Como habÃamos comentado en el post anterior,nos levantamos para dar una vuelta en camello por los pueblitos cercanos a Luxor.
Como apunte diremos que en ningún momento dimos propina a los camareros que nos encontrábamos cada mañana durante el desayuno. NO les dábamos propina sencillamente porque estábamos hartos de dar dinero a todo el mundo porque sÃ, y porque como era buffet nosotros nos apañábamos nuestro propio desayuno. Esto no les debió gustar y cada mañana conforme pasaban los dÃas nos castigaban con tretas infantiles,esto es, se ha acabado el té y por mucho que lo pidiésemos no nos lo traÃan, se acababa la mantequilla, no nos ponÃan cubiertos, etc. Pero nosotros estamos curtidos y lo único que consiguieron fue que nos afianzásemos todavÃa más en nuestra postura.
A lo que Ãbamos: salimos con la barca para atravesar el rÃo, ya en el otro lado nos esperaban los camellos y los chicos que los llevaban.
Puntualicemos, los camellos no son cómodos ya sea sentados a la europea o bien sentados a la egipcia (cruzando las piernas por encima del cuello del animal). Fani nos maldijo pero aguantó el tipo y el paseo que duró una hora y poco más.
Estuvimos paseando por campos y plantaciones de bananas y mango, visitamos un pueblo muy humilde de casitas pequeñas y oscuras donde todo el mundo tenÃa perros, cabras y ovejas.
Vimos también cocodrilos en una pequeña riera del Nilo, y los chicos que llevaban los camellos empezaban a molestar a todo animal que se encontraba, hasta que Sandra les dijo cuatro cosas y empezaron a comportarse.
Lo curioso de estos chavales es que siendo tan jóvenes (de 13 a 19 según ellos) fumaban bastante y además alegaban que era bueno para la salud. En fin.
Acabamos nuestro paseo, dimos la propina a los chavales y volvimos al hotel.
Decidimos pasar una tarde tranquila y de perreo hasta que anocheciese para ir a ver el Museo de Luxor.
En el Museo no se pueden hacer fotos, pero nos encantó. Mucho más pequeño que el del El Cairo, pero mucho más limpio y ordenado. Explicaciones en cada exposición y un ambiente muy relajado. También disponen de 2 momias en increÃble estado de conservación.
Después del museo nos fuimos a comer nuestra última cena en Luxor, cervecita incluida.