Chiatura y Katskhi Pillar

Nati y Jaime partían a Barcelona ese día. Martín, Ana y sus hijos decidieron quedarse por la ciudad y descansar en la piscina del hotel. Sebas, Sandra y los niños, junto Remei i Joan Carles seguimos de ruta a ver cosas un pocos diferentes.

Primera parada Chiatura, una ciudad anclada en la época soviética, al menos sus edificios, con un teleférico que estaba funcionando al parecer hasta julio. Llegamos tarde con lo que no pudimos montarnos. Estuvimos de búsqueda por la ciudad para avistar algún vagón colgado o alguna estación olvidada. La ciudad guarda ese ambiente soviético que te transporta a Rusia inmediatamente. Comimos en ese pueblo, donde no encontramos a nadie que hablase inglés, y seguimos buscando el telesférico, que en su día servía para transportar a los trabajadores de las minas de manganesio y posteriormente de los pueblos al centro de la ciudad.

No pudimos montarnos en ninguno, menos mal, porque su estado es deporable, pero pudimos verlos y hacer alguna foto.

Tras el intento fallido nos fuimos a Katskhi pillar, o traduciendo un monasterio encima de una formación rocosa en forma de columna. Lo curioso es que el monje vive allí arriba, hay unas escaleras vertiginosas para subir y bajar la montaña (cerradas al público) y un sistema de polea para que le llegue la comida.

Una visita interesante después de todo. Regresamos al hotel (1 hora y 20 minutos de camino) y descansamos un poco antes de volver a salir para degustar mejores vinos que platos georgianos típicos. Una de las conclusiones culinarias, es que no nos gustan los quesos de la zona a ninguno de los 10.

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