Petra, segundo round

Esta entrada pertenece a la serie Jordania
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Nos levantamos un poco más tarde para enfrentarnos otra vez a Petra. El día anterior habíamos caminado 10 horas y como era de esperar nos dolía todo el cuerpo. Bajamos el camino que nos llevaba de nuevo a la entrada. Para el día de hoy teníamos una ruta alternativa, un poco más cañera, la ruta peligrosa que recomiendan no hacer sin guía. A nosotros nos guiaba el instinto y las pisadas de gente que ya había pasado por ahí.

Así que antes de entrar en el cañón que lleva a El Tesoro, cogimos un desvío por la presa. Un guarda nos dijo que no estaba permitido ir por ahí y nosotros le dijimos que alguien nos había dicho que sí, nos dejaron pasar. El camino no era precisamente interesante, además de caminar sobre pedruscos y con altas posibilidades de esguinzarse un pie.

El camino llamado Túnel de al-Muthlim fue estrechándose poco a poco, y al cabo de media hora o tres cuartos empezó lo divertido. Teníamos que enfilarnos a rocas, descender barranquitos y otras estrategias en gusano mode (una técnica que Sandra ha perfeccionado hasta culminar en elegancia), es decir arrastrarse para descender y/o ascender.

Llegamos a un pequeño cañón estrecho por el que teníamos que avanzar de uno en uno. Finalmente salimos al otro lado del cañón  a una gran explanada donde se podían apreciar un montón de tumbas y cuevas lejos del alcance de otros turistas.

Nos comimos unas naranjas aprovechando las vista y que estábamos solos. Allá arriba en la montaña nos sentaron de maravilla.

Reemprendimos el camino y de pura chamba encontramos la tumba perdida, la de Sextius Florentinus como escondida en una ladera de la montaña. Continuamos un pequeño valle y llegamos a la otras tumbas que enumeramos en el post anterior.

Estábamos cansados pero nos habíamos prometido subir a el “lugar alto para el sacrificio”, y efectivamente era un sitio bastante bastante alto. La subida fue muy deprimente porque se nos salía el higadillo por la boca. Veíamos pasar tíos cachotas en tejanos tan tranquilos, uno , dos, uno , dos en plan marine. Nuestro ritmo era bastante caribeño. Finalmente y no sin haber estado al borde del infarto en varias ocasiones, llegamos al el “lugar alto para el sacrifico”, allí también había dos obeliscos y un poquito más arriba,porque siempre hay un puto punto más alto estaba el monumento al León.

¿Qué mente perversa quiere hacer un monumento tan arriba?.

Lo gracioso es que durante todo el camino hay mini-puestecitos con collares y otras cosas hechas por mujeres beduinas, y en la punta más alta de la montaña también había un tipo vendiendo sus cosas. Pa flipar, creemos que deben subir en burro.

Hecha la cima, ejercitamos rodillas en el camino de bajada. Nos vamos y poco a poco nos vamos despidiendo de Petra, volvemos a pasar por delante de El Tesoro. Dedicamos los últimos minutos a ver esa maravilla con la certeza de que pasará mucho tiempo antes de volverla a ver.

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