Queremos un Panda

Esta entrada pertenece a la serie China
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Esta vez nos tocó madrugar como va siendo costumbre. La reserva de cría y preservación de los osos Panda no está muy lejos de Chengdu, de hecho hemos ido en taxi por 2 euros y medio. Hay que estar temprano en el parque porque los osos panda tienen muy pocas horas de actividad, así que allí estábamos a las 8 de la mañana.

El parque es grande y puedes pasear entre pasillos rodeados de bambú. Sigue haciendo humedad, por la vegetación y el clima. Después de caminar unos minutos llegamos a ver a los primeros pandas. Exigen silencio y respeto, no les gusta que les molesten, pero se muestran amigables y tranquilos.

Comen alrededor de 40 kilos de bambú por cabeza, pero sólo absorben una mínima parte, el 20%. Son tranquilotes, perezosos, no son tan blancos porque se restregan por el barro y bueno como vereis en las fotos, casi siempre comen y luego duermen (sería la mascota de Homer Simpson). El Panda más pequeño al nacer pesó 49 gramos, no es nada si lo comparamos con Kobi, el panda más grande del mundo que pesa 142 kilos. Visto así no son tan gigantes estos pandas.

Nos volvimos locos haciendo fotos a los pandas, de todas las maneras, pero el punto culminante fue cuando vimos a los pandas bebés. Fani y Sandra queremos uno para casa. Son exactamente peluches blanquitos, son juguetones y muy graciosos, una monería pero ohh no dejan hacer fotos; ya que sus retinan son muy sensibles y pueden quedarse ciegos por el flash de la cámara.

Después de la experiencia traumática de no poder llevarnos un par de panditas a casa, fuimos a ver a los pandas rojos, mucho más pequeños. Son más bonitos y mucho más movidos pero no tan famosos como sus hermanos los pandas gigantes. Jamás veremos tantos pandas juntos y tan de cerca.

Puedes hacerte una foto con un panda pagando un módico precio de 100 euracos y no puedes tocar al panda ya que te visten con bata de hospital, polainas y guantes de plástico. Así que decidimos no caer en la tentación y conformarnos con nuestras fotos. Además no había casi nadie tan temprano y hemos podido disfrutar de los pandas para nosotros solos.

Una gozada, e insistimos…. Sebas, apáñatelas como puedas pero Fani y yo queremos unoooooo.

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