Parque nacional Krka

A modo de resumen diríamos que tras un ferry  a las 7:45 dirección Split y desde allí una horita y poco cargados de bocatas llegamos al parque nacional Krka.

La entrada son 110 kunas por adulto y 80 por niño, una pasta. Un autobús te acerca a la zona de interés, por la que se puede pasear por unas pasarelas de madera. El paseo no llega a 2 km, es muy agradable, entre cascadas pequeñas, muucha agua y peces.

El ronroneo del agua, la sombrita en un día caluroso, la humedad del lugar y el madrugón hacía que a muchos de nosotros (excepto Remei y JC,que por muy temprano que tú te despiertes ellos están antes como en aquel tour en China ,Fani!!) nos entrase la morriña. Así que decidimos parar en un bar a comernos un bocata y unas coca-colas (a falta de red Bull y unos cafés vigorizantes…) que no sirvieron de nada.

Ir al lavabo después de la clavada de la entrada te cuesta 5 kunas más, vergonzoso.

Después del bar, hay una zona para tumbarse y para bañarse cuando la corriente no está tan crecida pero no nos pareció nada apetecible para bañarnos (por el frio y las algas). Atravesamos un puente que pasa por delante de las cascadas principales, llamadas Skradin, muy fotogénicas y muy bonitas. El recorrido es corto y fácil, aunque hay unas escaleras al final bastantes cansadas, sigo diciendo que con la falta de sueño lo veíamos todo más complicado.

Llegamos tarde para un paseo en barco a la isla de Visovac, así que decidimos hacerlo en coche y tomar una vista panorámica de la isla. El camino era serpenteante, y un poco agónico al pasar por un pueblo por el que la carretera lo atraviesa siendo de un ancho realmente claustrofóbico, vaya que no pasan dos coches uno al lado del otro ni de coña.

Llegamos a unas cascadas más pequeñas aunque en un entorno bonito, las cataratas Roski, acabamos justo cuando cerraban, a a las 19:00. Salimos camino a Zadar ya muy cansados y sin ganas de ver la isla.

Llegar a nuestro apartamento fue renacer, y decidimos tomarnos el día siguiente de forma más relajada: pasearíamos un rato por Zadar.

Nos alojamos en Villa Zaratina, el personal es excelente, súper amable y el apartamento muy bien equipado en una zona tranquila, residencial y al lado de la playa. Ojalá tuviésemos más días.

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