Llegamos a Hervey Bay después de 6 horas de autobús para recorrer 300 Km. En Australia la única forma de llegar en un tiempo razonable es en coche (los trenes son todavía más lentos).
Nuestro hostal era el más barato de la lista (Fraser Coast Hostel), así que no esperábamos grandes lujos. La habitación, eso sí, era una doble (privacidad!). Al final resultó que era un cubículo de 5 metros cuadrados dentro de un dormitorio (había que pasar por el dormitorio con otras 3 camas para entrar en tu habitación). El suelo estaba sucio…y el espacio “común” del hostal era un bar (que abría a las 18:00) y un café Internet (nada de Wireless…4$ la hora). Más de lo mismo.
Salimos de allí a la mañana siguiente, pitando hacia el YHA. Los YHA son la única opción de alojamiento económico y de calidad en Australia (pocas excepciones). Están a años luz de los demás hostales…y sus clientes son personas de 25 para arriba (pocos adolescentes) y familias. Es menos como una guardería y más como un hotel económico con algunos servicios. Internet sigue siendo el timo de la estampita (5$ la hora)
Pagamos 50$ la noche por una doble (barato para los estándares australianos) y planificamos los tours para los días siguientes. Teníamos 2 cosas pendientes: ver ballenas y visitar la Fraser Island.
Nos dijeron que no se habían avistado ballenas en los últimos tres días (desde 1997 que no pasaba eso en esta temporada…llevamos un gafe…) así que reservamos el de Fraser Island. Algunos datos sobre la islita:
Fraser Island es la isla de arena más grande del mundo. Lejos de ser “un montón de arena en medio del mar”, la isla tiene una flora y una fauna muy diversas. Fué declarada patrimonio de la humanidad en 1992 por la peculiaridad de su ecosistema.
Lo increíble de Fraser Island es cómo la vida se ha abierto camino a través de las circunstancias más adversas. Árboles de 50 metros se alzan en medio de un suelo arenoso que cualquiera de nosotros daría por estéril.
La arena de Fraser Island viene del ártico. Millones de años atrás las aguas del océano pacífico cubrieron la zona y depositaron grandes cantidades de arena, que de una forma u otra se juntó en esta isla. Las sales y minerales del océano se mezclaron con la arena y dieron lugar a las primeras especies vegetales. Los restos de estas especies se depositaban en el suelo, llenándolo de nutrientes que sirvieron de base a otras especies vegetales…y de ahí al Rain Forest que tenemos hoy en día.
Esto fué más o menos lo que nos explicó el guía (lo hemos escrito de memoria…más información en Wikipedia). La cuestión es que el lugar es único en el mundo y se pueden ver paisajes muy peculiares.
Hay tres formas de ver la isla: por tu cuenta (alquilando un 4×4 y el alojamiento de lujo en el resort de la isla), en un tour autoguiado (compartiendo el 4×4 con otros y haciendo camping) o en un tour organizado (a mogollón, rollo guía y de 1 o 2 días de duración).
Desgraciadamente, nuestro presupuesto nos colocó en la peor opción: tour de 1 día, por la nada despreciable cantidad de 150AUD$ por persona (en China, por ese precio el tour duraba 4 días y recorrías más de 1.600 Km)
La isla es preciosa. Vale la pena visitarla con más tiempo. El tour fué bastante desastre…con mala comida y poco tiempo para ver las cosas. Aún así, sería una pena habérselo perdido. Os dejamos algunas fotos para atestiguarlo.
Después de un descanso en Bellingen, un pequeño pueblecito cerca del Dorrigo National Park (rainforest), en un hostal rodeado de vegetación y al lado del río, nos fuimos a Brisbane, una gran ciudad.
La llegada no podía ser peor: el hostal (9 Cloud), aunque céntrico, no era gran cosa. Vamos a describir un poquito la situación, ya que en todos los hostales de Brisbane pasa lo mismo.
Al llegar tardaron una media hora en asignarnos habitación, porque la que se supone era nuestra iba a estar cerrada hasta el día siguiente por la tarde por necesidad de limpieza (algo había pasado en esa habitación). El recepcionista nos dio una habitación “mejor” se supone, 8 personas con lavabo dentro. Guau.
La habitación era pequeña, enana, con luces que se filtraban por un montón de recovecos, el lavabo apestaba, nuestros compañeros de habitación con granos todavía en la cara estaban tan borrachos que ni se inmutaron con el ruido que hicimos. De hecho, al volver a la habitación uno de los vecinos ya no estaba en la cama, sino tirado en el suelo dentro de una especie de armario de la habitación. Hay que ir muy borracho para levantarte de tu cama, caminar y decidir acostarte en el suelo entre maletas y perchas… Decidimos pirarnos de allí al día siguiente.
Vamos a cenar, la cocina cerraba a las 22:00 horas…ehhh que somos españoles! No nos hagas cenar a las 7 de la tarde! Queremos mirar mails, internet cierra a las 22:00 horas también ¿Internet cierra? Por supuesto, nada de Wireless…(eso es cosa de brujas!)
Vamos a desayunar…ups! pero si no hay microondas ni hornos! Pero si te fijas no hay tazas ni cubertería ni vasos y apenas sartenes para cocinar. Ahí es cuando nos enteramos que te pueden dar la cubertería a cambio de un alquiler de 10 dólares y te pueden dar una taza para el desayuno a cambio de tu pasaporte. Y además, tienen la cara de poner carteles diciendo “Tazas gratis!” Eiiiiiii…gracias por no cobrarme las tazas pedazo de cabrón!. Increíble.
En las puertas de las habitaciones podemos leer advertencias del estilo “O pagas esta noche o ponemos tus cosas en la calle”. En la cocina los carteles son del estilo “No robes comida, te estamos vigilando con las cámaras” o “Si te pillamos dejando platos sin fregar te echamos de inmediato sin devolverte el dinero”. Un ambiente cojonudo.
Nos vamos a duchar, pero en la duchas de las chicas no hay cortinas por un acto de vandalismo que tuvo lugar ese fin de semana y tienen que repararlas.
¡Pero quién coño se hospeda aquí! ¿Charles Manson?
La sala común no existe, para que no te sientas a gusto…para eso tienen un bar al lado donde puedes estar más a gusto mientras pagas. Prohíben el alcohol dentro del hostal, pero te invitan (en carteles que vimos en la pared) a ir a su bar de al lado a emborracharte!
Ellos te venden comida, pero si preguntas por ella no tienen. Si preguntas por agua, no tienen.
Y así, incontables cosas. Pero después de mirar en varios nos dimos cuenta de que todos son iguales. Así que salimos pitando de Brisbane.
Y es que descubrimos el timo Australiano. La mayoría de países, España es una excepción, tienen un acuerdo con Australia para poder mandar a su población a trabajar durante un año en Australia. A esto le llaman la “Working Hollyday Visa”.
Podemos imaginarnos cómo surgió esta idea:
Político australiano 1 - Oye, que necesitamos inmigrantes…nuestra economía crece y somos sólo 20 millones…y nadie quiere hacer los trabajos más chungos, como recoger fruta o limpiar lavabos en los hostales.
Político australiano 2 - Ya, pero no podemos permitir la entrada a más inmigrantes. En la última campaña prometimos caña a los inmigrantes (como siempre) y si abrimos las fronteras se nos va a llenar esto de chinos.
Político australiano 1 - Y qué otra fuente de mano de obra barata tenemos? Que quieran cobrar un sueldo por debajo de su calificación y hacerlo sin la esperanza de que les demos un lugar para vivir?
Político australiano 2 - Los mochileros! Los europeos del norte que no han visto una playa soleada en su puta vida y que, a pesar de tener carreras universitarias recién acabadas, están dispuestos a pasarse 6 meses recogiendo fruta para tener una cama roñosa en un hostal con tal de tener un poco de playa y alcohol el fin de semana!
Político australiano 1 - Y además se gastarán un pastón en alcohol, hostales, internet…vamos, que estos no son de los que envían remesas al extranjero…estos no sólo se gastarán aquí la pasta que ganen…sino que traerán pasta de casa!
Político australiano 2 - Ja ja ja ja (risa maquiavélica de conde maligno en el castillo)
Quizás lo hemos dramatizado un poco, pero Hollywood lo hace peor y ahí están.
Lo que nosotros vimos, por lo menos, fueron jóvenes (normalmente universitarios) trabajando en los hostales, haciendo la limpieza por alojamiento gratis. No cobran dinero por ello, sólo el alojamiento, por lo que deben trabajar en una segunda cosa para poder ganar algo de dinero. Consiguen puestos de camarero, de limpieza o recogiendo fruta, pero muy mal pagados.
En cuanto a los hostales, los que limpian no son profesionales, el trabajo es mediocre y así tienes a 15 personas hospedadas en el hostal a cambio de hacer la limpieza; el resultado es que la limpieza es una mierda.
¿Y cómo afecta esto a la calidad del alojamiento? Uno podría pensar que tanta demanda implicaría mucha competencia y un nivel de calidad alto. Pues no.
Son caros, suelen ser sucios, las zonas comunes pequeñas, las cocinas pequeñas, tienes que pagar por todo (Internet es el timo del siglo, hasta 5 dólares la hora), pero las terrazas suelen ser grandes porque están preparados para el verano.
¿Y para qué se van a esforzar? Al fin y al cabo su público objetivo son adolescentes con intenciones de emborracharse cada noche…y les vienen por miles. Muchos de ellos lo llevan más como una guardería que como un hostal. Y cobran por absolutamente TODO (una habitación de 25$ puede costarte 40$ si usas Internet, pides una toalla y dejas algo de valor en una taquilla)
Nos hemos ido al norte, a Hervey bay, porque es la zona donde se supone en esta época del año viene las ballenas Humpack a criar. Esperemos que no nos pase como en Filipinas. A continuación algunas fotillos de Brisbane (una ciudad más, pero bonita).
Después de 2 semanitas andando por estas tierras, hemos observado unas cuantas cosas, entre ellas, que los australianos lo que se dice gusto para vestir no tienen.
Una de las cosas que nos ha sorprendido es que la gente va descalza a comprar al supermercado, sí sí, descalzo en invierno, con un par de huevos. Estas cosas no las hemos visto en las grandes ciudades, pero sí en los pueblos.
Les mola el alcohol cosa mala, así que pillan unos pedos increíbles a horas de la siesta. De hecho, nos informaron que hay un problema real con el alcoholismo.
Los chavales son unos cholos, camiseta con capucha, viento en popa a toda vela, con la ventanilla bajada y gritando o dando patadas.
Pero hemos querido seleccionar algunas de las perlas del intelecto aussie (australinao)
Chica australiana nos pregunta: ¿de dónde sois?
Respondemos: de España
La chica cerebro dice: eso está en Sudamérica verdad?
Respondemos: bueno la verdad es que está en otro continente, Europa (you know?)
Otra chica cerebro: España está en Europa??
Mola, ¿eh?. La verdad que tampoco les podemos culpar, al fin y al cabo tenemos otras joyitas de otro países.
Comentamos a una pareja de suizos que no nos gustaba la comida picante
La pareja de suizos afirma: pero si en España todo lo que coméis es picante
Respuesta: no my friend, esos son los mejicanos, you know en Sudamérica.
A estos tampoco los podemos culpar, ya que en Melbourne tuvimos que ver como unos españoles vendían churros españoles y en la furgoneta dibujaban un mejicano con su gorro bien grandote.
Y la última joya, pero la que nos parece muy tierna
Tres chicos de Hong Kong nos preguntan:¿ por qué en Sudamérica se habla español?
Respuesta: te suena lo de la conquista, Colón, la exterminación de los indios por los simpáticos españoles?
Pero a estos sí que no les puedes culpar, su historia ya es bastante larga y complicada como para aprender la historia de otros países. Además la idea que tenemos los españoles sobre China es que se comen rollitos de primavera, y esos son los vietnamitas.
Pero nos gustaría pasar esta encuestilla a los directores de escuela, a lo mejor así se alegraban un poco viendo que al final el nivel educativo español no está tan tan mal.
PD: A favor de los australianos diremos que cada cual vive como le da la gana, se respira libertad en el aire y tienen unas cuantas cosas mejor hechas que los norteamericanos (el sistema sanitario por ejemplo). No todo es tan malo…
Cogimos el tren de Sydeny a Newcastle, en apenas 2 horas y media estábamos en nuestro destino.
Newcastle es un pueblo muy tranquilo, costero, y el hostal donde nos hospedamos es una pasada. Todavía mantienen las estructuras de hace 100 años, cuando era un antiguo hospital, pero debía ser un hospital de lujo porque el hostal es genial.
Salimos al rompeolas a ver si teníamos suerte viendo ballenas, que no tuvimos. Como el día era soleado pero con mucho viento, las olas eran enormes y los surferos empezaron a venir a mogollón. Primero se bañaban en una piscina de agua de mar que han construido aprovechando el rompeolas natural (el agua estaba a 13 grados, hay que tener valor), y luego se tiraban al agua a ver si pillaban una ola bien grande.
Primer mito caído, los surferos no necesariamente están buenos. Una típica estampa.
Al día siguiente cogimos un autobús hasta Anna Bay, donde están las dunas de arena móviles más grandes del hemisferio sur. Las dunas pueden llegar a medir 50 metros de altura, y la extensión de las dunas es de unos 32 Km. ¿Os lo podéis imaginar? es como estar en el desierto, sólo que puedes escuchar el sonido de las olas al romper.
Alquilamos un tour para que nos llevase a las dunas más altas y poder tirarnos con una tabla por las dunas, lo que se llama sandboard. Acojona al principio, porque las pendientes no son nada despreciables y notas la adrenalina; pero volver a subir la duna no es tan divertido y además bastante cansado. Aún así las vistas impresionantes, por lo que repetimos unas cuantas veces.
Después de tragar bastante arena, volvimos al hostal, noche de pizza y charla con José, un madrileño que trabaja en el hostal a cambio de alojamiento.
A pesar de todo, Sydney es una ciudad muy bonita. Paseamos todos los días gracias al sol que nos
invitaba a salir.
Increíble pero tienen bastantes cosas que puedes hacer de forma totalmente gratuita. La galería de arte es gratis sin ir más lejos. O los jardines botánicos, son enormes y además te invitan a pisar el césped o dormir sobre él. Es genial.
La casa del parlamento y sus alrededores se pueden ver en un corto paseo por los jardines.
Y por fin, la estrella de Sydney, el icono de Australia: la ópera de Sydney. No sabemos decir que nos ha gustado más, si la ópera (cuando estás cerca puedes ver que está cubierta de cerámica o baldosines, y pierde un poquito el encanto) o el marco donde se encuentra, el puerto.
Las vistas de noche son espectaculares, rascacielos, el puerto, un parque temático en el otro lado del puente con una noria iluminada y la ópera.
Sydney nos ha gustado mucho, pero era hora de movernos.
Nos despedimos de Brod, Jason, Seb y Miren en una noche de farra que fue genial. Al día siguiente volábamos de madrugada a Sydney, con muchas expectativas ya que todo el mundo nos había dicho que era una ciudad increíble. Nos costó lo nuestro encontrar un hostal con camas disponibles, nos extrañó porque estamos en temporada baja.
Al llegar a Sydney lo tuvimos claro. Todas las carreteras céntricas estaban cortadas porque el Papa venía a la ciudad con las hordas de juventudes de todos los países. Dos ateos en medio de las jornadas de las juventudes católicas, como mola, eh??
El hostal era una auténtica mierda, la habitación y nuestras compañeras de habitación un encanto. Pero la cocina era penosa y sucia, no había mesas para comer y cada día cenábamos en la terraza con una bandeja en las rodillas. La multitud se levantaba cada mañana para hacerse sus panqueques e ir a ver al Papa. Una noche llegamos al hostal y nos encontramos a un grupo sentado en el suelo haciendo un círculo, alrededor de una vela y cantando canciones eclesiásticas en plan coro. Nos acojonamos, pensábamos que nos iban a exorcizar.
Suponemos que ya os hacéis una idea de como estaba el patio, de como las calles estaban abarrotadas de jóvenes de todos los países del mundo, blandiendo las banderas de sus países y cantando canciones tan cañeras como el “alabaré, alabaré, alabaréeeeeee”. Un fiestorrrooo, de un animao….
Estaban en todas partes, y siempre con preferencia. Pero no había más que verlos para saber que pocas experiencias sexuales iban a tener en su vida.
Esto es la expresión del buen gusto…
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Así estaba Sydney, curioso de ver para un ateo, como un concierto de U2 para un católico. Inolvidable en todos los sentidos. Nuestro refugio la biblioteca, que a parte de tener internet gratis se estaba a gustito que te cagas, con perdón.
Los vagabundos no vieron incrementados sus ingresos en esos días, porque si algo tienen los católicos es que adoran a los santos, y en este caso , todos adoraban a la Virgen del Puño. Sin embargo pudimos ver a los obispos comiendo en los restaurantes más caros del puerto de Sydney. Haz lo que digo, no lo que hago.
Amén.