El Valle Sagrado Inca

Salimos en ruta hacia el Valle Sagrado. El día de hoy sería aprovechado para traslado hacia Aguas Calientes y poder ver mañana Machu Picchu.

Cogimos taxi (150 soles todo el día) hacia Pisaq, pero paramos antes en el Santuario animal de Cochahuasi,  para animales rescatados de manos de los humanos. La labor que realizan en ese centro es admirable y las atrocidades que puede llegar a cometer el ser humano en busca de animales exóticos es repugnante.

Allí nos encontramos con un tucán al que el dueño de un hostal le había cortado las alas y parte del pico, para que el animal no pudiese escapar. Ahora no puede volar y su alimentación es especial a falta de la punta del pico, por lo que no podrá ser liberado sino morirá. También había una pareja de pumas encontrados en una discoteca, a los que habían arrancados las garras y tenían drogados para que resultasen inofensivos…y unos bebés de vicuñas metidos dentro de un maletero y recuperadas en la frontera. Dan ganas de matar humanos.

En ese mismo santuario pudimos ver el vuelo del Cóndor, es un ave fascinante y enorme, si despliega sus alas puede llegar a medir 3 metros de envergadura, acojonante.

 

Salimos de allí comprando unos cojines de alpaca baby y unas zapatillas para Amalia.

Seguimos rumbo a Pisaq, cuando llegamos el día estaba realmente caluroso y es que el Valle Sagrado está más bajo que Cusco, 1000 metros aprox menos. Durante el trayecto las vistas son muy bonitas y los pueblecitos por los que pasamos estaban de fiesta, celebrando Santa Rosa de Lima.

Llegamos a Pisaq y tuvimos claro que queríamos un guía que nos hizo el recorrido en 1 hora. Pudimos observar de nuevo las terrazas de cultivo, la flora de la zona, las estructuras militares y los templos al Sol. Explicar todos los detalles en este blog nos resulta aburrido, porque los que entienden de verdad ya se han encargado de explicarlo detenidamente. Nosotros solo os pondremos las fotos y os recomendamos de verdad la visita. Algo que nos gustó mucho fue el cementerio precolombino, incluso pudimos con ayuda del guía visualizar las calaveras en la distancia.

Al acabar Pisaq, fuimos a comer Cuy, es como un conejillo de indias para que nos entendáis, peluchones y difíciles de comer si los miras a los ojillos,pero Sebas, Grau y Joan Carles no les vieron los ojos previamente y se comieron uno cada uno. Como decíamos antes estaba todo el mundo celebrando Santa Rosa de Lima, por lo que había bandas, la gente estaba en la calle y llenaba los restaurantes.

Salimos corriendo para llegar a Ollantaytambo y poder ver el conjunto arqueológico. Es más una fortaleza por sus muros enormes, y era un punto estratégico para dominar todo el Valle Sagrado.

El hecho de que las piedras estén trabajadas individualmente lo hace más bonito todavía. Nuestro guía fue un acierto, se adecuó a nuestro ritmo y sus explicaciones fueron muy interesantes. Como viene siendo costumbre los Incas estudiaron muy bien la salida del sol para marcar las estaciones, y lo reflejaban en cada una de sus construcciones. Como el Templo del sol, Había también construcciones militares, depósitos que servían de almacén  para poco tiempo , y otros de larga duración orientados a las corrientes de aire y mucho más altos ,para mantener los productos frescos durante más tiempo. También se podía ver las viviendas antiguas, el templo de las vírgenes (las mujeres no podían mirar directamente al sol ni a la luna por eso utilizaban el agua a modo de espejo).

Había fuentes y todo el lugar en sí era muy bonito, bello. Nuestro conductor nos contó una historia que le había contado su abuela y es que Ollantaytambo se fundó cuando el general Ollanta se enamoró de la hija del gran inca Pachacuteq, al ser de distinta escala social, este lo tomó como traición y lo condenó a muerte. Ollanta escapó con su séquito y se refugió en las montañas donde empezó la construcción de la fortaleza. Parece ser que Pachacuteq murió antes de dar con él, y el heredero permitió la unión del general y su hermana. No sabemos si es verdad porque por otro lado nos informaron que era la vivienda de veraneo de Pachacuteq… pero es una historia interesante.

Visto Ollantaytambo, salimos cuando se cerraban puertas y nos dirigimos al tren hacia Aguas Calientes, con Inca rail, 65 dólares ida y vuelta por adulto, 39 por niño. Nada barato. El tren es cómodo y te dan un refrigerio, nos parece caro para un trayecto de 1:40 minutos, pero la atención del personal es buena y el baño está muy limpio.

Llegamos a Aguas Calientes, es un pueblo bastante feo y nuestro alojamiento Hospedaje Fortaleza B&B muy muy muy básico. Es limpio pero oscuro, viejo, ruidoso y cutre en general.

No estábamos ahí por la belleza del pueblo sino para ver Machu Picchu.

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