- “Cuando llueve, los taxis no vienen”
Esa fue la buena noticia del dÃa. CaÃan chuscos de punta y las calles inundadas (el agua hasta las rodillas en algunos cruces) y los queridos taxis decidieron no venir.
Nos despedimos de nuestra anfitriona en “El JardÃn de Mérida” (Elsy) con un poco de pena. Estuvimos como en casa y ella fue muy amable.
15 horas de autobús. Espera, espera…lo voy a repetir para que os hagáis una idea: 15 horas de autobús. ¿Algo más que añadir?
Llegamos como 2 mocos a San Cristóbal de las Casas (Chiapas). Por suerte el hostal no estaba mal y el pueblo (desde el autobús) se veÃa prometedor.
Después de una ducha el mundo es diferente.
Salimos, cámara en mano, a reconocer el pueblo y sus encantos. Y los encontramos a pocos metros de la puerta: mercados de artesanÃas, población indÃgena, casas llenas de colores, tiendecitas para turistas, restaurantes de todo tipo y cafeterÃas monas…capuchinos por 10 pesos!
El pueblo es genial. Tiene iglesias muy chulas y un simple paseo por una calle cualquiera es una experiencia. No hace falta irse a las calles principales: todo el pueblo es genial. Mérida tenÃa un centro bonito, pero si te alejabas 3 calles la cosa no era tan pintoresca. Aquà es todo igual.
Hemos sacado bastantes fotos, nos hemos tomado 2 capuchinos cada uno y hemos comido bien y barato.
Mañana iremos al Cañón del Sumidero. Es uno de los 2 “tours” que haremos desde este pueblo. Estamos encantados con México.