noviembre
25
Escrito en Tailandia por admin el 25-11-2009

Nos levantamos temprano para coger nuestro vuelo a Bangkok desde Sukhotai. El aeropuerto de Sukhotai era muy pequeño pero con mucha personalidad. La decoración era de madera, teníamos gratis a nuestra disposición bebidas y frutas mientras esperábamos para embarcar. El personal muy amable nos puso una orquídea natural en la solapa de cada pasajero.

Después de una hora ya estábamos en el ya conocido Bangkok. La primera vez que vinimos aquí nos hospedamos en Khao San, la calle mochilera por excelencia. Comíamos por 2 euros Pad Thai (noodles con huevo, soja y con suerte carne), zumo de sandía y a veces algún kebab.

Esta vez quisimos experimentar otro lado de Bangkok, nuestro hotel estaba en la zona pija de negocios y grandes centros comerciales. El hotel superó con creces nuestras expectativas (el destino quiso que estuviese a 200 metros del primer hostal que pisamos en Bangkok antes de mudarnos a Khao San).

A las doce de la mañana ya estábamos pateando la ciudad. Teníamos algunas comprillas que hacer. El primer día puede resumirse en una buena comida italiana con vinito incluido. Centros comerciales gigantescos, mega pijos que recorrimos comprando algunas cosas que necesitábamos para los siguientes días de safari acuático. Masaje tailandés para relajarnos del “estrés” y cena a lo mediterráneo de nuevo.

P1120622 P1120632 P1120634 El día fue agotador porque no paramos de caminar. Mientras cenábamos en un bonito restaurante con unas enormes cristaleras, podíamos observar la calle perfectamente. Vimos un fenómeno del que habíamos oído hablar y sabíamos que existía, pero que nosotros no vimos la primera vez que vinimos a esta ciudad. Cuando atardeció cientos de prostitutas aparecieron en la calle, en perfecta fila como si esperasen el autobús. Si Sandra se separaba de Sebas, le hacían señas u ojitos,  aunque eran muy discretas.

Después de un sueño reparador en nuestra cama gigante, y un desayuno más que completito, empezamos nuestro segundo día.

Teníamos una misión: ir a Khao San y renovar nuestros carnets de estudiante, ejem. Recordamos la primera impresión de esta calle. Llena de tiendas con artículos de todo tipo muy bien de precio. Chiringuitos de comida callejera por precios ridículos. Carteles y  agencias de viajes. No eras nadie si no llevabas tatuajes y/o rastas y/o sandalias. Eso es lo que recordamos de Khao San, el paraíso del bajo presupuesto.

La impresión es diferente ahora. Vemos puestecillos que venden artículos de muy mala calidad, hay que regatear con lo que eso agota. Todo el mundo vende lo mismo, el olor del Pad Thai por 30 baths ya no nos parece tan ideal. Los zumos siguen estando de muerte. Las agencias nos parecen unos chupasangres ( eso también lo pensamos la primera vez). Los restaurantes son igual de caros que en la zona pija.

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Después de conseguir renovar nuestros carnets y pillar algunas series pirata para el barco, salimos de allí y nos fuimos a comer a los centros comerciales para conseguir comida europea.

Durante el paseo entre enormes edificios elegantes y glamourosos nos metimos como el que ve una puerta, o tal vez como hizo Alicia al meterse en la madriguera, por un pasillo que pasaba desapercibido entre los centros comerciales y el río. Allí descubrimos otra cara de Bangkok, casas hechas de chapa a medio acabar, pasillos estrechos, escombros, olor a comida, a cloaca, pobreza. El contraste era brutal, estábamos entre chabolas paseando entre sus habitantes y al fondo se veía la torre acristalada y esplendorosa de los centros comerciales, adornados eso sí con árboles de navidad, renos y esas cosas. Tailandia es un país budista, esto es, ni los Reyes Magos ni el fantástico Papá Noel se han pasado nunca por aquí. Business.

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P1120640 Como siempre acabamos nuestros días hartos de caminar, eso bien se merece un masaje en los pies.

Hoy cogemos un avión hacia el sur, hacia las playas, iremos a Khao Lak. Mañana cogemos un barco en el que estaremos 6 días buceando sin pisar tierra y sin poder comunicarnos. Será cansado pero estamos convencidos de que va a ser genial.

noviembre
21
Escrito en Tailandia por admin el 21-11-2009

Sukhothai (o “el amanecer de la felicidad” que sería su traducción) es el punto medio entre Chinag Mai y Bangkok que hemos elegido para pasar un par de días y tener nuestra ración de templos y arqueología asiática.

En cierto modo, Sukhothai es para nosotros un “deja vu” de Ayutthaya, otra ciudad histórica con un parque arqueológico grande y fácilmente accesible, aunque esta es menos transitada por los turistas que la primera y tiene 2 parques arqueológicos patrimonios de la humanidad: Sukhothai y Si Satchanalai.

El primer día lo hicimos en moto (scooter) como en los viejos tiempos (cuando recorríamos las islas tailandesas en moto). La verdad es que no era tan grande como para habernos cansado, pero con la moto pudimos recorrer incluso los templos más alejados sin que se nos hiciera de noche.

La verdad es que contar hay poco que contar. Pasamos un día tranquilo viendo templos, ruinas y Budas en medio de un parque verde, lleno de estanques y flores de loto.  P1120514 P1120462

P1120555P1120567P1120471 P1120516 P1120490 P1120477 P1120527 P1120519 panoEl segundo día nos movimos 65 km hasta Si Satchanalai. Este es más pequeño, menos impresionante que el primero, pero también mucho menos turístico. Habremos visto unos 30 turistas en total (contando un grupo que venía en autobús), con lo que la tranquilidad era mayor aún. Lo recorrimos en bicicleta, sin hacer ruido y con algún que otro esfuerzo.P1120589

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Mientras pasamos el tiempo en el hostal (2 días son más que suficientes para ver esto) hemos contratado hotel en Bangkok (es más difícil elegir cuando tienes presupuesto que cuando vas de tirado) y arreglado el resto del viaje.

El próximo lo escribiremos desde Bangkok. Bangkok again.

noviembre
17
Escrito en Tailandia por admin el 17-11-2009

Al día siguiente de nuestra experiencia con los elefantes, descansamos y preparamos nuestras maletas para hacer un trekking por la jungla.

Nos costó encontrar lo que buscábamos, un guía respaldado por una agencia que no se dedicasen a vender paquetes con actividades y ver alguna tribu de forma superficial e irresponsable (como contaminando el poblado, gastando sus recursos naturales sin aportar al poblado experiencia o refuerzo positivo alguno).

Encontramos a Trekking Collective, enseguida Karoline (la manager) detectó lo que andábamos buscando y eso nos ofreció. Un tour privado para nosotros dos, un trekking cultural que más que andar estaríamos interactuando con los poblados y hospedándonos en sus casas.

La agencia cobraba un poco más que otras agencias pero tras conocer a nuestro guía Chaiyan y los tres días de charlas, descubrimos que tanto él como Karoline (su mujer) eran una ong andante. Gracias a subir un poco el precio del tour pueden aportar algo a la comunidad tribal. Ya sea consiguiendo sábanas para los niños de las escuelas donde los niños se quedan a dormir, vacas para otro poblado, cerdos para otra o un proyecto más ambicioso como es el educar a los poblados para que abandonen sus tradicionales formas de cultivo que incluyen la quema de jungla favoreciendo la deforestación.

PRIMER DIA

Salimos con nuestras mochilas donde intentamos empacar lo mínimo, aún así se hacían pesadas para cargarlas durante todo el día. Después de unas 3 ó 4 horas de jeep, llegamos a un camino donde nuestro guía nos dice que nos bajemos que a partir de ahí avanzaríamos andando. El jeep llevaba nuestras cosas al primer poblado adelantándose a nuestra llegada y aliviando nuestras espaldas. Hacía sol y nos habíamos olvidado los gorros en la mochila. Chaiyan nos hizo unos gorros improvisados la mar de livianos y que se volaban en cuanto soplaba un pelín de viento.

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En el camino encontramos una serpiente muerta (acababa de ser atropellada por el mismo coche que nos cruzamos antes). Según el guía, era muy venenosa (si no está muerta, ni de coña tendríamos foto)

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Después de 6 Km llegamos al poblado de la tribu Lahu. Provienen del sur de China, de hecho celebran el año nuevo a la vez que el chino. El poblado era muy básico y cuando llegamos casi no había gente pues estaban todos trabajando en sus campos. Algunos tienen unas 2 horas de camino (por caminitos que en la época de lluvias son una tortura) hasta llegar a sus tierras. Todos se dedican a la agricultura, además de tener gallinas, cerdos y vacas para su subsistencia. Aprovechan todo del campo, lo que se les pueda ofrecer: renacuajos para vender en el mercado, gusanos de bambú, hierbas, lo que sea, simple life decía Chaiyan.

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P1120360 P1120376 P1120377 A nosotros nos parecía una vida bastante dura. Dimos una vuelta de reconocimiento al pueblo (de unos 300 habitantes) y fuimos a la casa de nuestro anfitrión: el hombre de los espíritus (spirit man).

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Este señor, que es un hombre normal es el que arregla los problemas de espíritu (como un psicólogo), el que se comunica con su dios Sacha (que es vegetariano) , esa clase de cosas que hacen los hombres santos.

Si tienen que matar un vaca para comer, hacen una ceremonia para pedir al dios que es vegetariano como hemos dicho antes, que no se enfade con el pueblo.

La verdad es que la función de este “spirit man” muy interesante. Cada luna llena llevan a cabo una ceremonia en el templo local (pudimos entrar en el templo gracias a que nuestro guía era considerado uno de ellos por los diversos favores que les había hecho), en la que todo bailan hasta que alguno de ellos entra en trance (mujeres, ancianos, niños, hombres, cualquier). La persona en trance habla en galimatías incomprensibles, que sólo el “spirit man” entiende y traduce.

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P1120347 En realidad es el Dios el que entiende, y le susurra al oído al hombre de los espíritus. Siempre son problemas del pueblo, lecciones o reprimendas (no te acuestes con la mujer del pepito, no le robes la comida a los cerdos de juanito, etc.). No se dicen nombres…sino algo así como “Sacha dice que alguno de nosotros se está acostando con la mujer de otro, y que si no deja de hacerlo lo castigará”.

Es como una terapia de grupo en la que el confesor del pueblo (este tío es el que intermedia en casi todo lo del día a día y se entera de todo) expone las vergüenzas del pueblo en comunidad y se “limpian” las heridas. Al hacerlo de ese modo no hay conflicto directo, se salva la cara de ambas partes y no se pone en entredicho al árbitro (que no es otro que Dios). Un buen sistema para garantizar la convivencia en una aldea pequeña y sin más ley que la que ellos se quieran poner.

Es curioso como los hombres, de forma colectiva, construyen sistemas más complejos de lo que uno solo de ellos comprendería. Es la hormiga que no entiende la inteligencia del hormiguero.

Otros datos: las mujeres se casan a los 13-16 años y empiezan a tener niños. Cuando tienen invitados no comen con ellos, comen después. Da igual si es desayuno, comida o cena, el chile picante a cara perro siempre es bienvenido.

No llevan ropas tradicionales porque se tejían con las fibras de la marihuana, y desde que es ilegal no la cultivan (las camisetas son más prácticas).

P1120364 Hay muchos otros datos sobre sus tradiciones y cultura que no pondremos para no parecer la Wikipedia, pero la experiencia fue muy interesante. No te pasas el día muerto de risa ni hay chutes de adrenalina…es todo muy pausado y cada cosa te da mucho que pensar. Estar en medio de su día a día te hace sentir en otro planeta. Casi te olvidas de la ducha a base de ollas y de la cama en el suelo (la noche fue horrible, entre ronquidos, gallos cantando y cencerros de las vacas).

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SEGUNDO DÍA

Desayunamos un par de huevos fritos, tostadas y té (cualquiera diría que era un hotel, pero era el guía que se apañaba bien con los fuegos)

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Resumiendo: nos tocaba caminar 4,5 horas hasta el siguiente poblado. Lo hicimos en 3:40, con lo que nos ganamos la consideración de “Good walkers” por parte de nuestro guía.

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P1120381 P1120386 Llegamos al pueblo de los Akka. Más arriba en la montaña vivían los Lisu, pero iríamos a verlos el tercer día. Nos hospedamos en la casa del jefe del pueblo (algo así como un alcalde)

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El alojamiento, en comparación con el anterior, era casi un resort 5 estrellas. Teníamos una mesa donde sentarnos, un lavabo y hasta una ducha fría. Todo lujos!

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Nos bañamos un poquito en el riachuelo que pasaba por el pueblo, y tuvimos a varios chavales mirándonos fijamente durante más de 5 minutos. Algunos sorprendidos, los más pequeños atemorizados. Estamos seguros de que para los más pequeños éramos los primeros guiris en su vida.

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Fuimos a hablar un rato con los Akka (el “spirit man” de los Akka y otro personaje importante). Todos por encima de los 80 años. Los Akka, a pesar de ser más risueños que los Lahu, tienen una cultura que choca más frontalmente con la nuestra.

Para empezar, es una cultura 100% machista. La mujer trabaja y obedece. Siempre. Así de sencillo. Las cuidan como tesoros hasta que se casan (antes de casarse pueden estar con varios novios a la vez, hasta que se quedan embarazadas de alguno de ellos y eligen al padre, que no tiene porqué ser el bilógico). Una vez casadas, las explotan como a burras.

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Si una mujer se separa, tiene 2 semanas para vivir en casa de sus padres hasta que encuentre nuevo marido. Si no lo encuentra, tiene que buscarse la vida fuera de todos modos. También nos explicaron otras anécdotas sobre cómo celebran el año nuevo o sobre el cortejo…pero lo que más nos impresionó fue una historia sobre superstición: una tribu Akka se asentó en un valle (en lugar de hacerlo en la ladera de una colina como siempre). Ese año nacieron gemelos. La aldea se inundó.

En el mundo que conocemos, habríamos trasladado el poblado a la colina y nos habríamos olvidado de los valles. Los Akka hicieron eso, y además mataron a los gemelos. Desde entonces, cuando nacen gemelos, los matan y destierran a sus padres por 1 año. ¿Bonito eh? Para que nos quejemos de nuestras paridas.

Volvimos a nuestro refugio y cenamos con el jefe. Le preguntamos unas cuantas cosas sobre el pueblo, sobre la política local, etc. Al final resultó ser más un “representante” del pueblo ante las autoridades que otra cosa.

Una de las cosas más interesantes es que dejaron de vestir su indumentaria tradicional desde que les prohibieron cultivar Opio. El opio les resultaba tan rentable que tenían tiempo libre para hacerse la ropa. Desde que se ganan la vida con la agricultura menos rentable (maíz, arroz, etc.) visten camisetas y tejanos.

La noche volvió a ser horrible, esta vez sin almohadas y con mucho frío.

TERCER DÍA

Otro desayuno, despedida y agradecimiento al jefe. Caminamos unas 3 horas, y el jeep que venía a buscarnos nos salvó la vida. Nos llevaron a otra aldea, Karen, pero las explicaciones fueron muy rápidas. No encontramos a nadie, estaban todos en el campo.

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Teníamos que volver pronto a Chiang Mai para tomar una ducha, empaquetar las cosas y tomar el autobús a Sukhothai. Todo según lo planeado.

El autobús tardó 5,5 horas en llegar. La cama ese día fue excelente y recuperamos sueño.

No tenemos un conclusión clara y única sobre estos 3 días. Es una experiencia que nos costará tiempo procesar, pero es algo que no se olvida. Te devuelve a un momento muy primitivo y a cosas muy básicas. Sea como sea, hemos sobrevivido y estamos contentos de haberlo hecho.

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noviembre
15
Escrito en Tailandia por admin el 15-11-2009

Primer “tour” de Tailandia: a ver elefantes. Si vienes a Tailandia (y sobretodo al norte) acabarás teniendo alguna experiencia con Elefantes. Los elefantes ocupan un lugar muy importante en la cultura y en la religión thai (puedes ver esculturas de elefantes en los templos, y la cerveza nacional se llama Chang, elefante en tailandés). Las experiencias que puedes tener son:

  1. Ver un elefante en la calle, quizás un bebé elefante. El dueño te vende comida para que se la des al elefante (eso explique porqué vimos un elefante en medio de Bangkok la primera vez que estuvimos en Tailandia)
  2. Montar en un elefante, como parte de una excursión de un día o como actividad aislada. Normalmente organizado por una de las 350 agencias de viaje de Chiang Mai.
  3. Ver a un elefante haciendo cualquier tipo de acrobacias, desde jugar al futbol o pintar cuadros con la trompa en una especie de “circo” de elefantes (hay más de uno)

Las 3 experiencias tienen algo en común: los elefantes son brutalmente maltratados para conseguir que hagan lo que se supone que tienen que hacer. Los malos tratos, la separación de bebés de sus madres y la sobreexplotación de estos animales es algo que se ha mamado hace siglos aquí, y nadie se sorprende lo más mínimo (la ley los cataloga como animales de carga, matarlos es como matar una gallina).

Nosotros leímos todo esto mientras planeábamos los días en Chiang Mai, y encontramos una alternativa más “ecológica” en un santuario de elefantes fundado y dirigido por una tal “Lek” (pequeño en tailandés). El santuario es un lugar de rehabilitación y cuidado de elefantes domésticos maltratados, una especie de retiro (www.elephantnaturepark.org)

Pagamos bastante más que cualquiera de las tres experiencias anteriores (unas 5 veces más de lo que vale montar en uno de esos elefantes), 2500 Baths, pero fuimos contentos (y sobretodo, volvimos con la conciencia tranquila)

La experiencia es más informativa que interactiva (pasas más tiempo aprendiendo del guía y del documental que te ponen que con los elefantes), pero en conjunto no decepciona. De ese modo los elefantes no sufren tanto el estrés de tanto turista y tienen libertad para moverse.

Pudimos darles de comer, bañarlos e incluso tocar a uno de los bebé elefante (además de recibir varios “besos” y meter la mano en la boca de alguno). Sólo ejecutan los “trucos” a los que fueron enseñados en su día, pero no son instruidos para nuevos trucos. Se les enseña con refuerzo positivo.

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P1120093-1 P1120136 P1120176 P1120195 P1120208 P1120231 P1120243 P1120303 P1120274 P1120298 La nota amarga: al final del día te muestran un documental donde se muestra cómo se “domestica” a un elefante. Si alguien se ha preguntado alguna vez cómo una persona de 70 Kg puede dar órdenes a un bicho de 10 toneladas:

  1. Se encierra al elefante en una jaula donde no puede mover ni un músculo.
  2. Se le pincha, corta y apalea durante DÍAS. Todo el pueblo participa en la paliza. Lo que se pretende es “romper el espíritu” del animal, lo que podríamos traducir en “provocarle un trauma de cojones, para que se cague de miedo en cuanto escuche la voz humana”. El “chamán” del pueblo lo decía de un modo más místico, pero os lo resumimos a lo occidental.
  3. Cuando el animal sale, se le hace un recorrido de 2 km, con órdenes de “para”, “sigue”. Cada vez que no obedece, jarabe de palo.

Al final tienes a un elefante herido, traumatizado y temeroso de cualquier cosa con 2 patas. Ya puede pedir en la calle, llevar turistas y pintar con la trompa. Cuánto hijo de puta y qué pocas balas.

Nos sentimos mal por aquella vez que montamos en elefante en la India. La ignorancia no nos libra de la responsabilidad, pero no volveremos a caer. Si venís a Tailandia, no lo hagáis vosotros.

noviembre
14
Escrito en Tailandia por admin el 14-11-2009

Aterrizamos en nuestro hotel que la verdad es perfecto con una cama gigantesca y muy cómoda.

Dormimos una siesta porque estábamos hechos caldo después de coger 3 aviones distintos para llegar al norte de Tailandia.

Nos levantamos y ya había oscurecido, así que salimos a patear la ciudad. Enseguida Tailandia nos recibió como la primera vez, con sonrisas, amabilidad, chiringuitos callejeros y comida por doquier. Tampoco el calor había dejado de darnos la bienvenida, pero como había anochecido el sol no  nos calentaba la cocotera.

Como era sábado nos fuimos a dar una vuelta por el “Saturday market” o mercado de los sábados. En este mercado se puede encontrar de todo, cosas de muy buen gusto y otras cosas no tanto. En todos lados hay comida, zumos, telas y muucha gente. Sandra se emocionó recordando otros momentos y compró algunas cosillas muy bien de precio. Sebas tuvo que pararle los pies un poquito porque se hubiese llevado todo el mercado con la excusa: “esto es para la martinilla”. Es decir, para nuestra sobrina Daniela que esperamos algún día pueda leer nuestro blog.

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P1120059 P1120054 Pudimos llegar a ver un templo plateado con la entrada prohibida a las mujeres, aunque no entró ninguno de los dos. Lo bueno fue el cartel en el que los monjes justificaban la medida tan “políticamente incorrecta” a los turistas. Por lo visto las mujeres “deterioran” las reliquias con su presencia…y los hombres no. Una explicación excelente!

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Al día siguiente estuvimos ocupados planificando nuestros días en el norte. Contratamos una salida al parque natural de elefantes para el que dedicamos el siguiente post.

Por otra parte, y después de casi descartar cualquier trekking (paseo) por las tribus de las montañas debido a lo “paquetizado” y “enlatado” de la experiencia (literalmente cientos de agencias que juntan esa experiencia con rafting, quads o paseos en elefante) encontramos una agencia muy diferente. Se trata de la agencia que organiza los viajes para los que ruedan documentales, universidades de antropología, etc. Además, es un paseo privado, sólo para nosotros dos. Realmente un hallazgo.

Hemos contratado 3 días de trekking por la jungla, con visita cultural a las diferentes etnias que encontremos y alojándonos en sus casas. Puede estar emocionante, ya veremos. En cualquier caso, nos guste o no, es lo que veníamos a ver al norte de Tailandia y lo que muy pocos pueden ver en esas condiciones.

Por la noche nos fuimos al “Sunday market” (mercado de los domingos) que es calcado al de los sábados, pero no llegamos a comprar nada.

Una conclusión clara después de observar la ciudad es que hay 3 clases de turistas: los “honeymooners” (recién casados), los backpackers (mochileros) y los viejos verdes que van a Tailandia a agenciarse una thai jovencita. De estos últimos hemos visto a centenas en los pubs nocturnos.

Por último, hemos probado los masajes tailandeses baratos (120 Baths 1 hora, 1,5 €). La experiencia no ha sido buena, así que probaremos con los caros.

Tailandia no decepciona de momento.

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noviembre
13
Escrito en Jordania por admin el 13-11-2009

Para todos aquellos que con lo de “Mar muerto” nos hicimos la idea de que daba al océano, lo cierto es que se trata de un lago (uno puede ver las 2 orillas desde lo alto).

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Nos enteramos de esto cuando estábamos a punto de llegar, después de decir adiós a Wadi Musa (Petra) en dirección a Ammán. Decidimos aprovechar el mismo día en que cogíamos el vuelo para hacer una parada en el Mar Muerto (hay 90 min entre el Mar Muerto y el aeropuerto).

Llegamos después de 4 horas de viaje en coche a “Amman Beach”, una especie de complejo hotelero sin hotel (piscinas, duchas, lavabos, restaurantes y tiendas de souvenirs) que facilitan la entrada a los guiris que queremos sumergirnos en el lago con algunas facilidades (como una ducha inmediatamente después de pringarse en ese caldo). A nosotros nos fue genial teniendo en cuenta que del baño nos íbamos directos al aeropuerto.

El privilegio nos costó 12 JD (12 €) por persona. Nada barato. Una vez dentro nos cambiamos, reconocimos la zona donde vimos al tío con más visión comercial del mundo, vendiendo flotadores delante del mar muerto, donde NO puedes hundirte…aunque para la piscina podían justificarse (como los trajes de baño de manga larga para las pobres musulmanas)

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 P1120029 La experiencia en el mar muerto fue divertidísima. Personalmente, nos surgían muchísimas preguntas antes de hacerlo, y aquí os damos el resumen de “Lo que usted siempre quiso saber del Mar Muerto”:

  • ¿A qué sabe el agua? No es salada. Es amarga y asquerosa, incluso picante. Es como beber el líquido de batería de coches (aunque no lo hemos probado, seguro que sabe así)
  • ¿Cuánto flotas? Mucho. De hecho es imposible hundirse. Por mucho que lo intentes, el 80 % de tu cuerpo queda sobre el agua. Si vas caminando hacia la parte profunda, empiezas a flotar y a perder contacto con el suelo antes de que te cubra el pecho. Tus pies empiezan a elevarse (aunque por profundidad aún podrías hacer pie) y al final te quedas en horizontal, boca arriba o abajo. Otro ejemplo: puedes ponerte tumbado boca abajo levantando los brazos, las piernas y la cabeza, y flotas simplemente con el contacto de tu torso. Una piedra o una plancha NO flotarían (tampoco es mercurio!)
  • ¿Cómo es el agua? Aceitosa. Te moja del mismo modo que el aceite de baja calidad…es como aceite aguado. Se queda en la piel, peor no la limpia (la pringa más bien).
  • ¿Qué pasa si te entra en los ojos, boca, heridas, etc? DUELE! Te recomiendan no afeitarte 3 días antes de meterte. A Sebas le entró un poco (media gota!) en un ojo, y tuvimos que salir corriendo a lavarlo. Abrir los ojos debajo del agua está prohibido, y no quisimos hacer la prueba.

La experiencia vale la pena. Te ríes un montón cuando intentas hundirte y te das cuenta de que sencillamente no puedes.

Para acabar de cumplir con todos los tópicos, pagamos 3 € por persona para untarnos en barro del Mar Muerto. Es barro completamente NEGRO, se seca enseguida y te de un aspecto curioso. Lavarse bien en el mar es casi imposible (es aceitoso), así que nos dimos una ducha, pasamos por la piscina, otra ducha con jabón y al aeropuerto.

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P1120034 El viaje fue larguísimo. De Ammán a Doha (Qatar, por cierto Qatar airways es una aerolínea muy pero que muy recomendable en cuanto a servicio y comida dentro del avión), de ahí un transbordo exprés (30 minutos y ya estábamos en otro avión) a Bangkok, y en Bangkok una espera de 4 horas para volar a Chiang Mai.

Llegamos a nuestro hotel (3Sis) a la 13:00 del día siguiente a nuestra partida (es decir, un día de viaje con un jetlag de 6 horas).

Bienvenidos a Tailandia! (de nuevo)