Este es el día que todo el mundo espera cuando vienes a Egipto. Es lo que todo el mundo te pregunta cuando vuelves de Egipto, y es el motivo por el que mucha gente viene a Egipto. Las pirámides.
No vamos a dar rodeos, lo haremos esquemático:
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De ahí nos fuimos a Sakkara, una necrópolis del antiguo Egipto, donde están las pirámides más antiguas. Lo cierto es que a nivel arquitectónico tiene muchos más detalles que Giza. Muchos grabados en buen estado, carreteras pavimentadas y pasillos de columnas en un estado de conservación difícil de imaginar en un país donde la vigilancia de estas joyas es tan escasa (aquí había más grafitis de amor adolescente)
Nos encantó pasear por una carretera pavimentada donde las hordas de turistas no se adentraban…era como tener la necrópolis para nosotros solos. Encontramos incluso un grabado con pigmentación azul aún visible (el único colorido que hemos visto hasta ahora).
Finalmente, y a pesar de que nuestro chófer quiso escaquearse aduciendo que cerraba a las 15:00, fuimos a Darshur (que evidentemente, no cerraba a las 15:00). Después de los sobornos y tickets de rigor, nos plantamos en la pirámide roja.
Nos pareció mucho más impresionante que Khafre. La bajada era espectacularmente larga y estrecha. La primera cámara daba paso a una segunda, y esta, a través de una escalera, a la cámara mortuoria que había sido escondida tras una falsa puerta (como en las pelis!)
Justo antes de irnos, y en la lejanía, divisamos la única “chapuza” egipcia de la que tenemos constancia. La pirámide romboidal, con 2 ángulos distintos. Por lo visto empezaron con un ángulo demasiado ambicioso, y cuando vieron que no era estable decidieron cambiar a medio camino. No era cuestión de empezar de cero…
Un día muy completo que acabamos con una buena cena y durmiendo como los ángeles (ya no nos despierta ni el grito del Muyaidin a las 04:30 de cada día)