El Cañón del Sumidero

Esta entrada pertenece a la serie México
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Estamos en Chiapas, uno de los estados más bonitos de México y uno de los más rebeldes. También es uno de los estados con paisajes más sorprendentes. Uno de los recomendados es el Cañón del Sumidero.

Después de casi una hora de furgoneta llegamos al embarcadero desde donde tomaríamos la lancha que nos llevaría por el Cañón.

La hora de trayecto no tuvo desperdicio. Al lado de Sandra había 2 chicas vascas de 24 y 25 años intentando ligar con un mejicano del norte (porque los mejicanos del sur descienden de los mayas, son más bajos y muy morenos con rasgos muy marcados). Al lado de Sebas había 4 andaluces muy salaos, uno de Almería, Granada, Huelva y Sevilla. Sebas estaba muy entretenido hablando con ellos. Sandra se aburría al lado de las vascas, pero escuchó algunas joyas.

Las chicas empezaron a criticar a los catalanes, porque no saben cuando hablamos en catalán o cuando en castellano (eso es que no son muy listas no?? y eso que eran maestras). Sandra no movió ni un músculo. Y empezaron a criticar a los andaluces porque hablan con muchas ce, ze, se. Os estáis ganando unas collejas chicas…

Y la joya más divertida de todas: el mexicano dice que es el único local de la furgoneta, que todos los demás son extranjeros, a lo que ellas iluminadas en ese momento responden: pero no pareces mexicano si te sirve de consuelo, pareces italiano! (mientras se les caía la baba) delante del capitán de la barca que obviamente era mexicano.

Total que al bajarnos de la furgoneta, se dan cuenta de que los andaluces y los catalanes (después de decirle a Sebas: vinga anem cap allà nen) habían hecho buenas migas entre ellos y con el mexicano. Después iban finas finas.

Y por último afirman que a ellas lo que les gusta es el turismo independiente y alternativo, bueno aún llevaban las pulseritas del Resort Riu de Cancún.

Pero a parte del entretenimiento, el Cañón era precioso. Se recorre en barca, por el río, en algunos tramos la pared del cañón tiene unos 1000 metros de altura, que resulta impresionante. Hay cascadas, pero la más bonita fue la Cascada del Árbol de Navidad. Y es que parece eso de lejos, de cerca el agua cae como si fuese una cortina apenas imperceptible, fue lo más bonito del paseo.

Nos pararon en una gruta donde hay una virgen que sacan a pasear una vez al año, como la Virgen del Carmen en España.

Pudimos ver monos araña, aves, iguanas y… fiuuu cocodrilos. Sí, sí, cocodrilos, menos mal que no hicimos caso de la idea de Sebas de hacer Kayak, porque vaya si vuelcas… esto… si vuelcas hay unos 400 cocodrilos esperando el menú del día (sí Fani, ya se que hablamos siempre de comida, pero esto es diferente). Tuvimos a los cocodrilos bien cerquita, al lado de la embarcación pero no pasa nada… si no te caes 🙂

Después de visitar el Cañón paramos en el pueblo Chiapas del Corzo. Un pueblo pequeño de Chiapas. En la plaza central hay un edificio mudéjar (sin duda hecho por los españoles), allí probamos el pozol, una bebida fresca de cacao y maíz, ligerito no era, pero sí sabroso mientras nos refugiábamos a la sombra de un árbol en la plaza de la Iglesia.

Nuestro último día en San Cristóbal fue tranquilo, pero eso no nos impidió ir a ver los chiringuitos mayas y a dar un paseo por el mercado. La ciudad de noche se alumbra haciendo agradables los paseos. Captamos unos mariachis que esperan en la plaza a que alguien les contrate. Las fotos nocturnas no son muy buenas, pero es sólo para que os hagáis una idea.

No es una despedida, volveremos a México más adelante.

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