Nos despedimos de Noronha

Esta entrada pertenece a la serie Brasil
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Se acabó.

Después de 5 días disfrutando de nuestras últimas inmersiones, quejándonos de lo caro que es todo, recorriendo la isla en booguie por caminos de cabras, cachondeándonos de lo mala que era nuestra posada, alucinando con las playas de revista y jugando con los enanos o evitando que Hugo se tragase media playa, nos despedimos de Fernando de Noronha.

El último día nos levantamos tarde por lo que nos pusimos en ruta bien entrada la mañana.Visitamos la bahía de Bodró, donde los niños se bañaron, y el centro Tamar de conservación y protección de las tortugas marinas. Comimoos en un restaurante buffet al peso, Flamboyant, rodeado de un parque con columpios. Se  nos estropeó un buggy por lo que Sebas tuvo que dar dos viajes al aeropuerto, todo en el último momento.

Han sido días intensos, tanto de convivencia en un alojamiento que llamaremos “extremo” como de aventuras (desde casi volcar con el booguie hasta bañarnos en las playas con algún que otro tiburón)

Nos vamos con un buen sabor de boca, pero con algunas críticas a la filosofía Noronhense. Como destino turístico, su calidad es comparable a otros paraísos que hemos visto en Asia (Tailandia, Filipinas). Su fondo marino es de lo mejorcito que hemos visto en Latinoamerica (solo podemos comparar con Belice, Honduras y Mexico), pero sin llegar a Malasia, Tailandia o Egipto. Las playas sí son de las mejores (si no las mejores) que hemos visto en el mundo (sólo comparable con Palawan)

En definitiva, tiene un poco de todo en su justa proporción, lo que hace de esta isla un destino excelente para cualquiera. Pero entonces toca mirar precios…

Y es que si la calidad es indiscutible, la relación calidad/precio ya no es tan maravillosa. Sacamos las cuentas y nos ha costado 450 € por día/persona (unos 2.000 € por pareja para los 5 días, incluyendo vuelos). Tened en cuenta que nos alojábamos en un zulo (lo más barato de la isla) y cocinamos nosotros casi siempre. El único lujo fueron 4 inmersiones por persona y los booguies por 3 días.

Por ese dinero pasamos 2 semanas en Tailandia, con inmersiones incluidas y comiendo fuera. Y en Filipinas ni te cuento. Nuestro veredicto es el siguiente: nos ha encantado la experiencia, y nos alegramos de conocer un paraíso más en el mundo…pero no vamos a volver, y para el que se lo esté planteando, que venga sólo si le sobra el dinero (no es nuestro caso) o si es su luna de miel.

Los brasileños están exprimiendo este paraíso con demasiada ambición.

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