octubre
30
Escrito en Egipto por admin el 30-10-2009

Nos levantamos temprano para estar a las 9 preparados para el nuevo descubrimiento del día. Preguntamos a un taxista mayor que accedió a llevarnos a todos los lugares que teníamos previstos durante todo el día por 150 libras egipcias.

Nuestro taxista era muy educado, discreto, eficaz, prudente y muy profesional. Tuvimos suerte porque la mayoría intentan timarte o venderte algo.

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P1100193 Empezamos la mañana con los Colosos de Memnón. Dos estatuas enormes que representan a Amenhotep III y que daban la entrada a los demás tesoros del Valle.

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A pocos minutos llegamos al Valle de los Reyes donde se enterraban en el Imperio Nuevo a los faraones. Una vez llegas al recinto pagas la entrada  correspondiente que te da derecho a entrar en 3 tumbas de un total de 62, hay que escoger bien. La entrada vale 60 L.E. ,30 para estudiantes como es nuestro caso.

Cuando pasas las taquillas tienes que pagar un minitrenecito por 4 L.E. que te traslada unos  500 metros que como el camino hace curva no ves el final y piensas que hay más trecho. Previamente te han sustraído cámara de foto y vídeo y no puedes hacer una puñetera foto.

Entonces quieres ver la tumba de Tut AnkH Amun (Tutankamón para los amigos) pero esa tumba es especial porque se tiene que pagar 100 L.E. extras (50 para estudiantes). Para hacernos una idea, cada tumba está excavada en la montaña y puede tener mayor o menor profundidad, la riqueza está en sus pinturas que en algunos casos se conservan con una belleza y colorido impresionante representando escenas de embalsamamiento de faraones o del libro de los muertos.

Decidimos entrar en la de Tutankamón porque sus sarcófagos y féretros en el Museo de El Cairo eran impresionantes. El morbo de esta tumba es que la momia de Tutan está dentro e incluso muerto impone. A Jordi se le ocurrió la feliz idea de hacer un vídeo con el móvil que no pisparon, pero el guardián lo pilló. Naaaada, no problem, nada que una propinilla-soborno no pueda arreglar en Egipto.

Animados nos fuimos a otra de las tumbas importantes, Ramsés VI, también por un coste extras de 25 L.E estudiantes. Este faraón fue mucho más poderoso e importante, y su tumba estaba acorde con su posición. Las pinturas, relieves y jeroglíficos sobrecogían por la elegancia y el colorido. Era preciosa. es fácil imaginar el Valle lleno de esas tumbas repletas de objetos, paredes con jeroglícios y color, muchísimo color.

La tercera tumba en importancia era la de Sethi I, pero estaba cerrada porque un grupo de egiptólogos yanquis habían pagado para tenerla para ellos solitos, ratificando nuestra idea de que en Egipto el dinero (y ni siquiera mucho) lo consigue todo.

Así que fuimos a ver otras tres tumbas al azar, si mal no recordamos vimos la de Ramsés IX, Ramsés III y creemos que la de Tuthmose.

Saturados por el calor del desierto y las 3 horas de tumbas, decidimos saltarnos el valle de las reinas,por ser mucho más pequeño y albergar como tumba importante sólo la de Nefertiti. Teníamos que elegir ver otras cosas.

Le dijimos a nuestro taxista que nos llevase a ver el Rameseo pero como se podía ver por fuera perfectamente, el día se nos hacía corto y no parecía nada del otro mundo comparado con lo que nos esperaba decidimos ir al Templo de Hatshepsut o como ellos lo llaman Al-Deir AL-Bahari, igualito.

El templo era una auténtica pasada, en medio del desierto, con una montaña como fondo parecido a un cañón y el templo literalmente incrustado en la roca. Una delicia para la vista, nos perdimos entre las columnas igual que si fuese una película. El tiempo pasaba deprisa y no paramos ni para comer.

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pano_6 Nos apañamos unas patatas fritas, galletas y muchísima agua (los listos la cobran como si fuese champange) que racionamos durante todo el día.

De allí condujimos entre la polvorienta carretera hasta el Templo de Ramsés III o Medinet Habu. La entrada monumental representa a Ramsés castigando a prisioneros en presencia de los dioses. El templo es espectacular por lo tanto unas imágenes harán más justicia. Lo mejor es que estábamos casi solos, ideal para comerse unas papitas a la sombra de una palmera y disfrutar de las vistas.

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P1100287 Saliendo de allí con pocas fuerzas por las casi 6 horas ya de camino y sol, llegamos a Deir Al- Medina, que no es otra cosa que el Valle de los Artesanos que construían la tumbita de Tutmosis. Decidieron ir enterrándose obreros y artesanos en ese mismo lugar. Las tumbas son pequeñas, no tienen relieves ni jeroglíficos pero no por eso dejan de tener mucho encanto. Además desde la colina que ocupa el poblado se podían ver las vistas y la luz como iba disminuyendo poco a poco.

 

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P1100292 Volvimos contentos al hotel, los pies llenos de polvo, las marcas del sol de las zapatillas en los pies, sudados, cansados, con hambre, medio muertos y con 75 euros menos por pareja debido a entradas y taxi. Pero la verdad, no dudaríamos los cuatro en recomendar esta experiencia o repetirla de nuevo

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octubre
29
Escrito en Egipto por admin el 29-10-2009

Llegamos con retraso a la estación de Luxor, en vez de a las 6:10 de la mañana eran casi las nueve. El camarero de nuestro vagón, como no, reclamó su propina. Aquí todo el mundo quiere propina, para ir al lavabo incluso dentro de un recinto en el que has pagado entrada, si te dicen dos frases dentro de un monumento, etc.

Como pringados cogimos un taxi por 20 libras a nuestro hotel. Nos creímos que Luxor tenía un millón de habitantes y que nuestro hotel estaba a 6 kilómetros del Templo de Karnak. En realidad Luxor tiene unos 150.000 habitantes y el templo en cuestión está como mucho a un  kilómetro.

Las bandadas de taxis van detrás de los guiris como nosotros sin tregua, todo el mundo te ofrece algo. Nos estamos acostumbrando.

Cuando subimos a nuestras habitaciones nos sentimos reconfortados: amplias, limpias y con piscina en la terraza. Aunque algunos de nosotros no descansamos y la cama parecía más que apetecible, no nos permitimos el lujo de acercarnos para no caer en la tentación. Dejamos nuestras cosas y salimos  rumbo a Karnak.

P1090950A la llegada ya se ven los autocares llenos y las hordas de turistas bajo un sol que ya pica de buena mañana. Va a ser un día duro, pensamos.

El templo de Karnak estaba dedicado al culto del dios Amón. Nada más entrar se ve dos pilonos precedido por una avenida de esfinges con cabeza de carnero, símbolo del dios Amón. Durante siglos fue el centro religioso más influyente de Egipto.

La entrada es espectacular, sobre todo si es el primer templo que visitas. Nos quedamos embobados con las murallas de entrada y el patio durante media hora.

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P1090952 P1090986 P1090973 P1090978  Cuando pensábamos que habíamos visto lo mejor, entramos en ese patio de columnas (sala hipóstila) y faltaban las palabras (que feo es que todo lo que le sale a uno son expresiones de la infancia, como “flipante”).

Nos entretuvimos ahí otra media hora (3 veces más que la horda de turistas media, cuyas oleadas pasaban cada 10 minutos), sacando decenas de fotos sin poder meter en una sola lo fantástico de ese lugar.

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El templo seguía y seguía ofreciendo nuevos espacios, estatuas e inscripciones, pero nada igualó la impresión que sentimos al entrar a esas sala. Aún así pasamos más de 3 horas y media en Karnak, hasta que el sol y el cansancio pudieron con nosotros.

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P1100077 Volvimos al hotel. Jordi, Fani y Sandra se fueron a la piscina. Sebas durmió una siesta larga hasta las 17:00. A esa hora decidimos ir al templo de Luxor (a 500 metros de nuestro hotel) a ver el atardecer sobre el templo.

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P1100110 P1100129 Entre una cosa y otra llegamos cuando el sol ya se había puesto y encendían las luces que iluminaban el templo de noche. Es una forma muy distinta de ver un templo (con iluminación artificial), en absoluto menos bonita que con la luz del día.

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DSC_0392 P1100142 P1100164 P1100160 P1100150 P1100152 Nos permitimos el capricho de pagar 80 LE (10 €) por cuatro helados en una terraza justo delante del templo y empezamos a caminar por el mercado local.

El mercado local es como todos los mercados para turistas (véase El Cairo), lleno de baratijas y vendedores muy pesados invadiendo tu espacio vital de 3 en 3. Hasta que de pronto, se acaba. De repente dejas de oír a los vendedores y las tiendas ya no tienen suvenires peluqueros, farmacias, tiendas de comida…volvimos a entrar en el verdadero mercado local.

Después de unas 10 calles por el mercado real (nada que ver con el turístico, aquí la pobreza se ve y se toca) nos metimos por error en uno de los barrios obreros. Edificios sin acabar, sin ventanas y con mínima iluminación en las calles. La gente nos saludaba amable y empezamos a sumar una cola de niños a nuestro alrededor. Jordi se asustó un poco y decidimos salir de ahí, con la cola de niños a nuestras espaldas.

Eran aproximadamente unos 6 niños, entre los 6 y los 10 años. La mayor de todos era una niña con unos ojos enormes y un pelo rizado que le llegaba hasta la cintura. Enseguida se pegó a Sebastián mientras los otros niños iban pidiendo de uno a otro.

Pasaron unas calesas de caballos llenas de japoneses por el mercado local y casi todos los niños nos abandonaron para ir a perseguir japoneses. Todos menos la niña, que le decía con gestos a Sebastián que no les hiciera caso, como disculpándose por su “rapacidad”. La niña no hablaba ni palabra de inglés.

Sebas – Eh, gente! Creo que esta niña intenta decirnos algo que va más allá de pedir dinero. Ha dicho algo de madre y me ha señalado…o quiere que la adoptemos o alguna otra cosa, pero no es sólo dinero

El grupo – Anda! Deja de filosofar, que lo que quiere es dinero, como todos

Sebas – No lo sé…tengo la impresión de que hay algo más. Sandra (la que lleva el dinero), cómprale algo en esa tienda que nos está señalando

Sandra – Ok, le compro la Coca Cola para que nos deje tranquilos.

 

Y entonces es cuando una niña de 10 años nos da una lección de humanidad que nos deja a todos a la altura de las cucarachas. En lugar de señalar uno de tantos caprichos que un niño te pediría, nos pide un cartón de leche. Le pedimos al tendero que nos dé 2 y nos cobra una cantidad exagerada. Sandra entra en cólera explicándole que era para la niña, que qué clase de buitre era para estafarnos incluso cuando estábamos intentando ayudar a alguien. Al final pagamos los 2 cartones.

La niña le da 2 besos de enorme gratitud a Sandra, nos saluda y se va. Lo que intentaba decirle a Sebas es que tenían un niño pequeño (baby) y que necesitaban darle leche.

Eso nos marcó toda la noche. La altura moral de la niña (cuidando de su familia a esa edad) y la bajeza del vendedor…sumada a nuestra manía occidental de presuponer siempre malicia se nos quedó en la cabeza hasta bastante entrada la noche.

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octubre
28
Escrito en Egipto por admin el 28-10-2009

El día empezó para nosotros muy tranquilo, sin madrugones y un desayuno relajado. Pocos minutos antes del check-out nos dirigimos al Museo Egipcio de El Cairo.

Allí se amontonaban las decenas de turistas y tras pagar la entrada y una propinilla al taquillero que nos guardó las mochilas con todas las cámaras (están prohibidas en el Museo) nos adentramos a los misteriosos mundos que nos pudiera ofrecer aquel edifico.

Como no hemos podido sacar fotos no os podemos enseñar ni el contenido ni el continente del Museo. En cuanto al contenido, la colección es espectacular, estatuas colosales egipcias, sarcófagos rodeados de jeroglíficos, momias, así innumerables objetos valiosísimos se exhibían en cualquier rincón del Museo.

La joya era sin dudarlo la cámara mortuoria del faraón Tutanhkamon. Se podía observar su máscara, su trono, el sarcófago, todos los objetos personales del faraón que fueron llevados a su tumba. Un entierro sencillo, con una cámara dentro de otra en un total de 3 forradas de oro. Un tipo sencillo con 3 sarcófagos uno dentro de otro a cual más increíble. Animalitos disecados también en la tumba para su vida próxima en el más allá. En definitiva un chaval de 19 años (edad que tenía cuando murió) convertido en un faraoncillo venido a menos un pelín egocéntrico.

La visita al museo mereció la pena, la muestra es que estuvimos entretenidos unas 3 horitas que para muchos (excepto Jordi) fue más que suficiente.

Nota: aunque hayas pagado la entrada de museo y/o cuenta de restaurante al ir al lavabo te van a pedir propina si quieres que te den papel. Acabas violentándote un poco y llevándote tu propio papel. Jordi estuviste lento…

Salimos a comer en nuestro ya conocido restaurante Felfela y nos dirigimos al barrio Copto a ver la Iglesia colgante.

Para llegar cogimos el metro que nos dejaba justo delante de Museo Copto, a esas horas de la tarde ya cerrado. Caminamos un poco perdidos en busca de la Iglesia, por callejones oscuros, sucios y un poco peligrosos. Reculamos nuestros pasos hasta que la encontramos.

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Estábamos fuera de horario del recorrido turístico pero nada que 20 libras no puedan solucionar. La Iglesia Colgante a parte de impresionar porque no deja de ser un minireducto católico en una ciudad musulmana, asombra ver como se han conjugado las dos religiones en una decoración caótica pero a la vez muy harmónica. Era muy bonita, la verdad.

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P1090933 Salimos de allí sin perder mucho tiempo, teníamos que regresar al hotel, comprar provisiones para el tren de esa noche hacia Luxor y recoger nuestras mochilas.

Salimos a las 19:30 del hotel , el tren salía a las 20:45 desde la estación de Giza. Cogimos un taxi con taxímetro, ohhhhhhh!!!!!! existen!!!!!. Pero empezó nuestra pequeña odisea. No sabíamos si el taxista entendía donde queríamos ir y eso nos puso un poquito nerviosos porque era demasiado tarde para arrepentirse, estábamos en pleno atasco en el Cairo. Los minutos corrían y nos movíamos demasiado. Después de preguntar a un transeúnte en inglés que nos confirmó que íbamos en dirección correcta estábamos un poco más calmados.

Pero no nos movíamos, Jordi empezó a “reposar” la cabeza (=dar cabezazos) en la mochila que cada uno llevaba encima porque no cabían en el maletero. Fue el primero en caer en desesperación, luego vino Fani que no sabía si abrir ventanas, cerrar ventanas. Eran las 20:10  y no nos movíamos mucho. Entonces empezó a decaer Sandra, le entraron ganas de gritar, tocar el cláxon y matar, sí sí matar. Y finalmente Sebas cayó con todos y las risas nerviosas no paraban.

Alá estaba con nosotros y se hizo un claro, llegamos con 10 minutos de margen. Porque a ninguno de los 4 en el estado de nervios se nos ocurrió pensar que a lo mejor, y sólo a lo mejor los trenes egipcios venían con retraso.

Efectivamente, vimos pasar 3 trenes delante nuestro un poco tétricos y finalmente llegó el nuestro, supuestamente Deluxe porque es el único que pueden coger los turistas. 21:45.

Nos acomodamos en los camarotes, bastante correctos y nos sirvieron una cena basada en arroz, escalopín y algo que pretendía ser carne.

Nos alejábamos de El Cairo camino a Luxor con muchas ganas, y aunque todos no pudimos dormir del todo bien, después del desayuno incluido y la puta propina salimos a comernos la pequeña ciudad a pleno sol.

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octubre
27
Escrito en Egipto por admin el 27-10-2009

Tercer día en El Cairo, y hoy toca mercado. La idea era visitar el Khan El Khalili, el mercado por excelencia en todas las guías de viaje (mercado árabe lleno de cachibaches, especias y follón).

Después de otro kami-taxi (taxi kamikaze) llegamos a la entrada del mercado. Los primeros 50 metros estuvieron llenos de “Eh amigo!”, “Mira aquí, no compromiso”, incluso algún “Shakira, Pantoja, Hola pepsicola”. Eso nos hizo pensar que estábamos en el mercado correcto, una trampa de turistas esperable.

Sin embargo, pasados esos primeros 50 metros, las tiendas dejaban de mostrar bizarros souvenirs para dar paso a bienes de primera necesidad. Los comerciantes ya no nos hacían caso y despertábamos más curiosidad que ambición.

Entonces nos dimos cuenta de que era el mercado de verdad, y que probablemente aquí no veían turistas demasiado a menudo. Estábamos sólo a 1 calle del mercado turístico, pero aquí los touroperadores marcan su “línea invisible” en el suelo y de ahí no se sale. No es la primera vez que lo vemos, pero aquí esa línea no es nada sutil.

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Después de atravesar 500 metros de colchas, especies, cacerolas, ferreterías y comestibles (en un barullo infernal donde las mercancías se transportaban de puesto a puesto por el mismo pasillo que circulaba la gente) salimos a una calle menos turística aún. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos y entrar, ahora sí, en el mercado diseñado específicamente para nosotros, los guiris.

Aquí acaba lo interesante, porque los mercados “zoco” para turistas son todos muy parecidos. Hay 3 o 4 tipos de tiendas, y se repiten una tras otra (alfombras, lámparas, souvernirs y especies).

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P1090874 P1090853 Por suerte (y por la insistencia de Jordi que a menudo tiene buena recompensa) acabamos en un pequeño local llamado Fishawy, un coffee shop centenario en el que descansamos y nos relajamos con unos tés a la menta.

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P1090877 De ahí nos fuimos a sentar delante de una mezquita, justo en el momento en el que todos los muecines se ponen a llamar a los musulmanes a la oración. La gente entra poco a poco al principio, pero los rezagados vienen al trote, como quien llega tarde a clase. Hay un ambiente de camaradería entre todos los que entran.

En medio de ese momento tan íntimo al que acudimos como privilegiados espectadores, una turista italiana, en tirantes y falda, se pone justo delante de la puerta de la mezquita y permanece ahí durante unos 5 minutos esperando a que su avergonzado marido le haga una foto. Queríamos matarla. En el Cairo hay decenas de mezquitas abiertas al turismo, donde son muchísimo más tolerantes que en la mayoría de países árabes…son pocas las que han dejado exclusivamente para la oración, y tu decides plantarte justamente en ESA en la que no pueden entrar mujeres. Tanto idiota y tan pocas balas!

Se nos ocurrió dar un paseo “tranquilo y romántico” por la orilla del Nilo. Los egipcios lo hacen, y pensamos que estaría bien hasta que nos dimos cuenta de que no compartimos con ellos la idea de un paseo romántico (lo de tranquilo no existe en El Cairo…sencillamente han eliminado el concepto)

Estas barquichuelas que veis en las fotos con más luces que una discoteca de los ochenta emitían una música infernal a 300 decibelios. Encontramos un punto en el que eso se unía a la perfección con el ruido del tráfico del Cairo, para crear algo parecido a la experiencia que puedes tener si metes la cabeza en la turbina de un 747. Precioso.

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La verdad es que nos reímos de nuestra ingenuidad. Luego encontramos un parque de pago donde podías caminar más tranquilo (por supuesto, lo vimos desde la puerta)

Nos tomamos algo en el KFC del centro, donde vimos atónitos como una mujer le cambiaba los pañales sobre la mesa donde más adelante se comían las hamburguesas. Decidimos no  comer en un KFC en Egipto.

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Comimos de nuevo en Felfela donde se cena genial y el ambiente es agradable. Mañana nos vamos del Cairo, y aunque sus tesoros hacen que venir valga la pena, ninguno de los cuatro va a echarlo de menos.

La mejor definición que hemos encontrado del Cairo: Es la tierra y la mugre que tienes que apartar para acceder a determinados tesoros.

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octubre
26
Escrito en Egipto por admin el 26-10-2009

Este es el día que todo el mundo espera cuando vienes a Egipto. Es lo que todo el mundo te pregunta cuando vuelves de Egipto, y es el motivo por el que mucha gente viene a Egipto. Las pirámides.

No vamos a dar rodeos, lo haremos esquemático:

 

  • Entramos con nuestros carnets falsos de estudiantes (a Sebas, con la Barba, se lo pidieron para confirmarlo varias veces)
  • Nos pateamos el recorrido enterito. Por lo general (el 99% de los visitantes) van de una pirámide a la otra en autobus, taxi o camello. Nosotros teníamos un taxi a nuestra disposición (por 38 € lo tienes para todo el día), pero preferimos patearnos la arena del desierto para ver todos sus ángulos.
  • Nos llovió en el desierto. Lo repetiremos. NOS LLOVIÓ en el PUTO DESIERTO.
  • Las pirámides están en Giza…al igual que el KFC, el Pizzahut y miles de edificios. Esa imagen que la gente tiene de un turista solitario acercándose desde el horizonte a camello hasta unas recónditas pirámides en medio del desierto…bueno, ahora sabemos que esas pirámides estarán en otro país, pero no en Egipto. Aquí faltan 2 Km. para que puedas venir en metro.
  • Las pirámides huelen que apestan a humedad…espera un momento ¿es que se puede entrar? Si! Sinceramente, Jordi era el único que lo sabía…nosotros ni idea de que estuviesen abiertas al público.
  • Que estén abiertas al público te permite ver como alguien considera que “Omar x Jasmina” es una frase que debe quedar inmortalizada a golpe de navaja en una maravilla de 4000 años de antigüedad (lo dicho, estos viajes hacen que quieras a la mitad de la humanidad en el fondo del océano)
  • Bajar a la cámara mortuoria nos dio agujetas al día siguiente, pero es una experiencia muy bonita (no es como en el templo maldito, no había un pedrolo de 2 toneladas rodando detrás de nosotros, pero es algo que no se olvida)
  • Las esfinge decepciona un poco, pero es que las expectativas eran enormes (son los iconos más repetidos del continente africano y uno de los top 10 en la imaginación de medio planeta).
  • Entramos sólo en 1 de las 3, Khafre (nos habían dicho que son todas más o menos iguales)

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P1090703P1090688 P1090718 P1090726 De ahí nos fuimos a Sakkara, una necrópolis del antiguo Egipto, donde están las pirámides más antiguas. Lo cierto es que a nivel arquitectónico tiene muchos más detalles que Giza. Muchos grabados en buen estado, carreteras pavimentadas y pasillos de columnas en un estado de conservación difícil de imaginar en un país donde la vigilancia de estas joyas es tan escasa (aquí había más grafitis de amor adolescente)

Nos encantó pasear por una carretera pavimentada donde las hordas de turistas no se adentraban…era como tener la necrópolis para nosotros solos. Encontramos incluso un grabado con pigmentación azul aún visible (el único colorido que hemos visto hasta ahora).

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P1090763 P1090767 Finalmente, y a pesar de que nuestro chófer quiso escaquearse aduciendo que cerraba a las 15:00, fuimos a Darshur (que evidentemente, no cerraba a las 15:00). Después de los sobornos y tickets de rigor, nos plantamos en la pirámide roja.

Nos pareció mucho más impresionante que Khafre. La bajada era espectacularmente larga y estrecha. La primera cámara daba paso a una segunda, y esta, a través de una escalera, a la cámara mortuoria que había sido escondida tras una falsa puerta (como en las pelis!)

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DSC_0141  Justo antes de irnos, y en la lejanía, divisamos la única “chapuza” egipcia de la que tenemos constancia. La pirámide romboidal, con 2 ángulos distintos. Por lo visto empezaron con un ángulo demasiado ambicioso, y cuando vieron que no era estable decidieron cambiar a medio camino. No era cuestión de empezar de cero…

P1090824Un día muy completo que acabamos con una buena cena y durmiendo como los ángeles (ya no nos despierta ni el grito del Muyaidin a las 04:30 de cada día)

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octubre
25
Escrito en Egipto por admin el 25-10-2009

Empezamos nuestro circuito de turista autodidacta, espoleados por las ganas de conocer todo lo que valiese la pena del Cairo y dispuestos a jugarnos la vida (literalmente) en cada cruce.

El primer punto del día era la Ciudadela (Citadel) construida por Saladino en el siglo XII. Además de incluir 2 mezquitas (una de ellas con cúpula plateada), la ciudadela ofrece unas vistas completas del Cairo desde las alturas.

El taxista que nos dejó en la puerta tuvo que pagar su “colaboración” con la policía, algo que desgraciadamente nos tocará ver muy a menudo en Egipto.

En la entrada empezó el regateo. A diferencia de los que vienen en autobuses, nosotros pudimos desviarnos 20 metros de la entrada principal y comprar  2 botellas de agua por 15 libras egipcias (lo normal habrían sido 6). A los pobres desgraciados que venían en el tour, no les dieron opción…una vez atrapados ahí dentro las latas de cocacola iban a 30 libras!

Entramos con nuestros carnets de estudiantes falsos (hechos en Bangkok hace un año) por la mitad de precio y empezamos a sacar fotos como buenos guiris.

No es la primera vez que hemos visto una mezquita, y en esta el techo era especialmente interesante (por un color verde-azulado que no hemos visto en otras). La visita en general estuvo bien, pero lo mejor fueron las vistas de la ciudad.

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En la panorámica se podían apreciar los enromes contrastes de la ciudad, que ha ido creciendo desordenadamente según circunstancias muy particulares. Bloques de edificios blancos se alzaban en manojos entre construcciones más antiguas y polutas. Ruinas de la ciudadela se fundían con barrios pobres, y las mezquitas salpicaban barrios ricos y pobres por igual, como si crecieran en cualquier hueco que la ciudad dejara.

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pano_2 Las impresiones que nos llevamos de estas vistas cuadró (días después) con lo que nos tocó ver y caminar por el Cairo. Sin ir más lejos, rodeando la ciudadela, entramos en una calle donde muy pocos turistas se ha visto (las miradas clavadas en la nuca de todos los locales así nos lo sugirió), donde acabamos comprando unos bollos de pan para matar el hambre. Al final comimos en un bar de la zona, con otros locales, mientras infinitos versos coránicos le daban a todo un aire satánico-árabe muy curioso (esos versos los emitía una televisión de plasma de 42”, con un cartel de “24 Hours Open” de neon encima)

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De ahí a Ibn Tulum, la mezquita más grande del Cairo (y por su tranquilidad la que más nos ha gustado). Estábamos prácticamente solos.

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P1090632 P1090630 Al salir tuvimos otro encuentro con la policía local y sus costumbres. Varias personas (civiles), persiguieron a un chaval de unos 25 años. Suponemos que habría robado algo. Lo engancharon 50 metros más adelante, y lo traían agarrado entre dos. Uno de los dos le iba dando puñetazos mientras lo traía hacia los policías, uno de los cuales se percató de nuestra presencia.

Enseguida empezó a hacer señas hacia nosotros y a gritar “No, no” (es decir, “No ahora, que te ven los guiris!”. Nos echaron de ahí muy convincentemente, y sólo nos quedó suponer la que le iba a caer al pobre desgraciado.

Sentimos asco, mucho asco al ver a todos los policías trabajando para crear el linchamiento perfecto lejos de los ojos de los turistas. Esto no es democracia ni nada parecido. Es un estado policial donde se alimenta un cuerpo de policía gigantesco para mantener a la población atemorizada y en su sitio. Los musulmanes aún no han encontrado la fórmula para conjugar religión y democracia sin tener pistolas a mano (lo mismo vimos en Turquía).

DSC_0075Acabamos el día elevándonos aún más, para ver el Cairo de noche desde lo alto de la Cairo Tower. La verdad es que la ciudad es más bonita de noche, cuando las fachadas polvorientas no se ven y los coches, además de hacer un ruido infernal, te regalan con cientos y cientos de luces rojas haciendo obediente caravana en cada autopista.

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