Marzo
27
Escrito en Tailandia por admin el 27-03-2008

Por fin llegamos a Ko Phangan, el paraíso prometido. La verdad que estábamos muy ilusionados con la llegada, y desde el barco se veía arena blanca, palmeras y mucho mucho sol.

Al llegar al puerto, taxistas buitre nos estaban esperando a nosotros y a la orda de guiris que llegaba, en el barco todos éramos blanquitos occidentales, eso te da una idea de como iba a ser la isla.

Caminamos bajo el sol, evitando a los taxistas, haciendo llamadas a los hostales bungalows para ver si tenían sitio. Sí había plazas disponibles pero nadie nos venía a buscar, que era lo que queríamos. Elegir una playa en la isla es difícil, elegir coral, o tal vez playa rocosa, playa absolutamente desierta o llena de turistas. Nosotros teníamos claro 2 cosas: no queríamos una playa llena de gente y no queríamos rocas.

Después de buscar y buscar, encontramos a un pseudo-taxi, que nos llevaba a su resort sin compromiso por una tercera parte del precio del taxi. Las fotos pintaban bien, piscina, buenos bungalows. Coincidimos con 2 ingleses y nos dirigimos por una escueta carretera hacia allí. Al llegar la piscina estaba sucia, el bungalow era aceptable, la playa rocosa y un camino largo hasta ella. Nos fuimos de allí, a pesar de los insultos del que nos trajo. Así son algunos tailandeses.

Esa acción nos deparó 2 horas de caminata con un sol abrasador a las 13 horas de la tarde sin una puñetera nube y con nuestros 13 kilos de mochila a las espaldas. Pregunt amos en varios sitios, el que nos gustó a los 4 (los ingleses y nosotros) sólo disponía de 1 habitación. Lo echamos a suertes, perdimos.

Al final nos hospedamos en un resort cercano, el bungalow y el servicio eran excelentes; pero la piscina sucia y la playa privada pequeña, poco cuidada y rocosa.

Alquilamos una moto y nos fuimos a ver resorts por la isla, preguntamos en alguno recomendado en la parte norte de la isla de difícil acceso y playa arenosa pero… sólo electricidad de 18 a 24 horas. Al final acabamos preguntando en el que ganaron los ingleses si tenían bungalows disponibles para los próximos días. Pasamos la noche y nos mudamos a donde estamos ahora: Highlife resort.

IMGA0536-1 Por 10 euros tenemos bungalow con ventilador y baño privado, hamaca, terracita con vistas al océano y una piscina genial, limpia y con vistas también al mar. Una gozada. Hoy hemos ido a la playa del resort, de arena blanca fina casi como el polvo. La playa está llena de chiringuitos y palmeras cocoteras. En el agua cristalina como nunca hemos visto, hay coral negro, puedes ver como salen burbujitas del mismo. El agua no cubre mucho porque en seguida viene el coral y aunque hemos hecho snorkel, nos apetecía darnos un baño relajante en la piscina mientras nos tostamos.

Estamos relajados, en nuestra terracita con vistas al mar tailandés, sin obligaciones, atrás quedaron los fríos días en Rusia (aunque los extremos no son buenos), esto debe ser lo más parecido al paraíso que conocemos por el momento.

Aunque el paraíso siempre estará en nuestra casita de Roda, cerca de la familia y amigos, y por supuesto con nuestra bola gorda y blanca que es nuestro gato Yin.

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Marzo
25

Nos despedimos de Bangkok, una ciudad maravillosa pero con opciones muy reducidas si no estás dispuesto a quemar dinero…y no es nuestro caso. Después de la carísima Rusia y de los desmadres de China, estamos llevando un control muy estricto del presupuesto, día a día. En Tailandia nuestro presupuesto es de 30 euros sin contar transporte (alojamiento, comida, transporte dentro de la ciudad, compras, etc.)

De Bangkok fuimos a Ayutthaya a ver unas ruinas bastante comentadas en todas las guías de viaje y es patrimonio de la Humanidad. Decidimos no seguir hacia el norte (Chian Mai) porque a 38º el cuerpo nos pide playa por todos los poros. Decidimos que Ayutthaya estaba suficientemente cerca de Bangkok como para hacer un viaje de ida y vuelta (1,5 horas en tren) y ver algo de la historia de Tailandia (y no sólo sus playas).

IMGA0519-1Llegamos a allí a mediodía, con el sol en su punto más álgido. No quisimos caminar mucho buscando hostal, y decidimos quedarnos en uno que, si bien no era una pasada, era barato y tenía piscina. Nos pasamos toooooda la tarde en la piscina, combatiendo el calor como pudimos.

Al día siguiente nos levantamos tempranito (08:00) y estábamos encima de dos bicicletas alquiladas (por menos de 2 euros las dos todo el día) de camino a las ruinas (a pesar de los miedos de Sandra en cuanto a las bicicletas y las ciudades).

El paseo fué muy agradable. Vimos casi todos los templos en unas 2 horas y media y a nuestro ritmo. Gracias a las bicis el aire nos daba un poquito entre templo y templo.

IMGA0525-1 Unos cuantas cosas hicieron la excursión todavía más interesante: tuvimos que ceder el paso a una caravana de elefantes (que literalmente casi nos empujan del camino) y una procesión de unos 200 monjes budistas (naranjitos) pasaba de templo en templo, ofreciendo algunas estampas bonitas.

La espera hasta el tren se hizo eterna (por el calor), y el viaje hacia Bangkok no fué mucho mejor. El calor nos chafa, nos anula. Dan ganas de pagar lo que sea por un aire acondicionado o algún lugar donde remojarse.

Ya en Bangkok, nuestra nueva Ipod nos entretuvo con un par de capítulos de “24″ hasta que cogimos el bus que nos llevaría hasta Surat Thani y de ahí a Ko Phangan. En total, desde Ayutthaya hasta nuestra isla, fueron 24 horas de viajes y esperas.IMGA0491-1 IMGA0506-1IMGA0495-1 IMGA0508-1 IMGA0511-1

Marzo
22
Escrito en Tailandia por admin el 22-03-2008

Amaneció un nuevo día en Bagkok, un día caluroso como el anterior, con el sol taladrando nuestras cabezas. Después de un frugal desayuno, tostadas y te, nos dispusimos a iniciar nuestra aventura en las tórridas calles.

Esta vez, decidimos ir en autobús público que por supuesto tenía aire acondiconado, se agradece. Después de media hora llegamos al Chatuchak Weekend market o lo que es lo mismo, el mercadillo de fin de semana. Bueno mercadillo no es la palabra, 8000 tiendecillas de nada repartidas en una superfície enorme y laberíntica. Si ves algo o lo compras en el instante o probablemente no vuelvas a encontrar la tienda.

IMGA0471-1 Era como llamarlo? una puta locura. Dicen que si te paras un minuto en cada tienda, lo cual es imposible porque pierdes el rumbo en seguida, necesitarías 2 días enteros para visitarlas. Además como se organizan por sectores donde se vende lo mismo se produce el efecto “duna del desierto” donde todo te parece igual y acabas dando vueltas sobre los mismos sitios.

IMGA0472-1 El caso es que de allí era imposible salir sin comprar algo, aunque nosotros tengamos un presupuesto limitado teníamos que comprar algo de ropa, con este calor no se da a basto con la lavadora. Sebas compró una camisa outdoor rebajada por una pequeña tarilla, y Sandra dos camisetas de tirantes por 1 euro. Sí sí, con mayor presupesto esto se come tu saldo más rápido que un comecocos puesto de anfetaminas.

Salimos de allí porque el sol nos estaba deshidratando y cogimos el skytrain, fresquito, moderno y lo mejor las vistas, ya que circula por encima de la ciudad y no por debajo, como el de Chicago. Llegamos a la zona comercial por excelencia, Siam Center.

Es una zona con edificios enormes, lujosos, consumismo en la esencia misma. Entramos como no en uno de ellos, impresionante. Fuimos a pasar la sobremesa en el cine Imax, con un pantallote enorme y con butacas reclinables, por fin pudimos comer palomitas, era un poco como estar en casa, aunque las palomitas sabían a queso.

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Entonces vinieron los anuncios y la conmemorativa al rey por su 60 aniversario de la coronación. Toda la sala se pone en pie, en silencio y con los brazos al lado del cuerpo, como si Dios mismo se hubiese aparecido en la pantalla. Por muy republicanos, antimonárquicos y turistas que seamos, nos levantamos por supuesto. Es ilegal deshonrar e insultar al rey, es decir te meten en la cárcel, y no queremos eso.

Al salir de allí, nos dirigimos al centro comercial tecnológico por excelencia. Cinco pisos de tiendas, un sueño del más friki. Nosotros teníamos un objetivo, la ipod classic de 160 GB, 100 euros más barata que en España, nos ha solucionado un montón de problemas. Podemos almacenar fotos, vídeos, y verlas, es nuestra copia de seguridad y también el capricho de Sebas.IMGA0483-1

IMGA0485-1 Después de la compra de la Ipod estábamos un poco extasiados por tanta experiencia y decidimos recluirnos con nuestro querido aire acondicionado. De camino al hotel vimos 3 cosas en pleno corazón comercial de Bangkok, elija usted la que le parezca más surrealista:

  1. Una “pseudo-manifestación” de personas que pedían a gritos que alguien comprara alguna cosa. No sé que anunciaban, pero lo hacían en plan manifestación, con pancartas, megáfonos y paraban a la gente en la calle.
  2. Un “hombre-condón” vestido de fucsia. En realidad era un “lady-boy”, es decir, un tio con tetas (sí, el pack completo es “tío con tetas vestido de fucsia integral”
  3. Un chaval paseando a su bebé elefante (sí, elefante…no perro ni gato ni tortuga…ni siquiera una serpiente) por el centro de la ciudad. En Barcelona los corros de personas mirando serían descomunales. Aquí apenas se giraban.

Sebas ha elegido el elefante como suceso del día. A Sandra le ha hecho gracia el travesti fucsia. Hagan su elección señores, esto es Bangkok!

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Marzo
20
Escrito en Tailandia por admin el 20-03-2008

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Se suponía que teníamos que madrugar para no comernos el sol de media tarde y poder ver los templos de la ciudad más o menos frescos. Cuando estás de vacaciones, madrugar, sin decir una hora concreta o tener un avión esperando, es levantarse a las 09:00 de la mañana.

Después de un frugal medio-desayuno empezamos a caminar hacia los templos. Llegamos chorreando de sudor y un amable lugareño nos informó de que no podríamos entrar en pantalones cortos…hasta dentro de 2 horas que acababan las celebraciones tailandesas. Por supuesto, él conocía otro templo en el que podíamos pasar esas 2 horas…TIMO!

Pasamos del capullo y seguimos hacia el templo (que ya llevamos algunos días viajando) y llegamos al Wat Phra Kaew y al Grand Palace. Se trata de “lo que hay que ver” en Bangkok. Es algo así como la Meca budista, el lugar megasagrado por excelencia para el budismo tailandés (que es una rama distinta al hindú).

Una cosa si era cierta. No pudimos entrar con pantalones cortos, pero nos dieron pantalones largos y falda en la entrada (gratis).

La verdad es que hacía tiempo que no nos impresionaba algo construido por el hombre. Una cosa es que algo te guste…y otra que te impresione. En China los guerreros de Xian nos gustaron, pero no nos impresionaron en absoluto. Leshan por el contrario nos impresionó.

Pues bien, estos templos nos han impresionado sin lugar a dudas desde el primer momento. Las fotos no hacen ninguna justicia, pero de momento es la cámara que tenemos, así que esto es lo que podemos presentar:

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IMGA0450-1De ahí nos fuimos al Wat Pho, un templo que alberga al Buddha acostado más grande del mundo (46 metros). Con este ya llevamos 2 megabuddhas (el de Leshan era más impresionante y bonito, pero este está francamente bien).

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Marzo
19
Escrito en Tailandia por admin el 19-03-2008

Como ya anunciamos, nuestro cambio de planes nos ha traído a Bangkok antes de lo esperado. Llegamos a la megalópolis el 19 de marzo por la noche. El hostal que nos gustaba (Shambara) estaba ocupado esa noche, así que cogimos uno cerca del aeropuerto que no se veía demasiado mal por Internet y era del mismo precio (600 baths la noche para los dos, unos 12 euros)

El lugar (Sukhumvit Soi 1Backpackers Hostel ) era un antro. Oscuro, aparentemente sucio y con una luz mortecina en la recepción que hacía que ese (el lugar que debía ser el más agradable del hostal) te diesen ganas de salir corriendo a las habitaciones. En cuanto lo hacías, te encontrabas con 4 literas en 15 metros cuadrados. Por suerte las camas eran blandas y el aire acondicionado funcionaba.

Al día siguiente salimos pitando de allí hacia nuestro querido Shambara. Por el mismo precio tenemos una habitación privada (los lavabos son compartidos, pero muy limpios) con dos colchones en el suelo y un aire acondicionado con el pasamos hasta frío (y “medio desayuno”, té y tostadas).

Para llegar al segundo hostal cogimos un bote exprés por uno de los canales de la ciudad. Un viaje divertido, en el que uno de los locales nos ayudó con las paradas. Su amabilidad (genuina) nos hizo bajar la guardia, y enseguida teníamos a otro lugareño ayudándonos con el mapa. Nos dijo donde estaba el hostal y donde la oficina de turismo. Lo segundo nos pareció genial, porque teníamos muchas dudas sobre la ciudad, excursiones, etc…

El sujeto en cuestión “negoció” un tuc-tuc para nosotros por 20 baths hasta la TAT (Tourism Authority of Thailand). Todo de color de rosa.

En cuanto subimos al tuc tuc le dije a Sandra

- Esto es un timo. Nos quieren llevar a una agencia de viajes como en la India.

Pero allá íbamos, más que nada porque la supuesta oficina estaba cerca de nuestro hostal y teníamos tuc tuc barato.

Llegamos a la “oficina estatal” y un gordito nos atendió “simpáticamente”. Esto lo entrecomillamos porque su simpatía era muy extraña. Muchos chistes estúpidos y demasiadas confianzas. Nos dieron agua fresca y alguna que otra información.

Según este señor (que dijo trabajar para el gobierno), el tren para Ayutthaya costaba 480 baths por persona y trayecto. En total, unos 1.820 baths ida y vuelta para los dos. Él nos ofrecía el tour todo incluido por 2.000 baths por persona…bastante razonable…Eh! Espera un momento…¿El gobierno ofrece tours haciéndole la competencia a las agencias locales? Umm…

Con los números en la mano la cosa marchaba viento en popa…Hasta que empezamos a hablar de fechas. Después de explicarnos que el domingo y el lunes no se podía ir…nos dice que el sábado estaba lleno. O sea, que lo hacíamos al día siguiente (viernes) o ya nada hasta el martes. Y cuando dijimos el martes, nos dijo que sería más caro (por algún rollo que no entendimos). Total, tenia que ser el viernes.

Dijimos que queríamos pensarlo un rato, que lo llamaríamos por teléfono. No se aceptan reservas por teléfono, y hay que avisar un día antes, antes de las 11:00. Qué casualidad, eran las 10:50!!

Después de todo esto, el timo era más que obvio. Cuando le dije a Sandra tres veces “Vámonos de aquí”, el tío empezó a perder la simpatía y los papeles. Estaba claro que había perdido el timo, y ya no le interesaba tenernos allí.

Sandra salió cabreada, con los timadores y consigo misma por caer de nuevo en lo mismo después de tanto tiempo de viaje. Yo salí cabreado con los tipos estos que dan mala imagen a un país. Si llegamos a caer qué? Nos enteramos al día siguiente de que los trenes cuestan 20 baths (y no 480) y de que está abierto todos los días…y pillamos un cabreo de la hostia y salimos diciendo que el país está llenos de hijos de puta. En fin…espero que no les vaya nada bien. Por suerte nos libramos de esta (aunque es una batalla, no la guerra…los timos son constantes en toda Asia).

Sin ser tan pesados como los vietnamitas intentando vender TODO el tiempo, aquí prefieren estrujar al turista a base de timos de todo tipo. Desde el tuc-tuc que te lleva de tiendas sin que lo pidas (por una comisión) al que te informa de que la atracción que vas a ver está cerrada pero que él sabe de otra mejor…Es un no parar.

Aún con todo, Bangkok nos encanta.

Tiene lo mejor de Vietnam (el ambiente, el movimiento constante, el caos en algunas partes, la buena comida de la calle, los precios bajos, las zonas de mochileros) y de China (es organizado, limpio, conducen civilizadamente y encuentras todo lo que busques), con el añadido de un distrito comercial como no hemos visto en ninguna otra parte (hay centros comerciales con 1.300 tiendas dentro). Pa volverse loco.

Nuestra segunda noche fué en Khao San Road. Es una “mítica” calle de mochileros, que ahora es más bien un parque temático de turistas. Es la leche. Tiendas, chiringuitos de comida, bares, tatuajes, rastas, carnets falsificados…nos encanta.

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De hecho, nos hemos agenciado dos carnets de estudiantes internacionales falsos que van a ahorrarnos algunos euros en países más caros (Australia, Japón, USA, etc.) IMGA0470-1

Comimos en Khao San Road todos estos días hasta la fecha. La media es de 100 baths por persona y comida (comiendo mucho), aunque a veces por 50 baths por persona (1 euro) comemos y bebemos bien.

Lo único que nos hace volver al remanso de paz que es nuestro hostal es el calor. 35 grados que se sienten como 40 por la humedad y que nos tienen deshidratados constantemente. Viva el aire acondicionado y el zumo de sandía!

Marzo
18
Escrito en Vietnam por admin el 18-03-2008

De Hue nos fuimos a Hoi An. Según todas las guías (estamos leyendo 2 guías de Lonely Planet, Wikitravel y algunas búsquedas propias más el sentido común para nuestros recorridos dentro de cada país) en Hoi An encontraríamos un pueblecito más tranquilo que Hue (que ya es tranquilo), con casas conservadas desde hace siglos y buen ambiente.

Y fué exactamente lo que encontramos, excepto por algunas cosillas: la tranquilidad se ve un poco interrumpida por los vendedores y las casas no son gran cosa. Aparte de eso, el ambiente es genial y vale la pena visitar el pueblo.

Pasamos 2 días en Hoi An. El primer día nos fuimos a la playa en bicicleta. Las alquilamos por 10.000 dongs cada una (menos de 40 céntimos) y nos pasamos la tarde en la playa.

IMGA0397 Incluso pasándole crema a Sandra, en un momento de deliciosa complicidad entre nosotros, alguien se acercó a vendernos algo. No respetan absolutamente NADA. Es el “quiero disfrutar de mis vacaciones” contra la pobreza local de “me tengo que ganar el pan, chaval”. Una batalla perdida para nosotros.

El acoso fué constante en Hue. La verdad es que en todo Vietnam. Es un aspecto que cada vez molesta más, cómo las moscas en la comida. Piensas que te acostumbrarás o que al final se irán, pero la verdad es que cada vez son más y acabas comiendo deprisa y sin disfrutar la comida para perderlas de vista. Los vendedores vietnamitas tienen el mismo efecto.

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En el pueblo hay unos 500 sastres que hacen ropa a medida por dos duros. La gente se vuelve literalmente LOCA comprando ropa a medida. Cuando te puedes hacer un traje por 30 euros a medida es normal entender porqué las segundas tiendas más numerosas son las que venden bolsos y mochilas…

Nosotros nos hicimos 2 pantalones de tela “especial” (secado rápido, no necesita plancha) convertibles. No supieron copiar las camisas imitación “North Face” que compramos en China, pero copiaron bien los pantalones. Nos costó 20 euros el par.

IMGA0393 El segundo día lo pasamos visitando algunas de las casas declaradas patrimonio de la humanidad, pero el calor (y las pocas expectativas de ver algo realmente impactante) hicieron que volviésemos al hotel pronto a pasar una tarde de lo más perezosa (viendo series en el ordenador).

Lo mismo que hacemos esta tarde, ya en Hue de nuevo, a la espera de que mañana empiecen los vuelos hacia Bangkok.

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