Para todos aquellos que con lo de “Mar muerto” nos hicimos la idea de que daba al océano, lo cierto es que se trata de un lago (uno puede ver las 2 orillas desde lo alto).
Nos enteramos de esto cuando estábamos a punto de llegar, después de decir adiós a Wadi Musa (Petra) en dirección a Ammán. Decidimos aprovechar el mismo día en que cogíamos el vuelo para hacer una parada en el Mar Muerto (hay 90 min entre el Mar Muerto y el aeropuerto).
Llegamos después de 4 horas de viaje en coche a “Amman Beach”, una especie de complejo hotelero sin hotel (piscinas, duchas, lavabos, restaurantes y tiendas de souvenirs) que facilitan la entrada a los guiris que queremos sumergirnos en el lago con algunas facilidades (como una ducha inmediatamente después de pringarse en ese caldo). A nosotros nos fue genial teniendo en cuenta que del baño nos íbamos directos al aeropuerto.
El privilegio nos costó 12 JD (12 €) por persona. Nada barato. Una vez dentro nos cambiamos, reconocimos la zona donde vimos al tío con más visión comercial del mundo, vendiendo flotadores delante del mar muerto, donde NO puedes hundirte…aunque para la piscina podían justificarse (como los trajes de baño de manga larga para las pobres musulmanas)
La experiencia en el mar muerto fue divertidísima. Personalmente, nos surgían muchísimas preguntas antes de hacerlo, y aquí os damos el resumen de “Lo que usted siempre quiso saber del Mar Muerto”:
La experiencia vale la pena. Te ríes un montón cuando intentas hundirte y te das cuenta de que sencillamente no puedes.
Para acabar de cumplir con todos los tópicos, pagamos 3 € por persona para untarnos en barro del Mar Muerto. Es barro completamente NEGRO, se seca enseguida y te de un aspecto curioso. Lavarse bien en el mar es casi imposible (es aceitoso), así que nos dimos una ducha, pasamos por la piscina, otra ducha con jabón y al aeropuerto.
El viaje fue larguísimo. De Ammán a Doha (Qatar, por cierto Qatar airways es una aerolínea muy pero que muy recomendable en cuanto a servicio y comida dentro del avión), de ahí un transbordo exprés (30 minutos y ya estábamos en otro avión) a Bangkok, y en Bangkok una espera de 4 horas para volar a Chiang Mai.
Llegamos a nuestro hotel (3Sis) a la 13:00 del día siguiente a nuestra partida (es decir, un día de viaje con un jetlag de 6 horas).
Bienvenidos a Tailandia! (de nuevo)