Para llegar al paraíso hay que pasar por Split

Salimos de Dubrovnik hartos ya de lluvia y nos dirigimos hacia Split, con el único propósito de dormir allí para poder coger un ferry hasta Hvar, la isla de vacaciones por excelencia de Croacia.

En total son unas 3 horitas en coche, pasando por una ciudad costera llamada Neum, la cual para poder atravesar hay que pasar la frontera de Bosnia y Herzegovina y volver a entrar en Croacia. Casi ni te das cuenta sino fuese por el control de aduana, que en Bosnia se cobra en euros y en que las matrículas de coches cambian de repente.

Cuando llegamos a Split era tarde, estábamos hambrientos y para movilizar a todo el grupo que fuese rápido comimos para nuestra desgracia en una cadena de comida rápida, pero en una hora y media habíamos pedido, comido, tomado el café y salido del centro comercial.

Nos dirigimos al centro para verlo antes de ir a descansar hasta nuestro apartamento. Fue una grata sorpresa pasear por el centro de Split. Pudimos ver el Palacio del emperador Diocleciano, el cual forma parte de la ciudad. Lo más interesante es el patio del peristilo, junto al cual también está la catedral presidida por una esfinge negra.

Los croatas no han sabido respetar la belleza del lugar, instalando un bar restaurante con cojines y mesitas en las mismas gradas del peristilo. Aún así la zona es muy bonita, subiendo unas escaleras llegamos a un vestíbulo donde la acústica era muy buena y pudimos descansar un rato de la gente escuchando un poco de música folclórica.

Visitamos las galerías subterráneas, llenas de tiendas de suvenires a los lados, la catedral  (hay que entrar para pagar, como todo en Croacia) y finalmente llegamos a la Riva, un paseo al lado del mar rodeado de palmeras y terrazas de bares. Con mucho ambiente, la visita fue más que agradable, sobretodo a la vuelta, cuando nos metimos entre callejas. Nos pareció más auténtico que Dubrovnik, cabe decir que un tiempo agradable hace mucho.

Nos fuimos  a nuestro apartamento amplio y cómodo para dormir antes de coger el ferry a Hvar, la isla de la fiesta, la isla más soleada de Croacia, la isla de moda y de la gente guapa…. ahí íbamos nosotros… a bajar la media.

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