Mercados Paralelos

Esta entrada pertenece a la serie Egipto
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Tercer día en El Cairo, y hoy toca mercado. La idea era visitar el Khan El Khalili, el mercado por excelencia en todas las guías de viaje (mercado árabe lleno de cachibaches, especias y follón).

Después de otro kami-taxi (taxi kamikaze) llegamos a la entrada del mercado. Los primeros 50 metros estuvieron llenos de “Eh amigo!”, “Mira aquí, no compromiso”, incluso algún “Shakira, Pantoja, Hola pepsicola”. Eso nos hizo pensar que estábamos en el mercado correcto, una trampa de turistas esperable.

Sin embargo, pasados esos primeros 50 metros, las tiendas dejaban de mostrar bizarros souvenirs para dar paso a bienes de primera necesidad. Los comerciantes ya no nos hacían caso y despertábamos más curiosidad que ambición.

Entonces nos dimos cuenta de que era el mercado de verdad, y que probablemente aquí no veían turistas demasiado a menudo. Estábamos sólo a 1 calle del mercado turístico, pero aquí los touroperadores marcan su “línea invisible” en el suelo y de ahí no se sale. No es la primera vez que lo vemos, pero aquí esa línea no es nada sutil.

Después de atravesar 500 metros de colchas, especies, cacerolas, ferreterías y comestibles (en un barullo infernal donde las mercancías se transportaban de puesto a puesto por el mismo pasillo que circulaba la gente) salimos a una calle menos turística aún. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos y entrar, ahora sí, en el mercado diseñado específicamente para nosotros, los guiris.

Aquí acaba lo interesante, porque los mercados “zoco” para turistas son todos muy parecidos. Hay 3 o 4 tipos de tiendas, y se repiten una tras otra (alfombras, lámparas, souvernirs y especies).

Por suerte (y por la insistencia de Jordi que a menudo tiene buena recompensa) acabamos en un pequeño local llamado Fishawy, un coffee shop centenario en el que descansamos y nos relajamos con unos tés a la menta.

De ahí nos fuimos a sentar delante de una mezquita, justo en el momento en el que todos los muecines se ponen a llamar a los musulmanes a la oración. La gente entra poco a poco al principio, pero los rezagados vienen al trote, como quien llega tarde a clase. Hay un ambiente de camaradería entre todos los que entran.

En medio de ese momento tan íntimo al que acudimos como privilegiados espectadores, una turista italiana, en tirantes y falda, se pone justo delante de la puerta de la mezquita y permanece ahí durante unos 5 minutos esperando a que su avergonzado marido le haga una foto. Queríamos matarla. En el Cairo hay decenas de mezquitas abiertas al turismo, donde son muchísimo más tolerantes que en la mayoría de países árabes…son pocas las que han dejado exclusivamente para la oración, y tu decides plantarte justamente en ESA en la que no pueden entrar mujeres. Tanto idiota y tan pocas balas!

Se nos ocurrió dar un paseo “tranquilo y romántico” por la orilla del Nilo. Los egipcios lo hacen, y pensamos que estaría bien hasta que nos dimos cuenta de que no compartimos con ellos la idea de un paseo romántico (lo de tranquilo no existe en El Cairo…sencillamente han eliminado el concepto)

Estas barquichuelas que veis en las fotos con más luces que una discoteca de los ochenta emitían una música infernal a 300 decibelios. Encontramos un punto en el que eso se unía a la perfección con el ruido del tráfico del Cairo, para crear algo parecido a la experiencia que puedes tener si metes la cabeza en la turbina de un 747. Precioso.

La verdad es que nos reímos de nuestra ingenuidad. Luego encontramos un parque de pago donde podías caminar más tranquilo (por supuesto, lo vimos desde la puerta)

Nos tomamos algo en el KFC del centro, donde vimos atónitos como una mujer le cambiaba los pañales sobre la mesa donde más adelante se comían las hamburguesas. Decidimos no  comer en un KFC en Egipto.

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Comimos de nuevo en Felfela donde se cena genial y el ambiente es agradable. Mañana nos vamos del Cairo, y aunque sus tesoros hacen que venir valga la pena, ninguno de los cuatro va a echarlo de menos.

La mejor definición que hemos encontrado del Cairo: Es la tierra y la mugre que tienes que apartar para acceder a determinados tesoros.

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