junio
11
Escrito en Filipinas por admin el 11-06-2008

Nada dura para siempre…y Palawan no fué una excepción. Fueron días maravillosos en Coron y El Nido, pero teníamos que empezar una serie de vuelos con fechas muy cerradas (Filipinas – Kuala Lumpur – Australia – Nueva Zelanda), así que volvimos a Manila.

Pasamos 3 horas en Manila, intentando encontrar la forma de ir a Ángeles (la ciudad más cercana al aeropuerto de Clark). Bastaron 3 horas en Manila para experimentar lo siguiente:

  • Al bajar del barco, el personal del puerto se burló de nosotros (aún  no sabemos porqué)
  • Los taxis que nos esperaban en el puerto (unos 500) nos agobiaron, llegando a agarrarnos del brazo para ofrecernos después tarifas astronómicas (decían el precio antes de saber a donde íbamos!)
  • Cuando por fin encontramos un taxi con taxímetro (y un taxista dispuesto a usarlo), un policía nos prohíbe cogerlo (en ese momento no entendimos porqué).
  • El segundo taxista con taxímetro y voluntad para usarlo nos lleva a su taxi, y nos pide 10 pesos para el policía que hay al lado del taxi (entonces entendimos lo del primer taxi). Nos negamos a pagar (a pesar de la escopeta recortada del poli) y el taxi salió de mala gana.
  • Al llegar al destino, el taxi nos pide 20 pesos de más. Preguntamos porqué, y pone cara de "porque sí". Sandra entra en cólera y evidentemente, no pagamos.
  • Preguntamos por los autobuses…y salen 10 personas a decirnos que no hay más autobuses a Ángeles, que si queremos un Taxi. Estamos a punto de rendirnos, cuando un hombre honesto nos dice que sólo hay que cruzar la calle para encontrarlo.

Evidentemente, salimos pitando de esa ciudad-infierno (¿qué pasaría si los filipinos de Manila supiesen que el paraíso está sólo a 20 horas en ferry, en Palawan?)

Unas horas más tarde llegamos a Ángeles. También es conocida como la capital de la prostitución en Filipinas.

IMGA0394-1 La historia es la siguiente: Los americanos instalaron aquí una de las mayores bases militares del pacífico. Miles de soldados jóvenes con dólares frescos empezaron a frecuentar la ciudad…y su demanda entretenimiento no era precisamente el "teatro". La prostitución empezó a ser el negocio más rentable que los filipinos de la ciudad habían encontrado en años, y así, poco a poco, la ciudad entera se apuntó al carro de los ángeles de alquiler.

Encontrar un hotel no fué difícil: los hay a montones. El problema es que todos ellos (los baratos al menos) viven más de las actividades nocturnas que del alquiler de habitaciones.

Nos alojamos en "La Ponderosa" y fuimos, durante 3 días, unos huéspedes incómodos. A los hombres de 60 años que vienen a tirarse a chicas de 25 no les resulta nada cómodo que una "parejita" los vea allí. Uno no se gasta 1.200 € en un pasaje a Filipinas para irse de putas…uno se gasta ese dinero si tiene 60 años y quiere irse de putas muy jóvenes, sacarlas a cenar y de copas y que nadie te mire mal por ello.

El sitio estaba bien, con aire acondicionado y tele por cable, así que apenas salimos de la habitación. La ciudad no ofrecía nada digno de ver (y sí muchas estampas bastantes lamentables). El calor acabó de convencernos.

Al llegar al aeropuerto comprobamos que, por lo menos en algunos casos, lós ángeles se ganan sus alas para salir del infierno y acompañar a algún abuelo (de 80 años) a otros países con mejores perspectivas.

Triste espectáculo para despedirse de Filipinas. Aún así, nos vamos enamorados de este país y su gente.

junio
07
Escrito en Filipinas por admin el 07-06-2008

IMGA0370 Normalmente no hacemos un "juicio" ni una valoración de un país, pero la cantidad de comentarios que hemos recibido (de muchos filipinos, llegados desde celdrantours) a nuestras impresiones sobre Manila hacen que nos planteemos una respuesta definitiva.

Para empezar, tenemos que decir que nuestras expectativas respecto a Filipinas eran muy altas. Veníamos de Malasia, donde la comida no era de nuestro agrado…y esperábamos la comida filipina como un oasis en Asia. También habíamos oído cosas maravillosas sobre su riqueza natural e histórica, así que realmente el nivel de expectación fué alto nada más salir del avión.

Y entonces chocamos con Manila.

Y lo decimos literalmente, porque a Manila no se llega…se choca con ella. De acuerdo con todas las guías los cuatro barrios más turísticos son: Malate, Ermita, Quiapo y, sobre todo, Intramuros. Nosotros nos alojamos en Malate, así que ese fué bien conocido.

Paseamos por esos 4 barrios y otros 2 llenos de centros comerciales. La parte nueva de Manila (con rascacielos, edificios nuevos y demás no nos pareció interesante viniendo de grandes ciudades…donde todo es más o menos igual).

La impresión sobre Manila fué mala en su momento y sigue siendo mala ahora: la pobreza es extrema en un país en el que se carga el 12% de IVA (en comparación al 7% de otros países asiáticos) y donde comprar productos importados (p.e: cámaras digitales) cuesta el doble que en los países vecinos debido a impuestos.

IMGA0283-1 Quizás los filipinos no lo sepan, pero si algo es famoso fuera de sus fronteras además de su comida, su pasión religiosa y sus mártires (Rizal) son sus políticos ultra-corruptos (según la Lonely Planet el país es conocido por Imelda Marcos), y comprobar sobre el terreno cuales son las consecuencias de semejante política pone los pelos de punta.

No es que nos "molesten los pobres" ni "la suciedad". No somos ese tipo de turista. Hemos estado en ciudades muuuucho más sucias y muuuuucho más pobres…pero las causas de esa suciedad (Datong en China por ejemplo, vivía del carbón) o de esa pobreza (Rajastán en pleno desierto de India era pobre por una falta evidente de recursos naturales) no eran las que son en Manila.

Si nos duele es porque conocemos, no por ignorantes.

En cuanto a su historia (por aquello del valor histórico que uno debería ver detrás de las ruinas, que fué lo que vimos en Intramuros), la ciudad fué arrasada en varias guerras. En la última (la segunda guerra mundial) los japoneses (conocidos por ser unos sádicos en la batalla en todo el sudeste asiático) se emplearon a gusto con los filipinos.

Los americanos los "salvaron" (en realidad era más bien para tener una gran base militar en la zona)…no sin dejar el típico regalito que dejan los americanos siempre (lo digo de buena tinta, soy sudamericano): un dictador. De hecho, cuando el pueblo se cansó del dictador, fueron los EEUU los que lo empaquetaron y lo mandaron a retirarse a Hawai.

Y a pesar de todo esto (que es reciente y ha dejado Manila con la situación social actual), la culpa la tenemos los españoles. Increible no?

Fuera de estas discusiones que ya son estériles, la impresión de Filipinas es inmejorable. Después de Manila fuimos a Donsol, y de ahí a las Palawan.

Hemos estado en Puerto Princesa, El Nido y Corón. En todas partes la gente es increible, el ambiente es único.

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Es de los pocos lugares en los que podrías estar semanas sin hacer NADA, simplemente viviendo el ambiente y disfrutando de la amabilidad de la gente.

Nuestra valoración final es un excelente. Recomendaríamos a cualquiera que viniese a Filipinas, pero mientras no se solucionen los problemas actuales, no recomendaríamos más de 2 días en Manila.

Y con esto cerramos (por nuestra parte, claro) el tema.

junio
06
Escrito en Filipinas por admin el 06-06-2008

IMGA0365-2 Llegamos a Coron con la marea baja. Teníamos dos objetivos en mente: encontrar alojamiento barato y encontrar una escuela de buceo a ser posible barata.

Teníamos una recomendación por parte de los canadienses, "Coron divers". La escuela la dirige Arni, un hombre filipino muy apañao y por eso no dudamos en hacer las inmersiones con él. Primero queríamos un "profe" filipino y no extranjero, porque normalmente los filipinos se conocen mucho más el lugar ya que los guiris sólo van allá a pagarse las vacaciones; y segundo nos hizo un precio por la especialidad de buceo en naufragios que no pudimos rechazar.

IMGA0383 Justo enfrente encontramos nuestro alojamiento (estamos detrás de los árboles que salen en la foto), limpio, barato y regentado por mujeres muy simpáticas que nos tenían café y te preparado cada mañana. Como podíamos hablar con ellas todos los días, con Arni y su equipo (su hijo es dive master también) y estábamos rodeados de gallos, perros, gatos y cerditos, nos sentimos plenamente integrados en el barrio.

La verdad es que nos sentíamos muy a gusto, como estar en casa de la mama pero a lo filipino. Madres no sufráis que como estar en vuestras casas no hay nada.

Al día siguiente salimos todos, nosotros dos y otros 3 chicos que se estaban sacando el advanced, 2 de ellos filipinos y un canadiense. El buen rollo en el barco mientras nos dirigíamos a los sitios de  buceo era muy divertido. Y así pudimos conocer un poquito mejor a Jason, el chico canadiense.

Él es de Canadá, pero sus padres son ingleses así que se fue de vacaciones a Inglaterra en el año 90 y bueno aún no sabe como acabó alistándose en la armada inglesa. Ha estado nueve años en la armada y ha estado en sitios como Afganistán, Kosovo, Bosnia, etc… Ahora es bombero en Canadá, pero ha venido a Filipinas a ayudar en la construcción de un colegio y una iglesia. En sus semanas de vacaciones está aprovechando para bucear. Interesante ¿no?

En Coron y durante la segunda guerra mundial los yanquies bombardearon los barcos japoneses y se hundieron todos en el mismo día en una cruenta batalla. Así es como se ha convertido en todo un atractivo para los buceadores de naufragios. Los hemos visto enormes, enormes por los que puedes pasear dentro sin problemas, otros más pequeños y menos hondos a los que puedes ver con sólo meter la cabeza debajo del agua. La vida alrededor de los barcos es igual o casi más interesante por la cantidad de peces que viven y el coral que  invade las estructuras del barco.

La especialidad no ha sido fácil, a veces estresante por tener que pasar por sitios realmente estrechos, pero lo hemos hecho y ha sido muy emocionante. La verdad que una vez pruebas esto del buceo es muy vicioso.

Por las mañanas tocaba buceo y por las noches cervezas con gente que hemos ido conociendo por las inmersiones y cena con pinchitos de cerdo,que están que te cagas.

Esta vez no hay muchas fotos porque de momento no tenemos cámara acuática, pero todo llegará.

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junio
01
Escrito en Filipinas por admin el 01-06-2008

El viaje en autobus mereció la pena. Llegamos a "El Nido", un pueblo pequeño al norte de Palawan. Desde la primera impresión nos gustó. Todas las calles se organizaban alrededor del puerto sobre una cala llena de barcos pequeños.

Encontramos alojamiento en "Gloria´s cottage", una habitación enorme, muy limpia con ventilador y un balcón gigante mirando justo al mar. Cada mañana nos traían agua caliente en un termo con lo que podíamos hacernos té y comprar galletas para desayunar. Siempre nos despertaban los niños (que en Filipinas son muy madrugadores, ya que amanece muy pronto) con sus risas incombustibles. No paraban de reir y de jugar, a veces llevaban un cangrejo enorme atado de una cuerda como si paseasen al perro, nos encantaba despertarnos así.IMGA0339-1

En toda la ciudad había restricciones de luz de 6 a 12 de la mañana y de 16 a 18 horas, así que aprovechábamos las horas calurosas para remojarnos en el agua.

La cala está en un lugar privilegiado rodeada de islitas, las islas del archipiélago de Bacuit, con lo que en efecto parece como si la cala estuviese protegida en un nido. Tanto el amanecer como el atardecer eran espectaculares.

En un pueblo como este lo que tienes que hacer es bañarte en el agua, está claro. Elegimos una pequeña compañía para hacer lo que ellos llaman "island hopping" lo que se podría llamar un tour por las islas. El tour consiste básicamente en llevarte a sitios paradisíacos a hacer un poco de snorkel, y ellos ponen la comida.

Como comentábamos, elegimos una pequeña companía local y tuvimos la suerte de estar solos en el barco. Los dos chicos que constituían la tripulación eran muy amables.

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En primer lugar nos llevaron a la "Laguna Pequeña". Ahí fue donde encontramos el lago azul de la película. A esta laguna sólo se podía acceder nadando a través de una roca que formaba una pequeña entrada. El camino hacía la entrada ya era lo suficientemente bonito como para sorprendernos, agua cristalina de color turquesa y arena blanca en el fondo. Pero una vez entras en la laguna pequeña, no puedes evitar sentirte parte de un documental de naturaleza o en una película quizás. Rodeando la laguna las montañas de la isla, el agua clara, los peces y el coral, todo esto en un pequeño rincón paradisíaco.

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IMGA0351-1 Al salir de allí nos llevaron a la Laguna Grande, donde no se puede nadar pero es muy bonito el paseo.

Por último nos llevaron a un par de playas más para hacer snorkel y comer. Tanto el snorkel como la comida incríbles. El snorkel era tan bueno, vimos tantos peces y corales que decidimos no bucear en estas aguas porque lo habíamos visto todo. Y la comida era un banquete, pescado a la brasa, arroz, ensalada, plátanos y los mejores mangos que hemos comido nunca. Porque en Filipinas los mangos están de vicio.

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IMGA0360-1 ¿No hemos evolucionado tanto eh que no?. En conclusión, acabamos el día llenos de experiencias, con una buen empacho y con 2 espaldas quemadas por el sol. Fue perfecto.

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Decidimos hacer otro tour, esta vez coincidimos con 2 canadienses y 2 suizos, con lo que estuvimos muy entretenidos hablando con todos. A destacar de este tour fueron la cueva a la que entramos que además nos resguardó de la tormenta que empezaba a caer; y la Isla Serpiente por la que se puede andar por una lengua de arena que comunica con otra isla, dando la sensación de caminara por encima del mar. Terminamos el día cenando con los colegas del barco. También fue un día perfecto.

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Al día siguiente madrugamos para coger el barco que nos llevaría a Coron, en la isla Busuanga. Vamos allí a bucear en naufragios. En el barco, bueno barquito, con el que tardamos 8 horas en llegar a Coron, un barco no muy cómodo, coincidimos con un malagueño y una canadiense.

Una de las buenas cosas de viajar es que puedes conocer a mucha gente , a gente muy interesante como explicaremos en el siguiente post. Por supuesto también conoces a la gente local, que en caso de los filipinos son una gente extraordinaria, extremadamente amables, muy hospitalarios y muy muy joviales, siempre ríen, es genial y nos encantan.

mayo
30
Escrito en Filipinas por admin el 30-05-2008

Se acabaron los días en Puerto Princesa, y decidimos movernos hacia "El Nido", un lugar famoso por ser el "campamento base" desde el que se conoce el archipiélago de Bacuit (a no ser que uno pueda pagarse un resort en una de las islas a 250 € la noche).

Hay 4 formas de ir de Puerto Princesa a El Nido: por barco, en autobús, en furgoneta y en avión. La más barata es por supuesto en autobús…y allí fuimos nosotros.

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Llegamos a la estación a las 06:40 am y el conductor de nuestro triciclo nos dejó delante del autobús hacia El Nido. Antes de poder bajar siquiera del triciclo nuestras mochilas ya estaban arriba del autobús. Al entrar vimos que sólo quedaban 2 asientos libres…los peores (atrás de todo, donde no hay lugar para tus piernas si mides más de 1,50 m).

Pensamos por un momento en esperar al siguiente, pero todos los pasajeros parecían decirnos "Pero si hay sitio de sobra!!", y no quisimos hacer un feo a su gesto de bienvenida.

Craso error.

Después de los primeros 10 minutos ya estábamos pensando en bajar y coger una furgoneta. Pero aguantamos. Sandra estaba en un asiento de 2 personas y sin espacio para las rodillas, donde por supuesto iban sentadas 3 personas.

Sebas iba atrás de todo, en un pseudoasiento que dejaba las piernas colgando (con lo que las piernas se dormían cada 20 minutos y había que cambiar de postura) y con una barra de hierro enfrente (con la que te dabas cuando el autobús saltaba)

Dos horas después de empezar el viaje hicimos la primera parada para descansar e ir al lavabo. Entonces, y a sabiendas que estábamos haciendo el mejor tramo de carretera asfaltada, decidimos hacer el siguiente tramo sobre el techo del autobús. Lo único que teníamos que temer eran las líneas eléctricas y algunos árboles.

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La experiencia fué muy interesante. El paisaje se ve de otro modo desde el techo, y los que iban arriba nos saludaron como gesto de complicidad (ir en el techo es lo más tirado que hay…y supongo que no entendían que carajo hacíamos allí arriba). Uno de ellos se durmió sobre los pies de Sebas, así que la camaradería alcanzó su punto máximo.

En el siguiente descanso bajamos a nuestros asientos, medio quemados por el sol que empezaba a ser insoportable. A partir de ahí la historia es simplemente una historia de aguante contra los elementos.

Algunas anécdotas de las siguientes 5 horas:

  • La compañera de asiento de Sandra no dejaba de darle comida. Nosotros intercambiamos algunas pastas de las que llevábamos y se creó una relación culinaria muy bonita.
  • La mujer que viajaba delante de Sebas tenía 24 dedos en total (6 en cada mano, 6 en cada pie)
  • Sí, había gallinas en el autobús (para aquellos que amen los tópicos)
  • Subieron material de construcción y otras cargas a lo largo del viaje. En un momento determinado, había que pasar por encima de la gente para salir.

Pero sin duda lo más bonito del viaje fué ver como se comportan los filipinos entre ellos y con nosotros. Son muy solidarios y amables en todo momento. Se preocupan por sus compañeros de viaje, se ríen juntos y se ayudan en todo momento (bajaron a ayudar con una carga en medio de la lluvia sin dudarlo).

Son una gente extraordinaria. Están compitiendo con los malasios a ver quien es más amable.

Fué una experiencia agotadora y tremenda, pero con el tiempo una buena experiencia.

Filipinas 2, Bichos 2.

mayo
28
Escrito en Filipinas por admin el 28-05-2008

Cuando ya estábamos pensando en tirar la toalla contra Filipinas, llegamos a Puerto Princesa, capital de Palawan.

La ciudad es pequeña y toda la actividad se desarrolla a través de la avenida principal (Rizal). Por cada hotel hay 2 restaurantes y por cada restaurante 3 cibercafés. La gente está acostumbrada a ver turistas (más que en Donsol, menos que en Manila), pero sigue conservando cierta curiosidad por los extranjeros y una simpatía invariable. Como ciudad no es la gran cosa, pero comparado con Manila es el cielo en la tierra.

Nos alojamos en Banwa Pension por 450 pesos (menos de 7 €) y salimos a recorrer un poco la ciudad. La conclusión fue que las 2 cosas que se podían hacer en Puerto Princesa son ver el río subterráneo y visitar las islas de Honda Bay.

Contratamos un tour con el hostal para ambas cosas. Para las dos había que levantarse a las 06:30 am (desde que estamos en Filipinas, por una cosa o por la otra, siempre madrugamos) y tomar sendos autobuses/furgonetas hasta el lugar en cuestión.

IMGA0291-1 Lo primero fué el río subterráneo. Después de una furgoneta para enanos y un barco ruidoso nos dejaron en la isla donde se accede al río. A la entrada nos esperaba una legión de monos-roba-cámaras-y-comida y lagartos que podrían ser los extras de Parque Jurásico (monitor lizard se llaman). Por supuesto fueron la sensación y los acribillamos a fotos.

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IMGA0314-1 Para entrar al río tuvimos que pasar por un complicado sistema de registro de nombres, colas aleatorias y turnos inexplicables muy a lo filipino, pero valió la pena. Solamente la entrada al río te hace sentir muy aventurero.

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Entramos en un barco con otras tantas personas, una de las cuales llevaba la linterna. Desgraciadamente el portador de la linterna fué el tío que tenía parkinson y una histeria mal contenida, porque no dejaba el foco quieto ni un segundo. Creo que si hubiese movido la linterna un poquiiiito más rápido, habría iluminado toooda la cueva de golpe.

La cueva no nos impresionó como cueva (las hemos visto espectaculares a estas alturas), pero sí como río. La sensación de navegar ahí dentro, moviéndote con total serenidad por ese paisaje es algo que vale la pena experimentar.

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45 minutos más tarde salimos encantados, mojados y con alguna cagada de murciélago encima. Fué genial.

Volvimos al hostal cansados de tanto viaje pero con ganas de más emociones, así que contratamos el segundo tour: Bahía Honda

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Otra vez a madrugar, autobús y barco. El barco nos llevó de isla en isla (Island Hopping le llaman) hasta 3 islas diferentes. La experiencia, y no por desmerecerla, se resume así:

  • Playas de película
  • Agua cristalina
  • Sol de espanto
  • Una comida de puta madre (cerdo, pescado fresco, verduras) en plan picnic en la playa
  • Mucho snorkel, con unos corales bonitos y bastantes peces (no de gran tamaño, pero buen colorido y variedad)

Otro día genial. Volvimos cansados pero animados. Palawan era el primer tanto positivo para nosotros, dejando el marcador así: Filipinas 2, Bichos 1.