Segundo día en Mulu. Hoy nos toca ir a ver otras 2 cuevas: Wind Cave y Clearwater Cave.
Por un momento pensamos que después de lo de Deer Cave, esto iba a ser un poco "pequeño", pero nada de eso.
Tomamos una canoa río arriba hasta la entrada de las cuevas, donde un guía peculiar (indígena) empezó el tour hablando de espíritus y cosas raras. Después de oirlo durante 2 minutos teníamos claro que la mierda que fuma esta gente es buena (ahora en serio, mezclan animismo con catolicismo con una facilidad espasmosa…le rezan al Dios cristiano para que solucione temas de espíritus del bosque!)
La primera cueva era la más bonita sin duda. Las estalactitas y estalagmitas eran preciosas y dentro estaba la sala cubierta más grande del mundo (aquí todo es a lo bestia). Perdonad por las fotos, pero caía agua y la luz era mínima.
La segunda cueva, después de 200 escalones, no era tan bonita en cuanto a sus detalles, pero la entrada era genial por la vegetación (exclusiva de Mulu). Además, fué la primera vez que vimos (y nos medio bañamos!) en un río subterráneo.
El ruido del agua en la cueva era relajante, el agua clarísima y muy fresca.
![]()
Volvimos maravillados de la excursión…pero nos estamos convirtiendo en adictos a las emociones y experiencias fuertes, y a las 2 horas de volver ya estábamos aburridos.
¿Cómo se para esto?
Nunca, pero nunca nunca, nos habríamos imaginado a nosotros mismos en Borneo. Cuando uno escucha Borneo en España es porque alguien está viendo algún documental de la 2 o del National Geographic. Es uno de esos destinos exóticos que uno nunca se plantea…pero aquí estamos.
La isla de Borneo se la han repartido 3 países: Malasia (la mayoría), Indonesia y Brunei (este último está completamente contenido en Borneo). Nosotros estamos en la parte Malasia.
Venir aquí es como venir a un país diferente…por supuesto que es Malasia, pero las cosas son muy diferentes a la península. Para empezar, las carreteras son mínimas. Hay que moverse por avión y barco para llegar a algunos sitios. Además todo es más caro, por lo de ser una isla, y por último, aquí los guiris somos una especie más rara que en la península.
Nuestro plan para Borneo es sencillo: Ver cuevas y jungla en Gunung Mulu y hacer submarinismo en Sipadan (famoso por ser el lugar que Jaques Custou eligió como "el mejor del mundo" para esa práctica).
En el momento de escribir esto llevamos 2 días durmiendo dentro del parque, y ya hemos visto bastante para decir sin duda que sólo Mulu justifica coger el vuelo a Borneo.
Sólo hay 2 alojamientos en Mulu: el del parque y un resort superpijo (donde se aloja por ejemplo el príncipe de Mónaco). Adivinad donde estamos.
El primer día lo dejamos correr planificando los demás. Tenemos más tiempo en el parque del que hace falta para conocer lo principal (y mucho más de lo que la mayoría de turistas pasan aquí).
El segundo día fuimos a ver las cuevas Lang y Deer y el éxodo de murciélagos que sale de esta última por la tarde. Son 3 millones de murciélagos que abandonan la cueva a la misma hora.
La primera cueva era la típica de estalactitas y estalagmitas con mil formas diferentes creciendo de todos los lugares imaginables. Un espectáculo bonito, pero sin novedad para nosotros (se parecían mucho a las que vimos en Vietnam, pero con mejor iluminación).
La segunda cueva fué otro cantar. Es la cueva con la entrada más grande del mundo. Tiene la cámara abierta más grande del mundo. En fin…que rompe varios récords, entre ellos el de ser la más apestosa por el guano de los 3 millones de murciélagos que alberga (nos sorprendimos de saber cuantos bichos viven comiendo mierda de murciélago, como las gambas que habitan en la cueva).
Sencillamente espectacular. Nos sentimos inmersos en un documental de nuevo (una sensación que nos acompaña mucho en Malasia). Las fotos solo captan algún segmento de alguna pared…pero las dimensiones de la cueva no caben ni de coña en la cámara, y estaba demasiado oscuro para grabar. Por eso hemos optado por robar algunas fotos de Internet de quienes la han visto con mejores cámaras…para que os hagáis una idea (además de las nuestras, claro). En una de las entradas se puede ver el perfil de un hombre (la foto es nuestra).
El éxodo de los murciélagos nos sorprendió. Pensábamos ver una nube de murciélagos tapando el cielo, saliendo frenéticamente de la cueva hasta taponar la salida. Pero nada de eso.
Los murciélagos tienen depredadores como el águila (que oímos antes de entrar a la cueva) y eso los obliga a usar cierta estrategia a la hora de abandonar la cueva. La estrategia consiste en hacer círculos en "anillo" mientras salen, para protegerse mutuamente. El que se sale de la cadena acaba siendo snack de águila.
El resultado es una serie de "cadenas" giratorias de miles y miles de murciélagos que se suceden sin pausa durante más de 30 minutos. Sorprendente e impresionante.
Seguimos con nuestros días perros. Pasamos 2 días en Kuala Lumpur sin hacer gran cosa (lo mejor fué quedar con Anna para despedirnos y pasarnos hooooras hablando)
Después de casi emprenderla a hostias con el encargado de vender los billetes del autobús al aeropuerto (en serio que casi lo matamos por idiota) tomamos el vuelo hacia la parte malasia de Borneo (a Miri concretamente)
Miri supuso otros tantos días perros, sin hacer nada realmente interesante. Pasamos 2 noches esperando otro vuelo barato a Mulu, un parque nacional al que sólo se accede por avión o barco.
Nada que contar durante estos días…y lo que es peor, Internet era caro y lento. Ese fué el motivo de nuestro silencio durante esos días.
Lo más remarcable del tema fué el super-jet que nos sacó de Miri hacia Mulu. Despegar y aterrizar fué divertido, aunque el vuelo en sí dura menos de 20 minutos.
Solo nos faltaba una foto de Kuala Lumpur, y aprovechamos los días "muertos" que pasamos en Kuala Lumpur a la espera del vuelo a Borneo haciéndola desde diferentes perspectivas.
Las Petronas de noche! Son guapas guapas eh?
De Kuala Lumpur nos fuimos a Melaca, una ciudad que según todas las guías ofrecería un cierto encanto colonial y algunos monumentos dignos de ver.
EL viaje fué corto y agradable (los autobuses "Super VIP" en Malasia solo tienen 3 hileras de asientos superanchos) y la llegada más o menos buena (nuestro hostal, Ringo’s Foyer, era agradable pero no demasiado limpio).
El primer día no hicimos gran cosa. Salimos a dar una vuelta por la ciudad y comimos el plato típico, bolas de arroz con pollo (la cocina del sureste asiático es SIEMPRE una combinación de pollo, arroz, fideos y huevo).
Lo interesante vino de noche, con el mercado de fin de semana. Baratijas para todos los gustos, karaoke infernal (los inmigrantes chinos se lo han traído con ellos) y sobretodo, buena comida. Por 3 euros Sebas se comió una bandeja de Sushi y Sandra tuvo dumplings y fritangas por un poco menos.
Al día siguiente salimos a recorrer la ciudad y sus museos. La ciudad se recorre en un día (si caminas rápido, en medio) y los museos no son gran cosa. Por lo visto están montados para turistas orientales, que se caracterizan por no leer nada ni parar ni un segundo delante de nada. Ellos llegan, se sacan la foto con lo que haya de fondo y siguen a paso ligero. Para mejorar la experiencia de estos "devoradores" de museos, los museos de Melaca no explican casi nada sobre lo que exponen ni siguen ninguna clase de línea temporal o lógica.
Además, como el tiempo medio de un turista oriental en un museo es de pocos minutos, se han inventado museos de TODO para hacer el paseo más largo. Museo de historia, Museo de la Literatura, Museo de la Educación, Museo Marítimo, Museo de la Belleza y Cosmética, Museo de la Aduana…Si! Museo de la aduana! Donde se pueden ver escenarios de mentira con material decomisado, etc. Apasionante.
Paseamos por el de historia, que es el único bien ventilado y con aire acondicionado y nos fuimos a dar una vuelta por las iglesias y ruinas de la época colonial (holandeses, portugueses, ingleses).
Lo último fué ir al cine a ver "Iron Man". La peli no estaba tan mal como pintaba (y es que pintaba MUY mal). Lo curioso de ir al cine aquí es la gente. Se ríen de TODO lo que pasa. De los chistes y las tonterías…y a veces también de las escenas de acción (qué gracia hay en un tiroteo?). Son como niños.
De vuelta a Kuala Lumpur nos dimos cuenta de que lo mejor de Melaca no es lo que sale en las guías, sino la tranquilidad que se respira (y lo barato que es comer bien!)
El viaje desde Taman Negara hasta Kuala Lumpur fué largo. Empezamos con 2 horas de barco (una canoa muy estrecha en el que apenas cabíamos de dos en dos y sin espacio para estirar las piernas). De ahí un autobús a Jerantut y finalmente otro hasta Kuala Lumpur (KL para abreviar).
El aterrizaje fué bueno. A pesar de que nuestro autobús se averió (llevamos 1 autobús y 2 barcos averiados en Malasia) las furgonetas que vinieron a sacarnos de la autopista nos llevaron directamente a nuestro hostal.
El hostal (Serai Inn) está impecable. Tuvimos algunos problemas con la conexión WiFi pero ya están arreglados. Estamos tan a gusto que nos cuesta asomar la cabeza al tórrido calor de la ciudad.
Antes de llegar, Sebas le dice a Sandra:
Sebas – Imagina que algún cabronazo te vende jamón de jabugo a 50 euros. Que hacemos entonces eh? Menuda putada de decisión no?
Sandra – No hay nada que decidir. Yo pago
Sebas – Anda! 50 euracos con lo ratas que estamos!
Dicho y hecho.
Encontramos un restaurante llamado "El Cerdo" (en un país con mayoría musulmana donde los que comen cerdo son sobretodo los chinos…a cachos pequeños y con especies a mogollón) donde se cumplió la tan temida profecía.
Y que pasa cuándo a Sandra le sucede algo así? Pues que se porta como una señora. Con dignidad y aplomo. Como una mujer adulta y racional que…suplica y se arrastra por un buen pata negra.
Total, que caímos.
Los platos eran exquisitos y abundantes. Pedimos jamón de pata negra (realmente bueno) y carne magra a la brasa con arroz catalán. Acabamos super llenos y satisfechos por unos 38 € (una fortuna si tenemos en cuenta que vivimos con 30 € diarios alojamiento incluido).
Era una buena señal: Kuala Lumpur nos iba a tratar bien.
Al día siguiente, nada. Pasamos todo el día planificando nuestro viaje por Borneo, Filipinas, Australia y Japón (Noticia para los que nos encontrarán en japón: tenemos los billetes para estar el día 5 de agosto en Nagoya!)
Al siguiente (miércoles) fuimos al centro comercial y pijo de KL. Nos pasamos la mañana disfrutando del aire acondicionado de los centros comerciales (enormes y megapijos) y fuimos al cine a ver una de hostias (Forbbiden Kingdom, con Jet Li y Jackie Chan). Estábamos exultantes de poder ir al cine de nuevo.
El centro comercial estaba al lado de las torres Petronas.
Son realmente bonitas para ser lo que son (rascacielos modernos). Parece mentira cómo algunos edificios de las mismas proporciones parecen armatostes de acero y cristal y éstas, en cambio, tienen cierta elegancia y belleza.
El jueves estuvimos en China Town. Una puta locura. Se supone que es la zona donde se congregan los "mochileros", y los servicios están hechos a la medida: ropa barata, relojes de imtiación, comida barata y películas pirata. Compramos algo de lo último y nos fuimos de vuelta al hostal. No nos encontrábamos bien del estómago (ay ese jamón! demasiada comida asiática) y pasamos el día en el hostal.
Hoy hemos aprovechado el día un poco más para ver lo que llamaríamos "naturaleza en lata".
Empezamos con el jardín de las mariposas (y otros insectos). De ahí al jardín de las orquídeas (gratis!) y casi nos metemos en el de los pájaros. Pero era demasiado grande y caro (35 RM) y estábamos demasiado cansados y hambrientos. Decidimos dejarlo para mañana.
Los jardines fueron una grata experiencia (más de lo esperado). Las fotos han quedado bien, pero la gracia también estaba en la tranquilidad del lugar. ![]()