El tercer dÃa en Kanazawa nos levantamos un poquito más tarde, para ir a comer al mercado Omi-cho. El mercado era pequeño pero muy bien distribuido, no habÃa muchos restaurantes y los que habÃa estaban llenos. Nos contentamos con un “picoteo” (comemos a todas horas) de Sushi, pinchos de calamar y vieras y empanadas de pulpo. Esto era sólo el aperitivo.
Nos fuimos a la zona de los samurais, al barrio Naga-Machi Buke Yashiki. Samurais no vimos ninguno, aunque el barrio tenÃa su encanto. Casitas bajas de madera con farolillos y minijardines. Comimos y nos fuimos a echar una siesta al hotel.
A eso de las cinco de la tarde salimos a la caza de las Geishas como hicimos en Kyoto. Sólo que aquà la caza era algo peculiar. Nos dirigimos al distrito de las Geishas, Higashi Chaya, y empezamos a dar vueltas por las callejuelas.
Las Geishas de Kanazawa son las más antiguas de Japón. Antiguas es un eufemismo, porque las pobres son algo viejecillas, algunas tienen 80 años.
Pero nosotros no nos querÃamos perder la ocasión de ver a las geishas salir con el taca-taca a hacer la función. La ventaja es que si veÃamos una no tendrÃamos que correr. No vimos ninguna en toda la tarde con lo que supusimos que estaban cuidando a los nietos, o algo por el estilo.
Por lo que el dÃa de despedida de Kanazawa fue de lo más tranquilo y poco fructÃfero, nos vino bien para descansar un poco porque el dÃa siguiente prometÃa.