Lençois Maranhenses

Esta entrada pertenece a la serie Brasil
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Después de un desayuno decente, nos dispusimos a trazar un plan de ataque, teníamos en mente 3 objetivos claros: cambiar dinero, conseguir los tours para hacer las actividades de más interés en la zona y comprar el billete de vuelta a Sao Louis en bus (no queríamos correr el riesgo de quedarnos sin sitio el día de vuelta).

En cuanto al primer objetivo: merda, había un banco pero no cambiaba dinero, tuvimos que sacar de cajero con la mega comisión que tuvimos que pagar. Ya se sabe, la banca nunca pierde.

Objetivo número dos, conseguimos tour privados, no hay otra manera de acceder a la zona ya que no se puede hacer por cuenta propia. Y tercer objetivo sin problemas.

La actividad empezó a las 14 horas. Un 4×4 nos vino a buscar a la pousada para llevarnos a los Lençois Maranhenses por 300 reales (los 4).

El 4×4 era imprescindible porque el camino se hace por camino de arena de playa y a través de dunas. Los botes y el traqueteo (dignos de Port Aventura) no impidieron que David y Hugo se quedasen dormidos.

Lençois significa “sábanas exendidas” que es lo que parecen las dunas, un parque de unos 1550 Km cuadrados. El paseo en 4×4 no tenía desperdicio, pasábamos entre pequeñas casas aisladas construidas en medio de la arena y rodeadas de vegetación.

Atravesamos un rio sobre una balsa con otros coches, una especia de mini-ferri.

Era espectacular y lo hicimos en un vehículo privado, pero había grupos de personas que iban llegando y llegando sin parar. Como hemos dicho antes, todos brasileños, menos nosotros.

Lo bonito de este lugar es que es un parque de dunas de arena de playa, enorme, gigante, cuando es época de lluvias  el agua se acumula entre las dunas formando lagos de agua dulce. Depende del año, el paisaje puede ser más o menos espectacular. Parece que este año ha sido escaso en lluvias en la zona por lo que hay pocas lagunas, aunque algunas son permanentes.

Después de una hora llegamos a la base, donde había unos cuantos jeeps, el sol abrasador, los niños untados en protector, y nosotros que pensábamos que visitaríamos primero una laguna y después de otro paseo en jeep, la otra.

Pero oh! sorpresa, no lo entendimos bien y salimos tan contentos con una toalla por familia, el protector solar  y la cámara de fotos. En la primera laguna solo te podías mojar los pies. Lo que no sabíamos era que de la primera iríamos andando hacía la segunda en medio de las dunas. Que petardos!! Menos mal que nuestro guía viendo que éramos unos padres irresponsables cargó para nosotros, más bien para los niños, agua helada.

Los esfuerzos y los calores, los sudores y sofocos no nos importaron, lo único importante es que los niños lo hayan pasado bien, y eso si lo conseguimos.

Todos disfrutamos al llegar a la segunda laguna y sin dudarlo nos metimos en el agua para refrescarnos, que estaba de muerte.

La primera laguna no tenía nombre porque era muy pequeña, pero la segunda se llama la laguna do Peixe y es permanente, así que en las zonas profundas hay algas y algunos pequeños peces.

Podías encontrar tu espacio pero la verdad es que había mucha gente, pero disfrutamos igual ante el paisaje y el agua fresca.

La vuelta nos pareció menos dura porque íbamos refrigerados y el lugar cada vez más solitario a medida que te alejabas de la laguna.

Había merecido la pena tanto viaje para llegar hasta aquí. Lo celebramos con una cena de hamburguesas para equilibrar un poco el presupuesto, y Hugo se hartó de puré de papas.

Nos acostamos temprano para salir en el siguiente tour a las 9 de la mañana.

Un comentario sobre “Lençois Maranhenses

  • edgar 27 julio, 2012 at 21:50 Reply

    holaaaaaa familuaaaaa veo k os lo pasais de ptm jejejej por aki se os echa de menos i como no esta pa conerselo al peke de la casaaaa er papal esta cn ganas de verlo k no veas weno eapwro k lo paseis genial i aprovexarrr un besaziooo

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