà nos enteramos de que por 10 € más podÃamos venir en avión.
¿Por qué vinimos aquÃ? Las fotos son una pista. La capital de Penang, Georgetown, es un ejemplo muy temprano de globalización. Globalización del siglo XIX ni más ni menos, cuando la Sociedad Oriental de las Indias (las colonias Inglesas) reinaban en esta parte del mundo y usaban Penang (una isla) como puerto de mercancÃas. Eso atrajo a todo tipo de mercaderes (chinos, indios, indonesios, japoneses, tailandeses..y seguro que algún gallego que no sale en los libros) y dió lugar a una ciudad cosmopolita llena de contrastes. Hoy sin ir mas lejos hemos visto mezquitas, iglesias católicas (que se financian con un servicio de parking a falta de financiación del estado, como en España), templos hindúes, chinos y budistas en menos de 3 manzanas. El incienso budista se quema junto a los farolillos chinos mientras la figura de Vishnu cuelga de un árbol (aunque no hemos escuchado cantar a ningún mullah).
Esto es quizás lo más destacable de Penang. El resto son casas con solera, un museo muy bien organizado (para la corta historia que tienen) y algunos templos remarcables. No es espectacular, pero es una buena parada como entrada e introducción a Malasia (unos de los más ricos del sudeste asiático). Notas Personales Para Fani: Hay muchos motivos por los que tendrÃas que seguir con nosotros, aunque si quieres pruebas, aquà tienes una.
Por último, y para Natalia: si te vas a casar, cásate como los Baba Nyonya (los chinos que emigraron a Malasia e Indonesia). Las bodas duran 12 dÃas y te vistes con cosas como estas. ![]()