octubre
31
Escrito en Egipto por admin el 31-10-2009

El mismo día del paseo en globo decidimos dar un paseo en felucca por el Nilo, unas barquitas muy características y además muy baratas.

Escogimos la mejor hora del día justo antes del anochecer, alquilamos una para nosotros solos que nos llevó por la orilla occidental del río. A medida que nos alejábamos de Luxor aparecían las granjas, los pastos, las plantaciones de plátanos, las vacas y los niños jugando.

Después de unos minutos de felucca llegamos a la “Isla Banana”, llamada así por las plantaciones de banana. Pagamos 5 LE por persona (medio euro aprox) y eso te daba derecho a un paseíto por la isla y un atracón de diminutas bananas. El lugar era muy acogedor y de no ser por los mosquitos oportunistas pasamos un rato muy relajado.

Cogimos de nuevo nuestra felucca y navegamos un poco más esperando la puesta de sol. Desde el barco la puesta era espectacular y a medida que el sol se apagaba se encendían las luces de las dos orillas del Nilo.

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luxor adventures (80) luxor adventures (81) luxor adventures (120) luxor adventures (130) Al llegar a puerto nos dimos por satisfechos y le pagamos con propina incluída a nuestro capitán. Además quedamos con él para hacer a la mañana siguiente un paseo en camello de los más rural.

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octubre
31
Escrito en Egipto por admin el 31-10-2009

Decidimos olvidarnos del presupuesto y hacer llevar a cabo el primer derroche vacacional contratando un paseo en globo sobre el Valle de los Reyes (que visitamos ayer a patita). Por 650 LE por cabeza (unos 80 €) nos ofrecían 45 minutos de vuelo, traslados y desayuno en el Nilo.

Para ver el amanecer nos hicieron estar en la recepción del hotel a las 05:00 am y por supuesto llegaron 20 minutos tarde (sorprenderse de esto a estas alturas significaría que no has entendido nada del país). Nos llevaron al barco que nos cruzó el Nilo en 5 minutos, y ese fue el tiempo que tuvimos para un frugal desayuno.

Compartíamos globos con unos ingleses con los que no nos cruzamos ni una palabra. Parecían una familia bastante arrogante, aunque es una pose típica de los ingleses cuando salen de viaje por las antiguas colonias.

Cuando llegamos y vimos los globos se nos pasó el sueño, el frío y el hambre. Es sencillamente un espectáculo precioso. De todos los métodos de transporte inventados por el hombre, me parece el más poético (es más parecido a flotar que a volar). Los aviones parecen horribles máquinas de hacer ruido en comparación.

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P1100345 Nos colocamos en la cesta. Tuvimos muchísima suerte, porque la tardanza inicial de nuestro conductor (los 20 minutos) hizo que fuésemos los últimos, y que nos tocase un globo para muy pocas personas. Teníamos espacio de sobra (algo que no podían decir los otros globos). Y empezó la aventura.

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P1100350Al principio el ascenso fue muy moderado…y empezamos a ver cómo un globo se acercaba demasiado al nuestro. Era el otro globo de la misma compañía, y no sabíamos si era normal o no que estuviesen tocándose (llegaron a hacerlo). Sebas sólo pensaba en el artículo que leyó la noche anterior sobre un accidente en mayo de 2009 con esta misma compañía de globos… Al final no pasó nada.

 

Cuando los dos globos se separaron, nuestro capitán decidió evitar nuevos choques elevándose mucho más que su compañero, y eso nos dio unas vistas espectaculares del valle. Como siempre, las fotos son mejores que las palabras.

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P1100366 P1100367 P1100375 P1100378 P1100381 Vimos el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas. También el Rameseo (en el que no entramos el día anterior, y que se puede ver perfectamente desde el globo). Incluso espiamos el interior de algunas casas donde encontramos cabras, gallinas y otros animales conviviendo con las personas.

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P1100392  P1100394 P1100410  El aterrizaje fue super-delicado. Apenas nos enteramos. La actividad incluía una pequeña “danza” al final (no entendimos lo que decía, pero sabiendo lo del accidente de mayo bien podrían cantar “Estos no se nos han caído, oeoeoe”)

A las 08:00 estábamos de vuelta en el hotel. Cansados, excitados y felices.

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P1100423 PD: A las 08:30 descubrimos algunos problemas con nuestro banco, con el pago del globo y otras cosas que mejor no recordar. Además, Sebas se enteró de que en su trabajo tenían problemas muy serios (y se sintió muy impotente), el ordenador portátil se murió definitivamente y el perro de la madre de Sandra murió envenenado. Todos estos problemas han hecho además, que nos gastemos 120 € en teléfono. Todo eso junto…empezamos a plantearnos que no fue buena idea entrar en la tumba de Tut Anhk Amon.

 

PPD: Aunque no lo creáis, seguimos recordando aquel día por el paseo en globo y el viaje en felucca por en Nilo, pero esa es otra historia. Aquí tenéis algunas panorámicas como colofón.pano_globo_3

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octubre
30
Escrito en Egipto por admin el 30-10-2009

Nos levantamos temprano para estar a las 9 preparados para el nuevo descubrimiento del día. Preguntamos a un taxista mayor que accedió a llevarnos a todos los lugares que teníamos previstos durante todo el día por 150 libras egipcias.

Nuestro taxista era muy educado, discreto, eficaz, prudente y muy profesional. Tuvimos suerte porque la mayoría intentan timarte o venderte algo.

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P1100193 Empezamos la mañana con los Colosos de Memnón. Dos estatuas enormes que representan a Amenhotep III y que daban la entrada a los demás tesoros del Valle.

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A pocos minutos llegamos al Valle de los Reyes donde se enterraban en el Imperio Nuevo a los faraones. Una vez llegas al recinto pagas la entrada  correspondiente que te da derecho a entrar en 3 tumbas de un total de 62, hay que escoger bien. La entrada vale 60 L.E. ,30 para estudiantes como es nuestro caso.

Cuando pasas las taquillas tienes que pagar un minitrenecito por 4 L.E. que te traslada unos  500 metros que como el camino hace curva no ves el final y piensas que hay más trecho. Previamente te han sustraído cámara de foto y vídeo y no puedes hacer una puñetera foto.

Entonces quieres ver la tumba de Tut AnkH Amun (Tutankamón para los amigos) pero esa tumba es especial porque se tiene que pagar 100 L.E. extras (50 para estudiantes). Para hacernos una idea, cada tumba está excavada en la montaña y puede tener mayor o menor profundidad, la riqueza está en sus pinturas que en algunos casos se conservan con una belleza y colorido impresionante representando escenas de embalsamamiento de faraones o del libro de los muertos.

Decidimos entrar en la de Tutankamón porque sus sarcófagos y féretros en el Museo de El Cairo eran impresionantes. El morbo de esta tumba es que la momia de Tutan está dentro e incluso muerto impone. A Jordi se le ocurrió la feliz idea de hacer un vídeo con el móvil que no pisparon, pero el guardián lo pilló. Naaaada, no problem, nada que una propinilla-soborno no pueda arreglar en Egipto.

Animados nos fuimos a otra de las tumbas importantes, Ramsés VI, también por un coste extras de 25 L.E estudiantes. Este faraón fue mucho más poderoso e importante, y su tumba estaba acorde con su posición. Las pinturas, relieves y jeroglíficos sobrecogían por la elegancia y el colorido. Era preciosa. es fácil imaginar el Valle lleno de esas tumbas repletas de objetos, paredes con jeroglícios y color, muchísimo color.

La tercera tumba en importancia era la de Sethi I, pero estaba cerrada porque un grupo de egiptólogos yanquis habían pagado para tenerla para ellos solitos, ratificando nuestra idea de que en Egipto el dinero (y ni siquiera mucho) lo consigue todo.

Así que fuimos a ver otras tres tumbas al azar, si mal no recordamos vimos la de Ramsés IX, Ramsés III y creemos que la de Tuthmose.

Saturados por el calor del desierto y las 3 horas de tumbas, decidimos saltarnos el valle de las reinas,por ser mucho más pequeño y albergar como tumba importante sólo la de Nefertiti. Teníamos que elegir ver otras cosas.

Le dijimos a nuestro taxista que nos llevase a ver el Rameseo pero como se podía ver por fuera perfectamente, el día se nos hacía corto y no parecía nada del otro mundo comparado con lo que nos esperaba decidimos ir al Templo de Hatshepsut o como ellos lo llaman Al-Deir AL-Bahari, igualito.

El templo era una auténtica pasada, en medio del desierto, con una montaña como fondo parecido a un cañón y el templo literalmente incrustado en la roca. Una delicia para la vista, nos perdimos entre las columnas igual que si fuese una película. El tiempo pasaba deprisa y no paramos ni para comer.

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pano_6 Nos apañamos unas patatas fritas, galletas y muchísima agua (los listos la cobran como si fuese champange) que racionamos durante todo el día.

De allí condujimos entre la polvorienta carretera hasta el Templo de Ramsés III o Medinet Habu. La entrada monumental representa a Ramsés castigando a prisioneros en presencia de los dioses. El templo es espectacular por lo tanto unas imágenes harán más justicia. Lo mejor es que estábamos casi solos, ideal para comerse unas papitas a la sombra de una palmera y disfrutar de las vistas.

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P1100287 Saliendo de allí con pocas fuerzas por las casi 6 horas ya de camino y sol, llegamos a Deir Al- Medina, que no es otra cosa que el Valle de los Artesanos que construían la tumbita de Tutmosis. Decidieron ir enterrándose obreros y artesanos en ese mismo lugar. Las tumbas son pequeñas, no tienen relieves ni jeroglíficos pero no por eso dejan de tener mucho encanto. Además desde la colina que ocupa el poblado se podían ver las vistas y la luz como iba disminuyendo poco a poco.

 

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P1100292 Volvimos contentos al hotel, los pies llenos de polvo, las marcas del sol de las zapatillas en los pies, sudados, cansados, con hambre, medio muertos y con 75 euros menos por pareja debido a entradas y taxi. Pero la verdad, no dudaríamos los cuatro en recomendar esta experiencia o repetirla de nuevo

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octubre
29
Escrito en Egipto por admin el 29-10-2009

Llegamos con retraso a la estación de Luxor, en vez de a las 6:10 de la mañana eran casi las nueve. El camarero de nuestro vagón, como no, reclamó su propina. Aquí todo el mundo quiere propina, para ir al lavabo incluso dentro de un recinto en el que has pagado entrada, si te dicen dos frases dentro de un monumento, etc.

Como pringados cogimos un taxi por 20 libras a nuestro hotel. Nos creímos que Luxor tenía un millón de habitantes y que nuestro hotel estaba a 6 kilómetros del Templo de Karnak. En realidad Luxor tiene unos 150.000 habitantes y el templo en cuestión está como mucho a un  kilómetro.

Las bandadas de taxis van detrás de los guiris como nosotros sin tregua, todo el mundo te ofrece algo. Nos estamos acostumbrando.

Cuando subimos a nuestras habitaciones nos sentimos reconfortados: amplias, limpias y con piscina en la terraza. Aunque algunos de nosotros no descansamos y la cama parecía más que apetecible, no nos permitimos el lujo de acercarnos para no caer en la tentación. Dejamos nuestras cosas y salimos  rumbo a Karnak.

P1090950A la llegada ya se ven los autocares llenos y las hordas de turistas bajo un sol que ya pica de buena mañana. Va a ser un día duro, pensamos.

El templo de Karnak estaba dedicado al culto del dios Amón. Nada más entrar se ve dos pilonos precedido por una avenida de esfinges con cabeza de carnero, símbolo del dios Amón. Durante siglos fue el centro religioso más influyente de Egipto.

La entrada es espectacular, sobre todo si es el primer templo que visitas. Nos quedamos embobados con las murallas de entrada y el patio durante media hora.

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P1090952 P1090986 P1090973 P1090978  Cuando pensábamos que habíamos visto lo mejor, entramos en ese patio de columnas (sala hipóstila) y faltaban las palabras (que feo es que todo lo que le sale a uno son expresiones de la infancia, como “flipante”).

Nos entretuvimos ahí otra media hora (3 veces más que la horda de turistas media, cuyas oleadas pasaban cada 10 minutos), sacando decenas de fotos sin poder meter en una sola lo fantástico de ese lugar.

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El templo seguía y seguía ofreciendo nuevos espacios, estatuas e inscripciones, pero nada igualó la impresión que sentimos al entrar a esas sala. Aún así pasamos más de 3 horas y media en Karnak, hasta que el sol y el cansancio pudieron con nosotros.

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P1100077 Volvimos al hotel. Jordi, Fani y Sandra se fueron a la piscina. Sebas durmió una siesta larga hasta las 17:00. A esa hora decidimos ir al templo de Luxor (a 500 metros de nuestro hotel) a ver el atardecer sobre el templo.

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P1100110 P1100129 Entre una cosa y otra llegamos cuando el sol ya se había puesto y encendían las luces que iluminaban el templo de noche. Es una forma muy distinta de ver un templo (con iluminación artificial), en absoluto menos bonita que con la luz del día.

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DSC_0392 P1100142 P1100164 P1100160 P1100150 P1100152 Nos permitimos el capricho de pagar 80 LE (10 €) por cuatro helados en una terraza justo delante del templo y empezamos a caminar por el mercado local.

El mercado local es como todos los mercados para turistas (véase El Cairo), lleno de baratijas y vendedores muy pesados invadiendo tu espacio vital de 3 en 3. Hasta que de pronto, se acaba. De repente dejas de oír a los vendedores y las tiendas ya no tienen suvenires peluqueros, farmacias, tiendas de comida…volvimos a entrar en el verdadero mercado local.

Después de unas 10 calles por el mercado real (nada que ver con el turístico, aquí la pobreza se ve y se toca) nos metimos por error en uno de los barrios obreros. Edificios sin acabar, sin ventanas y con mínima iluminación en las calles. La gente nos saludaba amable y empezamos a sumar una cola de niños a nuestro alrededor. Jordi se asustó un poco y decidimos salir de ahí, con la cola de niños a nuestras espaldas.

Eran aproximadamente unos 6 niños, entre los 6 y los 10 años. La mayor de todos era una niña con unos ojos enormes y un pelo rizado que le llegaba hasta la cintura. Enseguida se pegó a Sebastián mientras los otros niños iban pidiendo de uno a otro.

Pasaron unas calesas de caballos llenas de japoneses por el mercado local y casi todos los niños nos abandonaron para ir a perseguir japoneses. Todos menos la niña, que le decía con gestos a Sebastián que no les hiciera caso, como disculpándose por su “rapacidad”. La niña no hablaba ni palabra de inglés.

Sebas – Eh, gente! Creo que esta niña intenta decirnos algo que va más allá de pedir dinero. Ha dicho algo de madre y me ha señalado…o quiere que la adoptemos o alguna otra cosa, pero no es sólo dinero

El grupo – Anda! Deja de filosofar, que lo que quiere es dinero, como todos

Sebas – No lo sé…tengo la impresión de que hay algo más. Sandra (la que lleva el dinero), cómprale algo en esa tienda que nos está señalando

Sandra – Ok, le compro la Coca Cola para que nos deje tranquilos.

 

Y entonces es cuando una niña de 10 años nos da una lección de humanidad que nos deja a todos a la altura de las cucarachas. En lugar de señalar uno de tantos caprichos que un niño te pediría, nos pide un cartón de leche. Le pedimos al tendero que nos dé 2 y nos cobra una cantidad exagerada. Sandra entra en cólera explicándole que era para la niña, que qué clase de buitre era para estafarnos incluso cuando estábamos intentando ayudar a alguien. Al final pagamos los 2 cartones.

La niña le da 2 besos de enorme gratitud a Sandra, nos saluda y se va. Lo que intentaba decirle a Sebas es que tenían un niño pequeño (baby) y que necesitaban darle leche.

Eso nos marcó toda la noche. La altura moral de la niña (cuidando de su familia a esa edad) y la bajeza del vendedor…sumada a nuestra manía occidental de presuponer siempre malicia se nos quedó en la cabeza hasta bastante entrada la noche.

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octubre
28
Escrito en Egipto por admin el 28-10-2009

El día empezó para nosotros muy tranquilo, sin madrugones y un desayuno relajado. Pocos minutos antes del check-out nos dirigimos al Museo Egipcio de El Cairo.

Allí se amontonaban las decenas de turistas y tras pagar la entrada y una propinilla al taquillero que nos guardó las mochilas con todas las cámaras (están prohibidas en el Museo) nos adentramos a los misteriosos mundos que nos pudiera ofrecer aquel edifico.

Como no hemos podido sacar fotos no os podemos enseñar ni el contenido ni el continente del Museo. En cuanto al contenido, la colección es espectacular, estatuas colosales egipcias, sarcófagos rodeados de jeroglíficos, momias, así innumerables objetos valiosísimos se exhibían en cualquier rincón del Museo.

La joya era sin dudarlo la cámara mortuoria del faraón Tutanhkamon. Se podía observar su máscara, su trono, el sarcófago, todos los objetos personales del faraón que fueron llevados a su tumba. Un entierro sencillo, con una cámara dentro de otra en un total de 3 forradas de oro. Un tipo sencillo con 3 sarcófagos uno dentro de otro a cual más increíble. Animalitos disecados también en la tumba para su vida próxima en el más allá. En definitiva un chaval de 19 años (edad que tenía cuando murió) convertido en un faraoncillo venido a menos un pelín egocéntrico.

La visita al museo mereció la pena, la muestra es que estuvimos entretenidos unas 3 horitas que para muchos (excepto Jordi) fue más que suficiente.

Nota: aunque hayas pagado la entrada de museo y/o cuenta de restaurante al ir al lavabo te van a pedir propina si quieres que te den papel. Acabas violentándote un poco y llevándote tu propio papel. Jordi estuviste lento…

Salimos a comer en nuestro ya conocido restaurante Felfela y nos dirigimos al barrio Copto a ver la Iglesia colgante.

Para llegar cogimos el metro que nos dejaba justo delante de Museo Copto, a esas horas de la tarde ya cerrado. Caminamos un poco perdidos en busca de la Iglesia, por callejones oscuros, sucios y un poco peligrosos. Reculamos nuestros pasos hasta que la encontramos.

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Estábamos fuera de horario del recorrido turístico pero nada que 20 libras no puedan solucionar. La Iglesia Colgante a parte de impresionar porque no deja de ser un minireducto católico en una ciudad musulmana, asombra ver como se han conjugado las dos religiones en una decoración caótica pero a la vez muy harmónica. Era muy bonita, la verdad.

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P1090933 Salimos de allí sin perder mucho tiempo, teníamos que regresar al hotel, comprar provisiones para el tren de esa noche hacia Luxor y recoger nuestras mochilas.

Salimos a las 19:30 del hotel , el tren salía a las 20:45 desde la estación de Giza. Cogimos un taxi con taxímetro, ohhhhhhh!!!!!! existen!!!!!. Pero empezó nuestra pequeña odisea. No sabíamos si el taxista entendía donde queríamos ir y eso nos puso un poquito nerviosos porque era demasiado tarde para arrepentirse, estábamos en pleno atasco en el Cairo. Los minutos corrían y nos movíamos demasiado. Después de preguntar a un transeúnte en inglés que nos confirmó que íbamos en dirección correcta estábamos un poco más calmados.

Pero no nos movíamos, Jordi empezó a “reposar” la cabeza (=dar cabezazos) en la mochila que cada uno llevaba encima porque no cabían en el maletero. Fue el primero en caer en desesperación, luego vino Fani que no sabía si abrir ventanas, cerrar ventanas. Eran las 20:10  y no nos movíamos mucho. Entonces empezó a decaer Sandra, le entraron ganas de gritar, tocar el cláxon y matar, sí sí matar. Y finalmente Sebas cayó con todos y las risas nerviosas no paraban.

Alá estaba con nosotros y se hizo un claro, llegamos con 10 minutos de margen. Porque a ninguno de los 4 en el estado de nervios se nos ocurrió pensar que a lo mejor, y sólo a lo mejor los trenes egipcios venían con retraso.

Efectivamente, vimos pasar 3 trenes delante nuestro un poco tétricos y finalmente llegó el nuestro, supuestamente Deluxe porque es el único que pueden coger los turistas. 21:45.

Nos acomodamos en los camarotes, bastante correctos y nos sirvieron una cena basada en arroz, escalopín y algo que pretendía ser carne.

Nos alejábamos de El Cairo camino a Luxor con muchas ganas, y aunque todos no pudimos dormir del todo bien, después del desayuno incluido y la puta propina salimos a comernos la pequeña ciudad a pleno sol.

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octubre
27
Escrito en Egipto por admin el 27-10-2009

Tercer día en El Cairo, y hoy toca mercado. La idea era visitar el Khan El Khalili, el mercado por excelencia en todas las guías de viaje (mercado árabe lleno de cachibaches, especias y follón).

Después de otro kami-taxi (taxi kamikaze) llegamos a la entrada del mercado. Los primeros 50 metros estuvieron llenos de “Eh amigo!”, “Mira aquí, no compromiso”, incluso algún “Shakira, Pantoja, Hola pepsicola”. Eso nos hizo pensar que estábamos en el mercado correcto, una trampa de turistas esperable.

Sin embargo, pasados esos primeros 50 metros, las tiendas dejaban de mostrar bizarros souvenirs para dar paso a bienes de primera necesidad. Los comerciantes ya no nos hacían caso y despertábamos más curiosidad que ambición.

Entonces nos dimos cuenta de que era el mercado de verdad, y que probablemente aquí no veían turistas demasiado a menudo. Estábamos sólo a 1 calle del mercado turístico, pero aquí los touroperadores marcan su “línea invisible” en el suelo y de ahí no se sale. No es la primera vez que lo vemos, pero aquí esa línea no es nada sutil.

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Después de atravesar 500 metros de colchas, especies, cacerolas, ferreterías y comestibles (en un barullo infernal donde las mercancías se transportaban de puesto a puesto por el mismo pasillo que circulaba la gente) salimos a una calle menos turística aún. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos y entrar, ahora sí, en el mercado diseñado específicamente para nosotros, los guiris.

Aquí acaba lo interesante, porque los mercados “zoco” para turistas son todos muy parecidos. Hay 3 o 4 tipos de tiendas, y se repiten una tras otra (alfombras, lámparas, souvernirs y especies).

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P1090874 P1090853 Por suerte (y por la insistencia de Jordi que a menudo tiene buena recompensa) acabamos en un pequeño local llamado Fishawy, un coffee shop centenario en el que descansamos y nos relajamos con unos tés a la menta.

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P1090877 De ahí nos fuimos a sentar delante de una mezquita, justo en el momento en el que todos los muecines se ponen a llamar a los musulmanes a la oración. La gente entra poco a poco al principio, pero los rezagados vienen al trote, como quien llega tarde a clase. Hay un ambiente de camaradería entre todos los que entran.

En medio de ese momento tan íntimo al que acudimos como privilegiados espectadores, una turista italiana, en tirantes y falda, se pone justo delante de la puerta de la mezquita y permanece ahí durante unos 5 minutos esperando a que su avergonzado marido le haga una foto. Queríamos matarla. En el Cairo hay decenas de mezquitas abiertas al turismo, donde son muchísimo más tolerantes que en la mayoría de países árabes…son pocas las que han dejado exclusivamente para la oración, y tu decides plantarte justamente en ESA en la que no pueden entrar mujeres. Tanto idiota y tan pocas balas!

Se nos ocurrió dar un paseo “tranquilo y romántico” por la orilla del Nilo. Los egipcios lo hacen, y pensamos que estaría bien hasta que nos dimos cuenta de que no compartimos con ellos la idea de un paseo romántico (lo de tranquilo no existe en El Cairo…sencillamente han eliminado el concepto)

Estas barquichuelas que veis en las fotos con más luces que una discoteca de los ochenta emitían una música infernal a 300 decibelios. Encontramos un punto en el que eso se unía a la perfección con el ruido del tráfico del Cairo, para crear algo parecido a la experiencia que puedes tener si metes la cabeza en la turbina de un 747. Precioso.

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La verdad es que nos reímos de nuestra ingenuidad. Luego encontramos un parque de pago donde podías caminar más tranquilo (por supuesto, lo vimos desde la puerta)

Nos tomamos algo en el KFC del centro, donde vimos atónitos como una mujer le cambiaba los pañales sobre la mesa donde más adelante se comían las hamburguesas. Decidimos no  comer en un KFC en Egipto.

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Comimos de nuevo en Felfela donde se cena genial y el ambiente es agradable. Mañana nos vamos del Cairo, y aunque sus tesoros hacen que venir valga la pena, ninguno de los cuatro va a echarlo de menos.

La mejor definición que hemos encontrado del Cairo: Es la tierra y la mugre que tienes que apartar para acceder a determinados tesoros.

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