julio
31
Escrito en Islandia por admin el 31-07-2011

 

Ha amanecido con mal tiempo, llovía y hacía viento. Para complicarlo un poco más, y después de habernos gastado la pasta en la cena de anoche, hoy hemos decidido ahorrar yendo a degustar el desayuno que teníamos incluido.

El desayuno está en otro hostal, para el que hay que ir en coche porque está en el otro lado de la mini-ciudad. Allá fuimos. Al llegar estaba a tope y tuvimos que esperar a tener una mesa. El desayuno valió la pena.

Empacamos, hicimos unos bocatas para el camino y empezamos la ruta, que hoy prometía, casi 300 Km por carreteras curvas.

Los enanos se han portado bastante bien, y después de 2 horas de viaje por carretera difícil, había llegado la hora de sacarlos del coche y que jugaran un poco tirados por el suelo. Aprovechamos para calentarnos con unas sopitas de coliflor y darles de comer.

El camino de hora y media que nos esperaba se nos hizo más pesado, aunque paseamos por los fiordos de nombres innombrables, con paisajes  espectaculares.

Llegando a nuestro destino, Seydisfjordur, no lo vamos a escribir otra vez, empezamos a ver los picos de las montañas nevados, mientras transcurríamos entre bloques de nieve y cascadas de película. La niebla iba y venía, y cada vez eran más grandes las ganas de llegar.

Por fin vislumbramos el pueblo, que tiene apenas 700 habitantes, y llegamos al hostal. A primera vista nos pareció raro, pero hay que reconocer que es muy acogedor y la sala común es muy muy hogareña. Nos falta harina para hacer panqueques, pero hemos podido hacer unos tés mientras escribimos estas líneas.

Hoy hemos tenido un pulso con el pollo, a ver quien podía más, digamos que estamos en tablas. Después de una ducha, una teta y un poquito de juego se ha quedado frito. A ver cuanto tiempo nos da de tregua, porque es un niño insaciable en cuanto a estímulos, y nosotros ya tenemos una edad…

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julio
30
Escrito en Islandia por admin el 30-07-2011

Ya llevamos casi 1.000 kilómetros desde que iniciamos el viaje, y los enanos estaban empezando a pedir un descanso, así que pasamos 2 días en Hofn completamente apalancados en el hostal.

El pueblo no tiene nada de especial. Es un pueblo pesquero, con un puerto bastante movido y un restaurante muy visitado especializado en cigalas.

Nos pasamos 2 días calmando un poco a las fieras y nos regalamos con 300 gramos de colas de cigala por barba, por la módica cantidad de 40 € por persona.

La ruta que nos toca a partir de aquí nos adentrará en los fiordos del sureste del país…270 kilómetros hasta la próxima parada que pueden ser muy largos con estos monstruitos en la furgoneta.

Seguiremos informando.

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julio
29
Escrito en Islandia por admin el 29-07-2011

El hostal en el que dormimos (Hvoll) era una granja reconvertida y se notaba. El paisaje que lo rodeaba era lo que encontraríamos al lado de la definición de bucólico, así que nos dimos un festival de fotos con el enano.

Dejamos nuestro hogareño y limpio hostal, que pronto echaríamos de menos y nos dirigimos rumbo  Hofn.

La primera parada del camino fue un pequeño templo vikingo, reconvertido en iglesia. Nos dio ganas de gritar “Thooooor”, pero estaba cerrada, y desde fuera hace menos gracia. La foto es la típica de todas las postales.

La segunda parada en el camino fue para encontramos con Jokulsarlon, un lago que solo existe desde hace 75 años y en el que se puede ver icebergs que se dirigen camino de la playa. Sí, camino de la playa.

El glaciar va derritiéndose y dejando pedacitos de hielo que vagan por el lago, pasan un puente y desembocan en la playa, espectacular. Vimos ya icebergs en Argentina, camino del glaciar Upsala. Este lago es chiquito y con una mirada lo abarcas todo. Pero es igual de bonito.

Contratamos un coche-barca e hicimos un pequeño recorrido por el lago. Hugo se puso cabezón, tenía sueño y armó una buena dentro del barco, con un chaleco muy pequeño que le apretaba las mejillas. Sandra se las ingenió para darle la teta y se quedó frito.

La guía del barco nos explicó algunas cosas. Entre otras, nos dijo que el deshielo del glaciar no se debe al cambio climático, sino que el lago está en contacto con el mar, por lo que su contenido es mitad dulce mitad salado, y la sal derrite más deprisa el hielo.

Tuvimos la gran suerte de ver romperse un iceberg con su sonido característico, y de colofón a parte de ver una foca, nos comimos un pedazo de hielo de 300 años, sin duda, lo más viejo que nos hemos comido nunca.

El título habla de James Bond y es por algo, en este lago se han rodado escenas de algunas películas. Una de ellas es “Muere otro día” de James Bond, en que helaron artificialmente (efectos especiales) el lago para hacer la mítica escena de los 6 Aston Martin. Otra escena es la de Lara Croft, simulando ser Rusia, “Batman Begins” con la escena del aprendizaje de la espada. Seguro que hay unas cuantas escenas más.

Comimos unas sopas calientes de pescado, unos sandwiches y unos cafés. Emprendimos de nuevo el camino, y poco después llegamos a Hofn.

Hofn es un pueblo pesquero de unos 1700 habitantes, que es la leche en un país de 300000 o algo más.

Aprovechamos para hacer una buena compra que nos permitiese preparar papilla casera a nuestros enanos. La verdad, que se está convirtiendo en lo más difícil, poder hacer papillas y que se las coman, a veces de la excitación se ponen nerviosos y cuesta que coman como en casa. Hugo no para de pedir teta, teta en el hostal, teta en el coche, teta en las excursiones….

Después de una ducha, cenamos un buen salmón con ensalada y puré de patata.

Están siendo días completos, en los que acabamos agotados, pero no paramos de ver cosas increíbles. De momento el tiempo nos va acompañando casi siempre. No vamos a negarlo, hace frío, pero que carajo, estamos en Islandia.

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julio
28
Escrito en Islandia por admin el 28-07-2011

Sin pensar.

Te montas en la furgoneta por la mañana y te vas con los dos niños al glaciar más grande de Europa. Sin pensarlo demasiado.

Te plantas en la agencia que organiza los Tours con Hugo en un brazo y le preguntas “¿Tienes algo que pueda hacer en el Glaciar con esto?”. Te dicen que no.

Te lo piensas un poco. Haces turnos de dos en dos (Fani-Sandra / Sebas-Jordi) para cuidar de los enanos mientras la otra pareja se va al Glaciar. Te subes al próximo tour, que sale en 10 minutos.

Sin planificarlo.

Te subes al autobús escolar que conduce la versión islandesa de “Otto” (joven con pinta de fumeta, buen rollo y desprecio por las normas que dicen que no hay que mandar SMS mientras conduces un autobús).

Te llevan a la base de una de las tantas lenguas del glaciar y el paisaje es como el de Mordor después de la lluvia.

Alucinas.

Caminas sobre arena negra y ceniza volcánica reciente, rodeado de musgo superverde hasta que te paras y te pones los crampones (clavos de hierro para pisar sobre el glaciar sin resbalar). También te dan un hacha que te mueres por clavar en la cabeza de algún Zombie polar, pero no aparece ninguno.

opsymo OneEntonces pisas por primera vez el glaciar con tus crampones, y la sensación es increíble. El hielo cruje bajo la bota y sientes una pequeña vibración en tus pies. Estás en contacto con el Glaciar.

Paseas durante 90 minutos con Otto (o cómo él se hace llamar, Ingvar) y te explica un montón de cosas interesantes sobre la dinámica de un glaciar. Recuerdas las siguientes:

  1. El Glaciar se derrite por el sol. Cuando se acumula ceniza (de volcán) sobre el hielo, si la capa es fina, acumula el calor del sol y hace que se derrita más rápido.
  2. El agua que se origina por el derretimiento baja por la superficie del glaciar. Cuando encuentra algo en su camino (una piedra o un montón de ceniza), comienza a arremolinarse, perforando lentamente el hielo. Así se forman agujeros enormes en la superficie del glaciar, y túneles que lo recorren por debajo como a un queso gruyere.
  3. Cuando la ceniza que se acumula lo hace en capas más gruesas, tiene el efecto contrario, y evita que el hielo que hay debajo se derrita, creando un cono de basura (dirty cone).
  4. Existe un musgo que solo crece sobre las rocas que hay encima del glaciar. Lo gracioso es que crece por un lado de la roca (el que está expuesto al aire). A medida que el hielo se derrite alrededor de la roca, se crea una plataforma de hielo inclinada, que hace que al final la roca se ponga boca abajo. El resultado es que el musgo empieza a crecer del otro lado…y así la roca va girando poco a poco y el musgo va montado sobre una “Rolling Stone”.

Vuelves para encontrar a la pareja de mamis, con los enanos a cuestas, en la base del Glaciar. Su grupo se alegra de saber que los peques no subirán al glaciar (a quién se le ocurre pensarlo?).

Vuelves a cuidar de los enanos durante 3 horas, que se hacen más cortas de lo que pensabas. Te comes una sopa Islandesa (de cordero) y vuelves al hostal con la misión cumplida.

Todo sin pensarlo demasiado. Que si te lo piensas, no te sale tan bien.

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julio
27
Escrito en Islandia por admin el 27-07-2011

 

Por fin, después de un día y medio encerrados en el hostal de Skogar, por la lluvia y el pinchazo, pudimos salir a ver la cascada, Skogarfoss. Antes de describir la belleza del lugar y que nos costaba apreciar durante la rayada os describimos un poquito el lugar. Skogar tiene tan solo 20 habitantes, y según parece están todos sirviendo en el único bar-restaurante-badulaque del lugar.

Como restaurante deja que desear, pues solo sirven sandwiches y hamburguesas, como bar está regulero y como badulaque tienen una gran cantidad y variedad de galletas pero ningún artículo de primera necesidad. Por lo tanto, hubo que pasar por el aro y comer esas delicias.

La pesadilla terminó, y por fin salíamos del hostal. Skogarfoss está a pocos metros andando del hostal, de hecho, desde las habitaciones teníamos vistas perfectas de la cascada.

No sabríamos como transmitir la belleza del lugar, ni la fuerza del agua, ni la harmonía de los elementos. El verde de las montañas, la arena negra volcánica, el ruido del agua, simplemente hermoso.

Después de subir los 381 escalones a la cima y admirar la cascada desde el nacimiento, nos sentimos satisfechos.

Nadie nos podía para en nuestra flamante furgonetas, por lo que después de Skogarfoss deshicimos camino  hasta Seljalandfoss, otra catarata por la que podíamos caminar por detrás de ella. Sólo Sebas se atrevió, Jordi ya acabó mojado en la cascada anterior, y Fani y Sandra llevaban a los niños.

Emprendimos la marcha rumbo a Hvoll, el camino es impresionante pero no es factible parar a cada momento para hacer fotos, aunque eso es lo que nos apetecía a todos.

Después de un rato de conducción llegamos a Vik. Comimos aquí y cambiamos algo de dinero. Con el estómago calentito nos fuimos a la playa de Vik, impresionante, de arenas negras. Nosotros no habíamos estado en playas de arenas negras (y eso que las tenemos en España), lo que hacía que esta playa fuese especial es que se podía ver a lo lejos unas formaciones rocosas como dedos huesudos, Reynisdrangur.


Aprovechamos para ir al faro de Dyrholaey, y poner a prueba nuestra furgoneta por un camino sin asfaltar para hacer una foto a uno de los lugares más emblemáticos de Islandia. Allí pudimos ver frailecillos y admirar la fuerza del agua.

Nos pusimos de nuevo rumbo a nuestro hostal donde el camino bien merecía la pena, pero llegábamos tarde y no pudimos parar en el camino a hacer más fotos.

Hay que decir que Hvoll no es un pueblo, simplemente es el nombre del hostal, por lo que nos pasamos la salida. Por fin la encontramos y después de pasar por un camino de piedra llegamos a nuestro destino.

Era tarde, y entre duchas de niños, papillas , acostarlos, hacer nuestra cena y relajarnos era casi la una de la madrugada.

Es muy cansado, no sólo para nosotros, suponemos que también para ellos, pero con tanta excitación caen rendidos por la noche.

Mañana será otro día, pero este ha sido genial.

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julio
26
Escrito en Islandia por admin el 26-07-2011

Esta fue la frase con la que Jordi nos despertó en Skogar. Por supuesto, elegimos conocer primero la catastrófica. La mala ya ni la recordamos.

La catástrofe era una rueda pinchada. Nos acordamos de que la de repuesto estaba ahí porque la habíamos pedido, así que todo el  mundo se quedó más o menos tranquilo, excepto Sebas…que se fue directo a la furgoneta.

Sebas no tenía nada claro que pudiésemos cambiar la rueda. Alguien que se olvida de ponerte una rueda de recambio para dar la vuelta a Islandia no es alguien que pone todas las herramientas en las mejores condiciones para cambiarla (quizás debimos pensar eso antes).

Media hora más tarde ya teníamos claro que NO se podía cambiar la rueda, por una serie de motivos:

  1. Nuestro gato no funcionaba. Seguramente funcionó en algún momento, pero el muro de Berlín aún estaba en pie en aquel momento.
  2. Cuando conseguimos un gato prestado, la carrocería de la furgoneta estaba tan oxidada que se hundía y deformaba en cualquier punto en el que intentásemos anclar el gato
  3. Cuando encontramos un punto donde anclar el gato (a punto estuvimos de perforar la chapa), no se levantaba lo suficiente como para meter la única llave de cruz que nos dieron y poder desatornillar la tuerca que sujetaba la rueda de repuesto (y que ellos amablemente habían ajustado con una hidráulica)

Por todos estos motivos, decidimos llamar a Cheep Jeep y explicarles el problema. Nos dijeron que nos mandarían a alguien desde Skogar o desde Reykjavick para arreglar el problema. La verdad es que los vehículos de esa empresa son una mierda, pero la gente que trabaja ahí da un buen servicio.

Durante la espera estuvimos discutiendo sobre la seguridad de llevar a los enanos en una furgoneta tan vieja y que estaba tan mal cuidada, y decidimos pagar lo que hiciera falta para conseguir una más nueva y mejor (aunque eso implicase pelearnos para que nos devolviesen el dinero).

Estuvimos buscando y llamando, y los únicos que tenían una furgoneta para 9 personas en esas fechas fueron los de Iceland Rent a Car, por unos 1.000 € más que los de Cheep Jeep (toca a 500 por pareja)

Unas horas más tarde llegaron los de Cheep Jeep y cambiaron la rueda con un gato de profesionales (así cualquiera!) y nos ofrecieron la furgoneta con la que habían venido desde Reykjavick. Sebas no les dio oportunidad, y la rechazó antes de verla. Hubo algunas dudas en el grupo sobre si habríamos hecho bien…

Trazamos un plan:

  1. Jordi y Sandra se quedarían en el hostal con los niños.
  2. Sebas y Fani irían a Reykjavick (180 Km) a devolver la furgoneta y a reclamar la devolución del dinero (la parte más difícil)
  3. Con el dinero devuelto, Sebas y Fani tendrían que alquilar una nueva furgoneta y llevarla de vuelta a Skogar
  4. En el camino, había que comprar algo de comida para la cena, si quedaba algo abierto.

Aunque parezca increíble, todo salió bien a la primera. No nos perdimos a la ida, encontramos las direcciones dentro de la ciudad y hasta nos dio tiempo para tomarnos un chocolate caliente mientras buscábamos la dirección de la nueva agencia.

La nueva furgoneta era alucinante. Nuevecita, con 14.000 kilómetros y todas las pijerías posibles. Estábamos eufóricos.

De camino al hostal tuvimos viento, lluvia y niebla como no habíamos tenido antes, y nos reafirmamos en la decisión de pagar más para ir seguros con los enanos.

Mientras tanto, Sandra y Jordi estaban pasándolo mal. David (el hijo de Jordi y Fani) tuvo un berrinche potente, algo a lo que no los tiene acostumbrados (no como el nuestro, que es un “perla”) y Jordi tuvo un episodio de “El Resplandor” con Sandra. No llegó a la parte de “Here’s Johnny!”, pero poco faltó.

 

Por suerte llegamos antes de que la escena del laberinto, y los rescatamos con un delicioso plato de pasta-queso-jamón-huevo-duro, fruto de la mejor cocina de emergencia.

No ha sido un día perdido. Ha sido una anécdota divertida y un recordatorio importante sobre hasta donde podemos y no podemos llegar en el ahorro. Nosotros habríamos continuado con la frankein-furgoneta…pero con los enanos el listón de la seguridad sube siempre un poco más.

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