Surin y Similan islands: vivir en un barco

Esta entrada pertenece a la serie Taliandia - Segunda Visita
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Aterrizamos en Phuket para, directamente desde el aeropuerto y sin quedarnos a admirar sus congestionadas playas, pillar un taxi que nos dejaría en Khao Lak, una hora hacia el norte.

Llegamos a nuestro primer hostal, Khao Lak Youth Hostel. Nos alojamos en un bungalow sencillo pero con todos los lujos, la verdad que la decoración tenía un toque muy personal, y que además estaba al lado de Sea Dragon, la tienda de buceo con la que haríamos los 6 días de safari de submarinismo en barco.

Nos presentamos en seguida y en menos de una hora ya habíamos rellenado todos los papeles de seguros y normas, y habían tomado nuestras tallas para montar nuestros equipos en el barco.

Conseguimos un camarote doble para nosotros solitos y, excitados por los 6 días que venían, decidimos celebrarlo cenando langosta, gambas y calamares.

El día siguiente se nos hizo un poco largo porque no salíamos en el barco hasta las 20:30. Aprovechamos para ir a la playa, que si bien era enorme y larga con arenas blancas, el agua no era azul turquesa como recordábamos de las islas del año pasado.

Hicimos algunos comprillas y a  las 20:30 horas salíamos en furgonetas hacia el puerto que estaba más  o menos a una hora y media hacia el norte en coche.

El barco nos sorprendió gratamente, así como el número de submarinistas: 13 en lugar de los 20 que pueden alojarse en el barco. Nuestro camarote aunque un poco reducido, como tiene que ser teniendo en cuenta que es un barco, estaba genial.

La primera noche de barco fue bastante movida, tardamos un tiempo en acostumbrarnos al vaivén continuo.

Los tres primeros días íbamos a las islas Surin donde haríamos 9 inmersiones.Los siguientes 3 días iríamos a las Similan donde también nos esperaban 9 inmersiones más.

La vida en el barco resultó se agradable y muuuyyyy tranquila. Con sitio para tumbarse y poder leer un libro, o escuchar música, e incluso bañarnos si el barco estaba parado.

Nuestra dive master era Emma, una  chica inglesa muy simpática que había dejado su asentada vida en Inglaterra para ejercer de guía submarino. Nuestros compañeros de grupo eran Greg, un chico cachotas canadiense con un montón de inmersiones en la chepa, y Hernrik un danés que resultó ser una pesadilla.

Este último, cámara en mano, pasaba de nuestra guía, hacía lo que le venía en gana, pataleaba, te arrollaba, vamos un primor hasta que supimos como esquivarle.

El primer día hicimos 4 inmersiones, a piñón, una experiencia muy especial que nos dejó agotados. Después de cada inmersión nos cebaban a este ritmo.

Hora de despertarse (al grito de weiki weiki!): 6:30 (una putada cuando se está de vacaciones)

Primera inmersión: 7:30, antes comemos galletitas, fruta y te.

Después de la primera inmersión, desayuno a base de huevos, bacon, patatas fritas y salchichas. Ligerito, directo a la arteria, vamos.

A las 11: 30 segunda inmersión. Después comida a base de cosas picantes básicamente y el omnipresente arroz.

A las 15:30 tercera inmersión. Para merendar panqueques con miel y plátanos.

Por fin al última inmersión a las 19:30 seguido de la cena.

Y así pasaron los primeros 3 días, buceando, comiendo y desparramados tomando el sol, leyendo o acercándonos a alguna playa ideal.

Despedimos a nuestros compañeros de 3 días sin pena, pues como eran la mayoría nórdicos, ya sabéis que de empatía esta gente poquita.

Greg, Keith y nosotros seguíamos 3 días más en el mismo barco. Esta vez nos dirigíamos a las Similan Islands.

En el barco coincidimos con dos españoles, Pablo y Ricard.

Después de acabar los 6 días y haciendo un recuento de sitios de buceo que más nos gustaron nos quedamos con 2: Richelieu Rock (lleno de coral y de bancos de peces) y Elephant Head Rock; este un sitio muy difícil con mucha corriente, pero que al ser buceo de roca, esta misma hacía pasadizos imposibles por los que teníamos que pasar. En algunos de estos pasillos la corriente te sacudía y era como estar en una lavadora o en un tobogán gigante de un parque acuático. No todo el mundo puede finalizar el sitio con suficiente aire en su botella, pero nosotros lo logramos y fue una auténtica pasada. Repetiremos.

En el siguiente post pondremos las fotos submarinas que aunque no son de muy buena calidad nos dan una idea muy muy vaga de lo que vimos. Hicimos pocas fotos porque queríamos disfrutar de las inmersiones, que además de ser bastante profundas en algunas la corriente se ponía complicada.

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