Se acabó El Caribe, y con él empieza la cuenta atrás para acabar nuestra pequeña odisea.
No vamos a ponernos ahora (no es el momento aún) a llorar porque esto se acaba…hoy toca movernos a la Roma moderna, la capital del imperio moderno: Nueva York.
El viaje de Cancún a NY en avión duró 3 horas. El viaje desde el aeropuerto JFK a Manhattan 4 horas.
Porqué? Pues sencillo: New York es fantástico si te quedas en la Quinta Avenida o en Times Square…pero a la que te alejas un poco se parece demasiado a paÃses menos desarrollados que hemos visto antes.
Para empezar la señalización del metro es horrible. Nada estándar…peor que el metro ruso…y no hablemos del japonés. Tan lioso que cogimos el metro en la dirección opuesta (y los que estuvisteis con nosotros en Japón recordarán que Sandra NUNCA se pierde en situaciones asÃ).
Unas prepúberes en plena efervescencia pre-halloween (llegamos el dÃa de la famosa fiesta) nos advirtieron del error…y de otras cosas. Os dejamos aquà una joya de conversación entre ellas (14 años) y nosotros
Ellas – En Barcelona hay fiestas? (haciendo el gesto de bailar flamenco)
Nosotros – SÃ, pero no sólo flamenco…son fiestas como las vuestras
Ellas – No creo que sean como las nuestras
Nosotros – SÃ, más o menos
Ellas – No. Aquà disparan (haciendo el gesto de pistola con el dedo) ¿SabÃas eso?
Nosotros – Ups.
Bajamos un poco antes de que el metro entrase al barrio donde se daban esas bonitas fiestas y dimos marcha atrás.
El metro se retrasaba, estaba lleno de gente y la conductora GRITABA (como la profe en el cole cuando se cabrea) cada vez que alguien se quedaba en medio de la puerta:
- Get INTO THE TRAIN NOW!
A chillido pelao. Que estrés.
Llegamos por fin a nuestro hostal (en el corazón de Manhattan). Dejamos las cosas y salimos a comer un par de “slices” de pizza. Aquà la comida basura es barata…
Mañana empezaremos a conocer esta ciudad que ya nos parece conocida (lo que hace el cine eh?)
Después de esperar 3 dÃas consecutivos a que el tiempo acompañase y abriesen el puerto, hoy por fin pudimos hacer submarinismo en Playa del Carmen.
No hay mucho que explicar, porque son experiencias de las que nunca tenemos fotos y que los que no se hayan metido bajo el agua difÃcilmente comprenderán.
Cuando te gusta esto del submarinismo te metes donde sea con tal de meterte. Playa del Carmen no iba a ser “un gran destino” de submarinismo como Cozumel, pero era mucho más barato, asà que con tal de quitarnos el gusanillo allá fuimos.
La verdad es que, si no tenemos en cuenta el hecho de que el barco era de pesca, el mar estaba muy movido y el Divemaster era un fantasma, las dos inmersiones fueron buenas.
En las dos vimos al animal estrella (el motivo por el que fuimos): tortugas.
Estos animales se nos presentaron por primera vez en Malasia (Sipadan) y desde entonces sentimos una simpatÃa muy grande hacia ellos. Son elegantes, enormes y muy calmadas…da gusto nadar a su lado.
Os dejamos una foto para que os hagáis una idea del que ha sido probablemente nuestra última aventura submarina en este viaje.
El dÃa empezó con sol. Cosa rara esta semana, pero perfecta para nuestros planes.
Decidimos ir por nuestra cuenta al Cenote. Por una parte nos salÃa más barato (unos 30 dólares con todo el equipo de snorkel frente a los 55 que cobraban por lo mismo las agencias) y por otra podÃamos ir por la tarde, cuando los grupos de turistas ya se han ido.
La verdad es que llevamos una cámara acuática descartable, pero no salió ni una foto. Hemos buscado en Internet fotos de otra gente que reflejan lo que vimos.
La verdad es que fué una sorpresa. No esperábamos algo tan bonito…dimos por hecho que ya no verÃamos otros paisaje que nos sorprendiera tanto (el último que consiguió semejante efecto fué el volcán en Antigua) y nos equivocamos.
Nunca vimos agua tan clara, tan azul…formaciones tan bellas de estalactitas (nada que envidiarle a las de Borneo) con el aliciente de estar sumergidas. Además tuvimos la suerte de coincidir con unos japoneses que recorrÃan la cueva haciendo submarinismo y que nos iban iluminando partes de la cueva que de otro modo no hubiésemos visto.
Os dejamos con las fotos que hablan por si mismas. Una despedida genial para recordarnos que siempre quedarán paisajes que hacen que se te caiga la mandÃbula.
Llevamos más de 2 semanas en este pueblo. No hemos escrito nada en todo este tiempo por dos motivos: no hemos hecho ni visto gran cosa…y nos hemos vuelto muy perezosos.
Los dÃas han pasado rapidÃsimo…el tiempo no nos ha acompañado (lluvias, nubes) pero el alojamiento era genial y el pueblo ofrece buena comida.
En estas dos semanas hemos perreado como se perrea en las vacaciones de verdad. Hemos pasado dÃas enteros viendo la tele, jugando con el ordenador y en la piscina o la playa cuando el sol aparecÃa brevemente.
Hemos descubierto algunas cosas que nos han facilitado la vida: un cine con buenas palomitas y versión original subtitulada (para no tener que oir el acento mexicano en los actores de toda la vida) y un restaurante español (Las Cazuelas) que nos ha salvado la vida.
Cada dÃa recorremos la quinta avenida (le han puesto asà un poco para imitar a la estadounidense) hasta Las Cazuelas donde Miguel, el dueño y cocinero, nos recibe con un apretón de manos. Llevamos más de una semana cenando cada dÃa allÃ, y ya hay confianza.
Además de esta rutina donde todo pasa a cámara lenta, una de las cosas más interesantes de Playa del Carmen ha terminado siendo el propio Miguel.
Después de comer cada dÃa nos enteramos de que su vida era más o menos asÃ:
Todo un personaje con el que además hablábamos de polÃtica y otros asuntos cada noche.
Y hasta aquà podemos escribir. Hemos dejado lo mejor para el final…mañana iremos al cenote “Dos Ojos”, donde IMAX rodó un documental sobre cuevas subterráneas.
Pasado mañana haremos submarinismo si el tiempo acompaña y con eso daremos por terminada nuestra estancia en Playa del Carmen.
Hemos estado mucho tiempo sin publicar absolutamente nada. No es que no hayamos hecho nada, simplemente nos ha invadido una sensación de relax y estamos un poco perezosos.
Emprendimos camino desde Guatemala (Flores) hasta México (Chetumal), un camino en principio pensábamos que directo, pero luego descubrimos que tenÃamos que pasar forzosamente por Belice. Asà que pasamos 3 fronteras en un sólo dÃa.
Llegamos a Chetumal temprano y el plan era quedarse allà ese dÃa, pero pudimos enlazar con un bus que nos llevarÃa a Tulum. Lo pillamos, cuando los autobuses en México son de lujo, es que son de lujo.
Nos bajamos en la calle principal de Tulum, llena de restaurantes y hoteles. El problema de estar en el pueblo es que estás lejos de las ruinas mayas y lejos de la playa. Nosotros querÃamos estar lejos de la ciudad para relajarnos en la playa. Asà que buscamos en internet un hostal y cogimos un taxi que nos llevara.
El taxi nos dejó en la entrada del hostal, en medio de la nada, de noche, donde los mosquitos nos estaban comiendo. El hostal “El Lobo Inn” no tenÃa habitaciones dobles, sólo literas y no querÃamos esa opción por ahora. Fuimos al hostal de al lado, “Los mapaches”, lo mismo. La verdad es que de noche no se veÃa absolutamente nada y el paisaje parecÃa estar totalmente desierto. Los chicos de Los Mapaches nos indicaron un par de hoteles cercanos y acabamos en el segundo un poco a la desesperada, porque el hotel estaba bien pero era un poco caro.
Al dÃa siguiente cuando nos levantamos, nublado, como acostumbra a estar todos estos dÃas, vimos que la zona en realidad estaba a petar. Muchos turistas, a docenas llegaban en bus a nuestro hotel para desayunar, taxis, furgonetas, de todo. Nuestro hotel estaba a 500 metros de las ruinas mayas, y por esa misma razón de la playa, pero de noche estaba tan oscuro que no nos dimos cuenta de nada. Los restaurantes de la zona con precios europeos, carÃsimo.
Fuimos a ver las ruinas, como no, por eso habÃamos parado allÃ. Nos costó 48 pesos entrar, eso nos animó, porque el gentÃo de turistas no hacÃa más que desanimarnos.
Las ruinas estaban muy bien, el emplazamiento, al lado del mar espectacular, pero el mogollón de guiris en tours organizados queriéndose hacer fotos en todos lados nos traÃa de cabeza.
Aún asà intentamos disfrutar de las ruinas, del perÃodo en decadencia maya, y en una horita ya nos hicimos bastante a la idea.
Salimos pitando de Tulum y de sus precios. En frente del hotel cogimos una furgoneta a Playa del Carmen que tardó una hora si llegó.
Con la furgoneta pasamos delante de un hotel, “Hotel LunaSol”, y nos gustó, además de ver dos mochileros en la puerta, buena señal. En cuanto nos bajamos de la furgoneta nos dirigimos hasta allÃ. En cuanto vimos la habitación nos la quedamos. Enorme, muy bien decorada, con terracita, wifi, tele por cable, nevera y una piscina con jacuzzi de muerte, por 24 euritos.
Playa del Carmen es un pueblo costero, con playas blancas de aguas transparentes, mogollón de guiris y mogollón de servicios, de momento un buen lugar para relajarnos.
Este post es para hablar de algo de lo que no hemos hablado a lo largo de todo el viaje, pero que es tan importante a veces como los destinos que visitamos: los caminos que nos llevan a esos destinos.
Elegimos recorrer el mundo en trenes, autobuses, barcos y otros ingenios por dos motivos: es más barato y podemos ver el paisaje.
El primer motivo no es demasiado noble…pero el segundo no ha quedado reflejado en este blog hasta hoy. Normalmente no sacamos fotos del camino ni lo comentamos, pero lo que se ve en el camino es a menudo mucho más real y representativo del paÃs que lo que se ve en los destinos más turÃsticos.
Nosotros nos llevamos esto con nosotros, y al final del viaje unimos esas imágenes a las que veis en las fotos y nos hacemos una idea del “carácter” del paÃs.
Hoy hemos querido hacer un homenaje a los caminos (desde el Transiberiano, el camino más largo de nuestras vidas a los paseos en moto por los campos de Vietnam) con una serie de fotos sacadas en el mega-viaje desde Flores a Tulum.
Las fotos son de Guatemala. El viaje duró más de 15 horas (pasamos otra vez por Belice) y fué como siempre: muchos autobuses, nada de tiempo para comer, etc. Hoy nos saltaremos la descripción de todas esas aventuras para dejaros únicamente un pedacito del camino que recorrimos.
Disfruten.