octubre
06
Escrito en Honduras por admin el 06-10-2008

Salimos por fin de la isla!

No es que fuera tan malo…bueno sí, fue terrible. Quizás por el clima, quizás porque los hondureños son los menos simpáticos de centroamérica (de la que conocemos hasta ahora) o simplemente porque no pudimos bucear todo lo que quisimos (y la pasta se acaba!), pero teníamos ganas de irnos.

De lo que no teníamos ganas era del pedazo de viaje que nos esperaba. Honduras es el paradigma del país bananero, en el cual decir 60 kilómetros no es decir una hora…ni dos…ni tres.

Empezamos con el ferry en Utila a las 06:20. Llegamos al puerto y un taxi nos medio-tima. Decimos medio porque nos cobró caro, pero nos dio buena información. En lugar de Hedman Alas (aire acondicionado, buenos autobuses) podíamos tomar uno más barato: Mirna. El autobús desde La Ceiba a San Pedro de Sula nos costó 100 lempiras cada uno.

En San Pedro de Sula tomamos otra mini-furgoneta con aire acondicionado hasta Puerto Cortés. El conductor hizo gala de su simpatía al hacernos cargar con las mochilas en las rodillas si no queríamos pagar asiento por ellas.

En Puerto Cortés tomamos otro autobús hasta la frontera con Guatemala. Era un “Chicken Bus” (Bus Gallina), o lo que es lo mismo, un autobús estadounidense escolar repintado, con música reaggeton a toda pastilla y parando donde cualquier cristiano levantase la mano.

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Fueron 2 horas y media de chicken bus. Llegamos a las 18:00 a la frontera (12 horas de viaje) donde cogimos otra furgoneta (con gente colgando de la escalera lateral y subida al techo) hasta Puerto Barrios. En la furgoneta cabían 12, pero íbamos 23.

En el control de frontera encontramos a un pseudo-oficial borracho que nos quería marcar el ritmo de entrada. Pasamos de él y el resto fué fácil. A los locales los pillaron sin documentos y tuvieron que pagar “mordida” a los polis. Pasaron todo el tiempo en la furgoneta quejándose de la corrupción, pero ninguno de ellos propuso hacer nada (resignados están).

Llegamos a nuestro hotel a las 19:30. Unas 13 horas de viaje con trasbordos y todo para recorrer una distancia que en Japón se hace en 2 horas de tren bala. Y lo que es peor: aún estamos en Guatemala! Nuestro objetivo era Belice, pero para eso tenemos que esperar a la lancha de mañana.

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Bananerismo extremo, ese deporte.

octubre
02
Escrito en Honduras por admin el 02-10-2008

El día 30 de septiembre quedamos con Adam (el dive master) para hacer nuestras inmersiones. El barco estaba muy bien, pensábamos que iríamos en una lancha.

En la primera inmersión nos sorprendió la de cosas interesantes que hay en la arena. Estamos acostumbrados a ver muchos peces y corales,pero no reparamos en los pequeños detalles. Adam tiene un ojo excelente y puede ver cosas que escapan al ojo normal.

Pese a todas las inmersiones que habíamos hecho, nunca vimos caballitos de mar. Esta vez, Adam los encontraba fácilmente, allí enrosacados con la cola en una plantita del fondo marino. Vimos gusanos que parecían césped y cuando te acercabas se escondían. Cangrejos camuflados en el coral, con forma de hojas; rayas, pez vaca (muy interesante como se hace de color azul eléctrico cuando te acercas y se vuelve marrón cuando te alejas y ha pasado el peligro); peces loro, una orgía de peces literalmente copulando.

Las inmersiones fueron muy interesantes, por lo que vimos y por la experiencia de Adam. Ese día acabamos petaos y el resto pasó en un suspiro.

Teníamos previsto hacer 3 inmersiones por día durante unos 5 días. Al día siguiente nos levantamos a la hora prevista, peor el día amaneció con viento muy fuerte. Las sillas corrían por la terraza de un lado para otro, era imposible hacer submarinismo, para colmo empezó a diluviar.

Así estamos, 3 días lleva ya de mal temporal sin poder bucear, lo que es peor, no podemos salir de la isla porque no hay ferry que haga el trayecto con este tiempo. Estamos atrapados en esta isla.

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Vamos a explicaros algunas cosas de la isla para que os hagáis una idea de como es. La mayoría de la población es garífuna, es decir, negros provinientes de África. ¿Cómo llegaron hasta aquí?. Los británicos trasladaban los esclavos desde África a la nueva tierra conquistada, América. Naufragaron y los esclavos se quedaron en estas islas. Resultado, mogollón de africanos enormes, mogollón de ingleses y muy poquitos hondureños. Por lo tanto, pese a estar en Honduras el idioma oficial de la isla es el inglés. El ambientillo es como si estuviésemos en Nueva Orleans. Las casas son distintas en construcción a lo que puedes encontrar en el resto de Honduras. Son casas de madera, muy al estilo colonial (véase “Lo que el viento se llevó” y te haces rápido a la idea).

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La isla vive básicamente del turismo, y los turistas vienen aquí a bucear porque en Utila hay un playa y digamos que no es paradisíaca. Si no buceas, te mueres del asco. Sólo hay una calle principal donde están todos los hoteles, restaurantes y bares. La mayoría no abre todos los días, y las opciones son bastante repetitivas. La calle no está completamente asfaltada por lo que si llueve es una fiesta salir a la calle.

Nuestra conclusión es que a parte de las ruinas de Copán y un par de pueblos coloniales, el único atractivo de Honduras son sus playas caribeñas ( y no están en Utila). Los hondureños no son tan amables como los guatemaltecos ni de lejos.

Pero hemos hecho grandes amigos, un gato de 18 años que la verdad no los aparenta y una gatita ciega a la que le tuvieron que cortar una oreja por un tumor. Siempre nos acompañan en los desayunos para que les demos leche y siempre nos vienen a saludar por la noche para que les hagamos unos mimos. Son un encanto y nos hacen recordar a nuestra gorda.

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septiembre
29
Escrito en Honduras por admin el 29-09-2008

En Copán no hay gran cosa que hacer después de las ruinas (algunos paseos a caballo que Sandra no puede hacer por la espalda y una piscina de aguas termales es toda la oferta) así que decidimos ir a La Ceiba, pasar allí un par de días y luego ir a Utila a hacer submarinismo.

El problema es que el 27 de septiembre era el cumpleaños de Sandra (gracias a todos los que nos habéis escrito!) y no queríamos pasarlo en un autobús, así que tiramos la casa por la ventana y pagamos una noche de hotel pijo (Hotel Boutique como les dicen ahora) con todas las comodidades. El hotel se llama Yatbalam y nos costó 60 USD (unos 45 euros) la noche.

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Pasamos todo el día tumbados viendo películas y perreando en la fantástica habitación hasta la hora de cenar. También tiramos manteca al techo y nos fuimos a cenar con copas de vino y todo…quién nos ha visto y quién nos ve!

Antes de la cena escuchamos unos tambores y xilófonos (pensé que nunca en la vida utilizaría esta palabra fuera del scatergoris) delante del hotel. Salimos cámara en mano y duró poco. Por lo visto los colegios de secundaria hacen estas cosas para el día de la independencia, y los que no pueden hacerlo el 15 lo hacen cuando pueden en septiembre.

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Al día siguiente tomamos un autobús de primera (aquí no se lleva lo de furgoneta infernal y los autobuses públicos son atracados a menudo) hasta La Ceiba.

La Ceiba es la tercera ciudad más grande de Honduras (después de San Pedro de Sua y Tegucigalpa). Os podéis imaginar lo que es una ciudad grande en un país como este: inseguridad, pobreza, suciedad…deprimente. Cuando un país está mal socialmente el primer lugar donde se muestra es en las ciudades más grandes.

Nos fuimos a un hotel barato (barato barato) en el que vimos la cucaracha más grande de nuestras vidas mientras nos enseñaban la habitación de ventilador. Elegimos la de aire acondicionado, sin inmutarnos por la presencia de tan gran insecto (ya estamos hechos a todo).

El ambiente era como de peli de Harry el sucio cuando se mete en el Bronx. Paredes desconchadas, familias viviendo en el hotel (con bebés en pañales por los pasillos), etc.

Fuera la cosa no pintaba mejor. Eran las 18:00 y estaba todo cerrado y oscuro. El del hotel nos recomendó que a las 22:00 estuviésemos dentro…por lo que a las 18:30 compramos nuestra Pizza Hut y nos encerramos en la habitación.

A la mañana siguiente otra cucaracha (la que se encontró Sandra en la pica cuando iba a lavarse la cara) selló nuestro destino: nos vamos pitando a Utila.

En 10 minutos habíamos hecho las mochilas y estábamos en el Taxi para coger el barco de las 09:30.

Llegamos por los pelos. Un pastón en el barco y en una hora estábamos en Utila siendo acribillados por los vendedores de cursos de submarinismo (aquí se viene a eso) y los mosquitos.

De los primeros nos libramos, de los segundos no.

Al final encontramos a un peruano-inglés que nos convenció (con buenas artes) de hablar con una tal Adam. El tipo tiene muchos años de experiencia (se le nota) y lo tenemos para nosotros solos. Cuesta 2,5 dólares más por inmersión que los otros, pero a cambio podemos ir a la hora que nos dé la gana (no a las 07:00 am!) y nos lava el equipo cuando acabemos, más otras cortesías (a lo mejor se lleva su cámara y podemos tener fotos!)

El alojamiento nos costó un poco de encontrar, pero finalmente tenemos agua caliente, ventiladores y una bonita habitación con estas vistas por 9 dólares la noche (Adam nos subvenciona 6 dólares en los días que buceemos).

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