La Ruta de la Seda

Nuestro destino final del día es Goris, en el sur del país pero haremos unas cuantas paradas por el camino.

Bordeamos el lago Sevan de nuevo por la carretera que corre paralela al lago. Cuanto más lejos de Dilijan y Sevan estábamos, más auténtico y menos turístico nos parecía. Seguimos así hasta llegar al cementerio de Noraduz. Es un cementerio medieval lleno de jachkares (cruces de piedra), en total unos 728 (la mayor concentración en Armenia). La visita es muy recomendable, aunque sólo sea por las amables señoras que venden souvenirs en frente de la entrada. De nuevo, la sensación de estar solos en un lugar fantástico lleno de historia.

Una vez acabamos la visita al cementerio, empieza la siguiente aventura por una carretera que nos ofreció un paisaje espectacular, gigante y sobrecogedor, pese a la sinuosidad de las curvas. No podíamos dejar de para para hacer fotos de cada rincón. A la carretera se le conoce como paso de Vardenyats, peligrosa pero de una belleza singular.

En el camino pudimos admirar la Caravanserai Orbelia, construida a 2400 metros de altitud, está en increíblemente buen estado. Nos pudimos imaginar como sería estar en la ruta de la seda. A la salida había una pareja de entrañables armenios a los que les compramos un par de cuchillos de obsidiana y que no pararon con obsequiarnos con frutas y licores.

Con el ánimo en todo lo alto paramos a comer en un restaurante a la orilla del río antes de parar en el monasterio Noravank. El monanterio está emplazado en un cañón natural y es patrimonio de la Humanidad. La carretera de acceso al monasterio ofrece unas vistas impresionantes, así como desde el monasterio mismo. La verdad es que el lugar deja sin palabras, no sólo por el monasterio en sí, sino por el emplazamiento rodeado de una naturaleza abruma.

Así, sorpresa tras sorpresa, continuamos el camino a Goris, que no dejó de ofrecernos paisajes increíbles.

Llegamos de noche a Goris, donde las carreteras no están señalizadas, no hay iluminación y todo es nuevo para nosotros. Nos costó encontrar el hotel, pues el GPS nos daba en tres  ocasiones , tres ubicaciones distintas. Sino llega a ser por Ara, un guía local que hemos contratado para destos días en Goris, aún estaríamos dando vueltas por la ciudad.

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