noviembre
02
Escrito en Egipto por admin el 02-11-2009

Preparamos nuestras mochilas para llegar al aeropuerto de Luxor rumbo a Sharm-El-Sheik, lo que viene a ser el Salou español.

Fuimos a pagar nuestra cuenta en el hotel media hora antes de coger el taxi al aeropuerto, y bueno,digamos que es lo que tardamos en que el tipo se enterara de lo que tenía que cobrarnos. Un recepcionista más bien justito que necesitó repasar cuentas y papeles durante media hora y que al final nos quería tongar con le cambio de euros a libras. Cuando le insinuamos que poco menos que nos estaba estafando, sólo sonreía nervioso como si fuera hecho de escayola.

Cogimos un taxi hasta el aeropuerto no sin antes regatear. Después de 45 minutos de vuelo y un aterrizaje un pelín chungo llegamos a Sharm-El.Sheik. Nuestro periplo no había acabado porque nosotros queríamos llegar hasta Dahab, más o menos a 100 Km de distancia.

Así que para variar tuvimos que regatear por un taxi, que al principio nos pedían entre 400 y 600 LE pero nosotros nos plantamos en 200. Al final nos metieron en una furgoneta de un tipo que tenía que ir a Dahab a llevar a otro cliente y aprovecharon el trayecto.

La carretera a Dahab era muy buena, tipo autovía y el paisaje era espectacular. Desierto montañoso y absolutamente nada más, alguna casita de vez en cuando o un grupo de camellos. Precioso.

FInalmente nos dejaron delante del hotel. Nuestro hotel es bastante pijo, la gente que trabaja en él muy amable y muy profesional. Hicimos el check-in enseguida.DSC_0646

Salimos a comer porque estábamos hambrientos y a buscar nuestra escuela de buceo que resultó estar muy cerca en el paseo marítimo de Dahab.

Para elegir restaurante nos costó porque todo el paseo está lleno de bares tupidos de alfombras y cojines con mesas bajitas para comer en el suelo. Algunos tienen sillas  y mesas normales pero son la minoría. Todos están adornados con luces y otras cosas que les dan un ambiente muy chill-out.

Escogimos uno porque eran las cuatro y media y nos comimos unas pizzas con frutos del mar para morirse de buenas. Estábamos sentados justo delante del mar y esperamos a la puesta de sol rodeados de gatos. Hay cientos de gatos en Dahab que aprovehan a los despistados para conseguir un poco de comida.

la puesta desde nuestros asientos fue genial, la gente no regatea tanto, no te molestan, todo es muuuucho más tranquilo y son muy respetuosos.

Después de la comida fuimos a nuestra escuela de buceo “Big Blue”, allí dimos nuestros certificados y hablamos con Mohamed y  Lindsay de las inmersiones que íbamos a hacer. El trato muy profesional,muy estrictos con las reglas de buceo, todo el equipo controlado, las cosas muy claras y bien explicadas. Todo un acierto.

Cenamos temprano para podernos ir pronto a la cama, al día siguiente empezaríamos con 3 inmersiones a las 7 de la mañana con Mohamed Hany, nuestro dive master e instructor ya que Jordi se sacaría el advance.

Estábamos relajados, contentos y excitados ante las maravillas que el Mar Rojo y Dahab nos podían ofrecer, y nos dormimos en minutos con la certeza absoluta de que íbamos a disfrutar.

DSC_0644

Comentarios desactivados    Leer más   
noviembre
01
Escrito en Egipto por admin el 01-11-2009

Como habíamos comentado en el post anterior,nos levantamos para dar una vuelta en camello por los pueblitos cercanos a Luxor.

Como apunte diremos que en ningún momento dimos propina a los camareros que nos encontrábamos cada mañana durante el desayuno. NO les dábamos propina sencillamente porque estábamos hartos de dar dinero a todo el mundo porque sí, y porque como era buffet nosotros nos apañábamos nuestro propio desayuno. Esto no les debió gustar y cada mañana conforme pasaban los días nos castigaban con tretas infantiles,esto es, se ha acabado el té y por mucho que lo pidiésemos no nos lo traían, se acababa la mantequilla, no nos ponían cubiertos, etc. Pero nosotros estamos curtidos y lo único que consiguieron fue que nos afianzásemos todavía más en nuestra postura.

A lo que íbamos: salimos con la barca para atravesar el río, ya en el otro lado nos esperaban los camellos y los chicos que los llevaban.

Puntualicemos, los camellos no son cómodos ya sea sentados a la europea o bien sentados a la egipcia (cruzando las piernas por encima del cuello del animal). Fani nos maldijo pero aguantó el tipo y el paseo que duró una hora y poco más.

P1100434

P1100450 Estuvimos paseando por campos y plantaciones de bananas y mango, visitamos un pueblo muy humilde de casitas pequeñas y oscuras donde todo el mundo tenía perros, cabras y ovejas.

P1100439

P1100442 P1100441 Vimos también cocodrilos en una pequeña riera del Nilo, y los chicos que llevaban los camellos empezaban a molestar a todo animal que se encontraba, hasta que Sandra les dijo cuatro cosas y empezaron a comportarse.

luxor adventures (141)

Lo curioso de estos chavales es que siendo tan jóvenes (de 13 a 19 según ellos) fumaban bastante y además alegaban que era bueno para la salud. En fin.

Acabamos nuestro paseo, dimos la propina a los chavales y volvimos al hotel.

Decidimos pasar una tarde tranquila y de perreo hasta que anocheciese para ir a ver el Museo de Luxor.

En el Museo no se pueden hacer fotos, pero nos encantó. Mucho más pequeño que el del El Cairo, pero mucho más limpio y ordenado. Explicaciones en cada exposición y un ambiente muy relajado. También disponen de 2 momias en increíble estado de conservación.

Después del museo nos fuimos a comer nuestra última cena en Luxor, cervecita incluida.

Comentarios desactivados    Leer más