Mojándonos de Nuevo en Manado

Esta entrada pertenece a la serie Indonesia
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Llegamos al aeropuerto de Bali sin saber si nuestro vuelo estaría anulado por los efectos del volcán o no…y tuvimos mucha suerte. Nuestro vuelo hacia Manado era a las 12:20…y a las 12:00 abrieron el espacio aéreo. Todos los que vieron sus vuelos cancelados fueron informados antes de entrar al aeropuerto, con lo que dentro estaba casi vacío…de lujo.

El vuelo fue bien, con peli incluida (a Hugo le estamos machacando la importancia del inglés) y la llegada según lo previsto – con el conductor del resort esperándonos en el aeropuerto.

Hemos venido a Manado con un propósito muy claro: bucear. Lo que no contábamos es con tener a Hugo con Paperas…así que no las tenemos todas con nosotros.

Al llegar Simone (holandesa, 62 años y la jefa del Resort) nos informó de que al día siguiente celebrarían un “Family Day” para todos sus empleados y nos ofreció unirnos. Decidimos que sería una buena forma de empezar y dar a los enanos un respiro antes de dejarlos solos con extraños. Esa tarde nos relajamos en nuestra habitación y en la piscina.

Al día siguiente salimos en 3 barcos llenos con otras 60 personas hacia Siladen, una isla cercana a Bunaken. Enseguida empezaron los juegos (carreras de sacos, llevar la canica en una cuchara con la boca y similares). El ambiente era muy bueno y pudimos compartir un momento íntimo con las familias locales.

Su humor es muy ingenuo, muy limpio, casi infantil (se tiran al agua, se hacen trampas). Son gente muy transparente y están siempre muy felices.

Sebastián participó en la competición de cuerda (tirar de la cuerda) y tuvo la suerte de estar con el equipo vencedor, aunque a nadie le importaba eso – en la mitad de los juegos las risas venían de quien era más descarado haciendo trampas.

Los niños lo pasaron bien las primeras 3 horas (sobretodo con los cangrejos ermitaños y los caracoles que corrían por la arena), pero a la cuarta ya estaban cansados y Hugo empezaba a pedir cuartel, así que volvimos en el primer barco.

Por la tarde decidimos hacer un “refreshment dive” para refrescar los procedimientos básicos y pillarle el truco a nuestro equipo y a los pesos – y nos fue muy bien, porque cometimos algunos fallos (como perdernos!) que ya no cometeremos en las inmersiones siguientes.

La primera inmersión fue bastante buena, con bancos de miles de peces pequeños y plateados y un coral muy decente.

Lo mejor es que al ser sólo una inmersión pudimos probar a los niños y respondieron muy bien. Cuando volvimos estaban la mar de pinchos y contentos de volver a vernos.

Nos fuimos a dormir reventadísimos y felices de haber podido ver otra vez los fondos submarinos de Asia.

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