marzo
06
Escrito en China por admin el 06-03-2008

Nos despedimos de China. Es una realidad (esto lo escribimos desde Ha Noi), pero no queremos decirle adiós a ese maravilloso país sin hacer un pequeño resumen de lo que nos ha parecido su gente.

Lo que los chinos SON

  • Son eficaces. El primer avión que sale antes de su hora estipulada lo tomamos en china. Las primeras gafas graduadas echas “en el acto” nos las hicieron en China.
  • Son amables. Nos hemos sentido como estrellas de rock durante todo el viaje. Las atenciones son constantes y la sonrisa perpetua.
  • Son honestos. Nunca temimos por nuestra seguridad ni fuimos timados.
  • Son ordenados. No se puede decir que limpios, pero ordenados si se los compara con cualquier otro pueblo asiático (excepto los japoneses quizás).
  • Son expertos falsificadores. Lo copian absolutamente todo, con más o menos gracia.
  • Son solidarios. Todos interceden por el más débil en cualquier momento, cuidan a sus niños de forma comunal y no entienden el individualismo (tampoco la privacidad) occidental.
  • Son apasionados del arroz y del té, y cuando se sabe qué elegir y donde, son muy buenos cocineros.

Lo que los chinos NO SON

  • NO SON GUAPOS. En esto Sandra ha querido poner mayúsculas. Las chinas…ummm…una de cada 100 es salvable. De los chinos no hemos visto ni a uno. Sandra dice que si el último hombre en la tierra fuese chino…por ella se extingue la especie. Fani pensaba que si un chino te viola solo te queda el suicidio. Así están las cosas.
  • No son pulcros. Los escupitajos con banda sonora pase…pero los lavabos públicos en los que la mierda (literalmente) se “apila” usuario tras usuario no es normal. Si yo veo una montaña de caca que podría mirarme a los ojos estando de pie, no voy a poner mi “granito” al montón….ellos sí. Sandra ha descubierto que con papel de WC en las fosas nasales….en fín, supervivencia.
  • No son pocos. Esto es evidente si se miran las cifras…pero vivirlo es otra cosa. Aquí cagar en medio del campo es un mito. Allá donde vayas encuentras 20 chinos diciendo “Heló”. Si se mojan se convierten en 400.
  • Y definitivamente, su ópera es un poco durilla. De hecho es infumable para un occidental. Y es que Pavarotti no era chino.

Al margen de todas estas paridas (que aunque algo exageradas bastante ciertas) el país es increíble y nos ha dejado un sabor de boca extraordinario. Es uno de esos lugares al que te vas diciendo “hasta luego”, y no “adiós”.

Volveremos a China…dejamos demasiado sin ver.

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marzo
02
Escrito en China por admin el 02-03-2008

Hoy nos hemos levantado a las 06:30 am, no por gusto, sino porque nos esperaba un tour (sí, otro tour a pesar de que no queríamos contratar ni uno más…) a las terrazas de arroz. No hemos tenido más remedio, porque no hay otra forma de ir y volver en el mismo día. Como consuelo, hemos pagado un poco menos que nuestros colegas de viaje.

Existen muchas terrazas de arroz en China, pero se dice que estas están entre las más impresionantes. Se construyeron entre el siglo XIII y XVIII (más de 400 años) y son básicamente otro ejemplo de como miles y miles de chinos pueden imponerse a la naturaleza “a lo bestia” (estilo gran muralla, presa de las tres gargantas, etc.)

Antes de llegar nos pasearon por un mini-pueblo (Huangluo Yao) donde vive una minoría étnica (Huangluo) con la particularidad de que sus mujeres tienen el pelo larguííííísimo. Entre todas hacen que la media del pueblo se ponga como “el pueblo con el pelo más largo del mundo”.

La costumbre reza así: sólo se cortan el pelo 1 vez en la vida, a los 18 años. A partir de ahí el pelo crece y crece hasta que se mueren. Las solteras lo llevan cubierto, y se supone que el primero que vea el “nuevo pelo” será su marido. Como siempre, la mujer guardando “algo” para el hombre (léase virginidad, pelo, etc.)

Van vestidas con ropas llamativas y pulseras que indican su status social (si su familia es más rica, más pulseras). El peso de sus pendientes hace que las orejas se les estiren como chicle.

Nos hicieron un baile un poco soso, pero que incluía una exhibición de pelos largos bastante interesante y un simulacro de boda loca. Lo más gracioso es que para demostrar amor y bienvenida estas mujeres pellizcan el culo a todo el mundo. Todos nos llevamos un pellizco.

Niño vestido de payasete

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IMGA0053-1De ahí a comer. Comimos bastante bien, y entre lo más destacable fué un arroz “al bambú” que consiste en cocinarlo dentro del bambú. Tiene una consistencia pegajosa pero con sabor agradable. Es como si estuviese ligado con chicle.

Y de ahí a las terrazas. No hay mucho más que contar que lo que las imágenes muestran. Nos dejaron a nuestro aire y pudimos contemplarlas tranquilamente, escuchando música en nuestras Ipods y tomando el sol que ya empieza a estar rico rico.

A la vuelta otra sesión de conducción suicida por carreteras llenas de barrancos. Y para rematar la faena, nuestro conductor (que era la versión china de “Benito” de “Manos a la Obra”) llevaba una camiseta con la frase “Right to be Wrong” (tengo derecho a equivocarme, o algo así). Alentador.

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